Luminosidad, amplitud, personal entregado y un sobresaliente para las instalaciones y materiales nuevos. Son algunas de las impresiones de los usuarios que han acudido a su cita médica al nuevo Hospital de Alcañiz. Lo valoran de forma positiva en su conjunto, aunque insisten en que echan de menos la cafetería y mayores frecuencias en el autobús para no tener que depender del coche propio para poder llegar hasta allí.
En total, el centro sanitario atenderá a 73.000 personas de siete comarcas del Bajo Aragón Histórico y para muchos ha sido durante estas semanas la primera vez que lo han pisado. «Ya tocaba» era una de las palabras más repetidas cuando los usuarios se referían al nuevo hospital. «Poco a poco ya van haciendo las cosas, ahora lo que hace falta es que quieran venir más especialistas», decían Conchita Piapozo y Ángel Quílez de Andorra. No era la primera vez que acudían a su cita en este centro, aunque Ángel fue una de las primeras personas en operarse y estrenar los quirófanos. «Nos iremos acostumbrado poco a poco. Todo el personal se vuelca y fueron muy amables», valoran.

Fui una de las primeras personas en operarme en el nuevo hospital. Es todo muy diferente.
Conchita Piapozo y Ángel Quílez. Andorra
De forma similar definía Pilar Catalán el nuevo centro. Es de Caspe y, aunque cuentan con frecuencias de autobús para venir hasta la capital del Bajo Aragón, decidieron hacerlo en coche. «Hay un montón de gente para guiarte y decirte hacía donde tienes que ir si no encuentras algo. Eso sí, no he visto la cafetería, ni máquina de café, solo la del agua», detalla.

Hay un montón de gente para guiarte, aunque no he encontrado máquina del café, solo de agua.
Pilar Catalán. Caspe
Entre esa amplitud y espacios grandes, lo que le faltó a la allocina Araceli Sigler fue una silla de ruedas para poder desplazar con facilidad a su madre por los pasillos del hospital. «He notado que los recorridos que hay que hacer dentro son muy largos. Del resto de cuestiones me parece todo fantástico y no tengo ninguna queja».

Los recorridos dentro son mucho más largos. Habría que disponer de sillas de ruedas para la gente mayor.
Araceli Sigler. Alloza
Muchos de los usuarios aprovechan para conocer el exterior y el resto de espacios entre consulta y consulta y lo primero que se les viene a la cabeza cuando están fuera es la cantidad de plazas de parquin que diponen para aparcar, algo que les suponía un problema para las personas que venían de los pueblos de alrededor con su propio coche. «Venimos de Caspe y entrar es muy rápido porque ya no hay que pasar por el centro de Alcañiz», explica Cristina Catalán, que vino junto a su bebe recién nacido al centro. «Nació en el antiguo, pero todas las consultas las estamos haciendo aquí. Es un cambio muy grande y las instalaciones son totalmente diferentes», defiende.

El bebé nació en el antiguo. Las primeras consultas han sido aquí y el cambio es totalmente radical.
Cristina Catalán. Caspe
Desde Ariño acudieron el día que se hizo este reportaje Josefina Baeta y Juan Peguero. Tenían cita en rehabilitación, la primera especialidad en trasladarse hace ya un año por lo que ya habían estrenado el hospital unos meses atrás. «Llevamos 20 sesiones y estoy muy contenta con la atención. Las salas son muy grandes y destacaría el gimnasio porque hay de todo», defiende. Acudió en coche junto a su marido Juan Peguero, aunque desde el propio centro sanitario les ofrecían transporte para ir y venir, algo que el matrimonio valoró de forma muy positiva. «Cuando termine con las sesiones, tendremos que rellenar unos papeles y después nos pagarán el kilometraje», detalló.

Llevamos 20 sesiones de rehabilitación y estamos muy contentos con la atención recibida.
Josefina Baeta y Juan Peguero. Ariño
Más frecuencias de autobús
Muchos de los usuarios vienen con su propio coche, a pesar de que existen frecuencias de autobús, especialmente en la capital del Bajo Aragón. Se estrenaron con la apertura de la primera especialidad hace ya un año con cinco frecuencias. No obstante, las personas que utilizan la línea son conscientes de que «se irán adaptando las frecuencias cuando se detecten los errores», pero por ahora prefieren depender de su vehículo para poder agilizar la visita al hospital.
Un ejemplo es el de Miguel Ángel López reside en Alcañiz y tuvo que esperar a que llegará el autobús durante un tiempo. Cuando llegó tan solo se bajo una persona y eran bastantes los que comentaban que «faltaba sombra y que el trayecto daba mucha vuelta por toda la ciudad hasta que llegaba al hospital. «Si mejoran será un beneficio para todos los usuarios», deseaba.

Faltan frecuencias de autobús, pero se irán adaptando a las necesidades cuando vayan surgiendo errores.
Miguel Ángel López. Alcañiz
Sin cafetería
El hospital funciona ya en pleno rendimiento después de un año de puesta en marcha, pero una de las cuestiones que más repite entre los nuevos usuarios es la que, por el momento, la cafetería todavía no funciona y la falta de restaurantes o bares alrededor del recinto. Lo repiten, especialmente, las personas que vienen de los municipios de alrededor y, que en muchas ocasiones antes o después de la cita tomaban un café o daban una vuelta por la avenida Aragón. «Sobre todo cuando estas acompañando a un enfermo. Hay muchos momentos en los que se agradece bajar al centro de la ciudad, dar un paseo y despejarte», dice José Antonio Negredo, de Andorra. Después de la visita rutinaria se marchaba a Andorra directo, aunque reconoció que probablemente si hubiera tenido la cita en el hospital antiguo, seguramente hubiera paseado por el casco urbano. Era la primera vez que se estrenaba en el nuevo hospital y uno de los cambios que más le ha gustado es el espacio. «Se ve todo mucho más profesional y moderno. Es verdad que faltan algunas coas, pero todo tiene sus comienzos y he notado a la gente muy ilusionada».

Los acompañantes echaremos de menos pasear por Alcañiz. Hay momentos en los que se agradecía.
José Antonio Negredo. Andorra
Cabe recalcar, que para poner en marcha la cafetería se necesita realizar obras en el equipamiento. Están ya licitadas y un plazo de dos meses para terminarlas. En cuanto al gestor, el Salud ha vuelto a licitar por 6.000 euros al año.
Un espacio mucho más grande
El nuevo Hospital de Alcañiz triplica la superficie respecto al viejo al pasar de 18.429 a 53.241 metros cuadrados; crece casi un tercio el número de camas, con 41 más: de 137 a 178, a las que hay que sumar las 20 de hospitalización a domicilio, que ya existían. Se duplican quirófanos -de 3 a 6- y los paritorios -de 2 a 4-
También se ha implementado la humanización de los espacios, con la colocación de vinilos en distintas salas, como lactancia, sala de espera de Urgencias, sala de espera de pacientes de la planta baja, sala de acompañamiento y hospitales de día.
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Las instalciones algunas enormes, pero bien. Los propios sanitarios se tendrán que acostumbrar a esos enormes pasillos para encontrar los distintos destinos.
Pero, siempre hay un pero, es lamentable (por no decir otra cosa peor) el servicio de ambulacias. A mi madre que estuvo ingresada 4 días, con una atención magnífica del personal sanitario, el médico le dió el alta a las 14 horas diciendo que ya tenía solicitada y concedida una ambulancia para su traslado a su domicilio. Efectivamente a las 14,15 vino la ambulancia pero SOLO con el conductor que iba a pedir a la empresa que le mandaran un ayudante. Pues bien, a la 22 horas en vista que no venía la ambulancia, ni nadie del hospital sabía nada, llamé al servicio de ambulancias reclamando el servicio autorizado para las 14 horas. Por fin a las 22,35 apareción una ambulancia igualmente SOLO con el conductor, que esta vez no puso problemas para el traslado, eso si en la puerta de casa de mi madre estaba otro operario.
En resumen: muy mal el servicio de ambulancias y que la gerencia del hospital, o a quien corresponda, no tuviera un protocolo para revisar estas lamentables situaciones de tener que esperar una mujer de 98 años 8.3 horas a que la llevaran a casa con la ansiedad que eso le generó.
Confío que esto se solucione por parte del propio hospital o de su contrata de ambulancias y no le tenga que pasar a ningún enfermo más
Las instalaciones muy bien, bastante amplias. Lo único que creo que haría falta es algún banco exterior más con sombra pensando en los acompañantes de pacientes ingresados que necesitan salir un rato a despejarse y tomar algún café o refresco, ya que no hay de momento cafetería.
El personal sanitario muy amable y atento. El tema político y su gestión ya es otro cantar.