El proyecto Pilar es el más grande y relevante de su sector que se está impulsando en España. ¿Por qué se eligió Caspe como lugar estratégico?
Los motivos son claros. Para producir un combustible verde necesitas energía renovable y agua. Un espacio con buen viento, buen sol y buen agua para poder generar hidrógeno y, a partir de ese hidrógeno, producir una molécula que sirva para descarbonizar la industria y el transporte, como es el amoniaco.
La inversión es de 700 millones de euros. Los primeros pasos comenzaron con la concesión de 15 millones procedentes del Perte-Erha-, uno de los planes estratégicos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. ¿Cuáles son las dificultades a la hora de abarcar un proyecto de esta envergadura económica?
El proyecto tiene que tener todos los cabos bien atados. El primero es el de los permisos. Estamos en un momento en que en España, debido al recurso eólico y fotovoltaico, tenemos a las administraciones bastante ocupadas en avanzar en la gestión de estos trámites. A la vez también hay un boom de los parques de biogás. Entonces, la gran dificultad es que puedan atender nuestros expedientes y que puedan analizar toda la documentación para darnos los permisos necesarios.
Además de eso, tenemos que tener claro de dónde vamos a consumir la energía renovable que necesitamos, quién va a ser el comparador final de la molécula y qué entidades financieras colaborarán. Asimismo, hay que formar a los equipos para que puedan trabajar en la planta. Estamos trabajando paralelamente en muchos puntos para tener todo atado cuanto antes e iniciar las obras.
Esos puntos, ¿son favorables ahora?
Ahora mismo no hay ninguna bandera roja. Cada uno tiene sus dificultades. Hay que seguir trabajando y resolviendo los problemas, pero no vemos ningún punto de preocupación. Sí de trabajo. Aragón, especialmente a las orillas del Ebro, es el mejor sitio del mundo para poder hacer hidrógeno. A nivel mundial, Europa es el mejor lugar, españa el mejor país del continente y Aragón la mejor Comunidad Autónoma por las renovables y el agua abundante.
El proyecto incluye dos parques eólicos entre Fabara y Mequinenza, ¿en qué estado están?
Estamos pendientes de la autorización del Ministerio de Medioambiente. Llevan varios años en tramitación, pero la excesiva carga de trabajo que tiene el Ministerio y la región hacen que estén un poco retrasados.
¿Son imprescindibles para que salga adelante el proyecto Pilar?
Es muy probable que sea una condición sin la cual no podríamos avanzar, debido a la incertidumbre del consumo de la red en el futuro. En estos proyectos que tienen tanto consumo eléctrico, los bancos quieren que haya una parte de la energía, al menos, que esté vinculada 100% al proyecto.
Las sequías afectan gravemente a la disponibilidad de agua en la zona, ¿preocupa este aspecto?
Somos flexibles en la operación. Una de las bases de diseño es poder bajar y subir carga en la producción de amoníaco, dependiendo de la disponibilidad del recurso renovable y/o agua. Nuestros modelos no levantan ninguna alarma respecto a la visión a largo plazo de la disponibilidad de agua.
Apunta la importancia de los compradores, ¿hay alguno interesado?
Hay un interés importante, pero no se acaba de cerrar. Nos piden confidencialidad al ser un movimiento de mucha responsabilidad y, además, no están acostumbrados a acuerdos tan a largo plazo, sino más bien a comprar día a día.








Tal cual.