No debe pasar desapercibida la iniciativa puesta en marcha por el ayuntamiento de Caspe para dignificar el entorno de su localidad apostando por el arte, la creatividad y la libertad de creación cultural. El primer concurso de pintura mural Galería Cincuenta700 (50700 es su código postal) quiere transformar la localidad en un gran museo al aire libre. Comenzó ayer y cuenta con la participación de 15 artistas que trabajarán durante varios días en 11 ubicaciones distintas entre las que se encuentran desde paredes de párquines, parques, solares o edificios. Esta iniciativa reabre el debate acerca de cómo nuestros ayuntamientos pueden impulsar proyectos que embellezcan el medio rural de forma original, sin verse obligados a realizar grandes inversiones, para las que no disponen de cuantía, pero que sin embargo generan un cambio importantísimo en el entorno.

Este concurso lleva trabajándose largo tiempo y el plazo de inscripciones arrancó ya en primavera. Los premios ascienden a tres mil euros entre los tres ganadores y todos los artistas reciben el pago de materiales así como el alojamiento. Sin embargo, el mayor reconocimiento para ellos es poder plasmar su obra en un gran mural que pasará a la historia del municipio compartiendo el día a día de sus habitantes y turistas. La libertad que se ha dado a los participantes para realizar su obra también es un valor a destacar. El jurado estará formado por especialistas culturales y artísticos, así como por cuatro profesores del grado de Bellas Artes de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza. La participación de la universidad es muy importante en este proceso, dado que valoriza y homologa la calidad del concurso.

Además, al trabajo se le va a dar un posterior tratamiento para su potenciación turística. Se publicará un mapa con las localizaciones de los murales, junto a sus fotografía y explicación del artista.
Solo cabe tomar esta iniciativa como ejemplo que es más que válido para muchos de nuestros pueblos cuyo entorno está abandonado y que es reflejo de iniciativas como el festival de arte Asalto de Zaragoza o su brazo rural en Alfamén. Este tipo de proyectos murales han sido un éxito a través de trabajos artísticos como los desarrollados en Calanda por la comarca del Bajo Aragón, o en otros pueblos con obras puntuales (Híjar, Samper, La Puebla, Escucha, Alcorisa…) Se debe felicitar al ayuntamiento caspolino, que nuevamente convierte a la capital del Bajo Aragón Caspe en un digno referente de vitalidad rural y dignificación de nuestros municipios a través de la audacia de un pueblo vivo. La consolidación de esta cita debería estar fuera de toda duda y arrastrar a muchos otros municipios a seguir esta línea de trabajo.

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