El Bajo Aragón Histórico está repleto de construcciones elaboradas mediante la técnica de la piedra seca, un procedimiento que se lleva a cabo desde hace más de ocho mil años. Consiste en el apilamiento de las piedras sin ningún tipo de argamasa para realizar pequeñas infraestructuras relacionadas con la agricultura y la ganadería y que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Desde 2018 esta forma de construir se considera Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Dentro de nuestro territorio existen innumerables construcciones realizadas con piedra seca. En la comarca del Matarraña se contabilizaron más de 300 infraestructuras relevantes realizadas con esta técnica. Mientras que en los montes de Codoñera y Torrecilla de Alcañiz se tienen registradas alrededor de 70 casetas de piedra seca.
Debido a la tecnología y a la aparición de nuevas formas arquitectónicas, el uso de la piedra seca se dejó a un lado a inicios del S.XX. Con el paso de los años muchas de las construcciones realizadas con esta arquitectura como casetas o pozos se han ido deteriorando y desapareciendo. La falta de personas que sepan restaurar estas infraestructuras ha avivado el espíritu de volver a dar a conocer esta técnica a más personas.
El Mezquín da visibilidad a la técnica y sus construcciones
En 2025 un grupo de 11 vecinos de la zona del Mezquín crearon la asociación Amigos de la Piedra Seca del Mezquín, que preside José Manuel Velilla, vecino de Torrecilla de Alcañiz. Según Velilla, «la organización surge con el fin de salvar la caseta del Chan, ya que era una pena que se perdiera». Desde entonces han realizado varios cursos que involucran la piedra seca por diferentes pueblos de la zona contando con el apoyo de otras asociaciones como Omezyma.
También han querido centrar sus acciones en los más jóvenes dando charlas en los colegios para enseñar a los alumnos las labores tradicionales que se realizaban antaño. Para Velilla, «el objetivo es difundir la piedra seca por todas las vías posibles y que más personas conozcan esta forma de construir».
Entre las últimas acciones que realizará la asociación se encuentran diversas actividades incluidas dentro de la semana cultural de Torrecilla de Alcañiz que organizará la asociación El Cachirulo y se celebrará a finales de Julio. Entre ellas destacan una visita guiada a la caseta del Chan y a otros elementos de piedra seca, una conferencia con tres ponencias acerca de la asociación, las construcciones y el inventario de casetas en el territorio y la rehabilitación de una bóveda de piedra seca.
El Matarraña se vuelca con la piedra seca
Otro foco desde el cual se ha impulsado este resurgir ha sido la Comarca del Matarraña. Se han realizado varios talleres teórico-prácticos durante los últimos tres años, en los cuales se pone en práctica el uso de esta técnica. Ana Casasús, técnico de patrimonio de la comarca del Matarraña, ve en ellos una oportunidad para muchas personas de conocer estas labores practicando, «al fin y al cabo es como hacer un puzzle», afirma Casasús.
El último de los talleres se ha celebrado en Cretas. En él estuvieron presentes Celia Mallafré y Sergio Coll, arquitectos de la Universidad Rovira y Virgili, quienes se encargaron de la parte teórica, mientras que la sesión práctica fue a cargo de Jordi Colat, quien puso en materia los conocimientos adquiridos en la parte teórica. Casasús valora esta actividad como «un gran éxito de participación e inscripción». En ella estuvieron presentes 17alumnos que reconstruyeron una pared de la ermita de la Misericordia en la localidad.
A parte de los talleres, la comarca del Matarraña cuenta con una exposición itinerante por todos los pueblos de la comarca. En ella se explica los orígenes de la técnica, quiénes eran las personas que la realizaban y el tipo de construcciones que se hacían con ella. «La intención con esta exposición es enseñar los diferentes tipos de construcciones y ponerlas en valor», explica la técnico de patrimonio.
La piedra seca en ruta
Además de asociaciones y comarcas, la piedra seca también se difunde por otras vías. La más conocida es la ruta de las bóvedas del frío. Este proyecto surgió en 2003 con el fin de dar a conocer dichas construcciones en diversos pueblos del Bajo Aragón. Las neveras son construcciones realizadas en el S. XVII con la técnica de la piedra seca y forman una identidad de lo que supone este tipo de construcción.
Las rutas senderistas también son otra forma de dar visibilidad a las construcciones de piedra seca. En el Maestrazgo, en la localidad de la Iglesuela del Cid, desde 2002, esta forma de construir es considerada Bien de Interés Turístico de Aragón. Alrededor de ella se creó una ruta de 9 km que recorre varias de esas infraestructuras. En Nonaspe, en la comarca del Bajo Aragón Caspe, también existe una ruta creada en 2018 que recorre 7 de las 55 casetas de piedra seca con las que cuenta el municipio, en un trazado de 8 km.
El objetivo final de todo este tipo de acciones es preservar un patrimonio que ya forma parte del paisaje y de la orografía del Bajo Aragón Histórico. Con el paso de las décadas las calzadas, las casetas o las neveras se han integrado dentro del terreno y ahora ya constituyen un símbolo de lo que es nuestra tierra.












En Luco dé Bordón hay un muro grande antiquísimo hecho con piedra seca pero le quedan cuatro días para que se venga al suelo, gracias al maltrato que está recibiendo por parte de un constructor y por el nulo interés del dueño del terreno donde está enclavado este muro