Se considera una persona despistada, pero hay una fecha que no se le borra de la memoria y, aun así, la lleva apuntada en un papel perfectamente doblado. 15 de abril de 1976, día en el que Ángel Martínez Alejos ‘Pepinero’ entró a formar parte de la banda de la Hermandad del Silencio.
Echa la vista atrás y casi no se lo cree, pero han pasado 50 años y esta Semana Santa le servirá para cerrar un círculo muy especial. Procesionará como Hermano Mayor de Honor de la que considera «es su segunda familia». «2024 fue el último año en que salí en la procesión y 2025 el primero que la vi desde fuera. La sensación de no estar dentro tocando es muy difícil de explicar», dice todavía emocionado.
Su historia con la hermandad empezó de forma «casual» y lo hizo sustituyendo a Antonio Pérez. «Con su timbal y palillos bajé a los últimos ensayos de La Glorieta para prepararme para el gran día. Mi madre me probó la túnica de mi abuelo y me venía perfecta», (sonríe). Terminó la procesión y cuando se quitó el caperuzo, por si la emoción no fuera poca, José Tomás Zaragoza, conocido como ‘Perín’, le propuso sustituirle. «Recuerdo perfectamente sus palabras: ‘toma mi tambor Pepinet que tú eres joven y tienes muchas ganas’. Se lo descolgó y me marché a casa con el suyo en una mano y en la otra el de Antonio Pérez. No podía estar más contento», insiste.
Era el principio de una etapa que ni él mismo imaginaba duraría 48 años, de los cuáles 12 tuvo la responsabilidad de ser cabo. Martínez fue la persona más joven de la banda cuando empezó y también la de mayor edad cuando decidió marcharse hace dos años. No puede olvidarse de quienes fueron sus maestros: Emilio Broc; su abuelo, José Alejos Marcos y su tío, José Alejos Sanz. Se crió con los tambores sonando siempre alrededor, una afición que compartió con sus hermanos y que ahora espera poder trasmitirle a su nieto Miguel Martínez.

Recuerda perfectamente cómo de pequeños en la salida del colegio les aguardaba su vecino Jesús Pérez para ir a Los Cantonetes a ensayar. «Le ponían mucho énfasis en la forma de coger el palillo y nos explicaban el ritmo que debíamos llevar», puntualiza. También acudían a concursos en los que tocaba junto a Emilio Broc, la persona que sustituyó después como cabo de la banda del Silencio. «Siempre he querido decir que fue muy difícil relevarlo porque no he visto a nadie jamás hacer lo que el hacía con el tambor. Fue uno de mis maestros y quien me dio los mejores consejos», defiende.
Ha llovido mucho desde esa Semana Santa de 1976, pero la túnica de su abuelo sigue guardada lista para este 2 de abril, cuando ‘Pepinero’ se despida de la mejor forma que pudo imaginar de su Hermandad. «Mi madre la ha guardado como oro en paño y a sus 89 años la sigue llevándola ella a la tintorería», (sonríe).








