La pasión por "cazar" un eclipse llenó otro de los puntos de observación más codiciados en el Bajo Aragón Histórico, el polígono El Portal de Caspe. A unos 4 kilómetros del casco urbano, cerca de 2.000 personas disfrutaron de una panorámica despejada que tuvo como protagonistas a los dos astros más buscados, la Luna y el Sol. La asociación astronómica local Gamma Astronomía instaló unos diez equipos, con instrumentos como telescopios, para ver con más detalle aún cada fase que ocurría. "Entre los efectos, llamó la atención que pasaron bandadas de pájaros que se volvieron un poco locos por encontrarse, de repente, una puesta de sol. También se notó mucho que bajaron las temperaturas", explica el presidente de la asociación, David Miranda.
Entre los presentes, destacó la llegada "masiva" de franceses que habían escuchado que Caspe era el mejor lugar para observar el eclipse. Sobre todo se desplazaron desde el sur de Francia debido a la proximidad por carretera, pero también llegaron de ciudades más lejanas como París o la región de la Alsacia. Por ejemplo, Patricia de 75 años explicaba que para ella y su marido de 81 ha sido especialmente importante ver el eclipse: "Quizá no veamos otro y nos encantan. Estuvimos hace cinco años en Estados Unidos para ver otro".
Al polígono también acudieron visitantes de otros países como Hungría o del norte de Europa, junto a vecinos de la comarca de Caspe y de otros pueblos del Bajo Aragón-Caspe. No obstante, muchos caspolinos decidieron organizar una tarde en sus casas o huertas, con amigos y/o familia, para ver "tranquilamente" el fenómeno astronómico. En todo caso y más allá del cielo, que sobrecogió a todos, para muchos lo más especial fue disfrutarlo junto a sus seres queridos.












