Representantes del sector oleícola y de la hostelería se reunieron este jueves en la segunda sesión de las III Jornadas de Oleoturismo y Calidad de la DPT. La cita tuvo lugar en Ráfales, en el Hotel Molí de l'Hereu. Tras una primera cita celebrada en Urrea de Gaén dedicada a cuestiones relacionadas con la producción del aceite, el encuentro del Matarraña puso el foco en la gastronomía como herramienta para atraer visitantes.
El objetivo de la jornada fue claro: tender puentes entre quienes producen el aceite de oliva virgen extra y quienes lo acercan cada día al consumidor desde los restaurantes y alojamientos turísticos.
Para ello, además de productores, participaron responsables de establecimientos como Fonda Alcalá, Posada Guadalupe, La Fábrica de Solfa, La Alquería, Torre del Visco, Torre del Marqués, La Torre de Torre del Compte o La Ojinegra, en un encuentro concebido como un espacio para compartir necesidades, experiencias y propuestas de futuro.
La gastronomía, el primer contacto del visitante con el aceite
El coordinador de las jornadas, Javier Sánchez, ha explicado que la elección del Matarraña para esta segunda sesión respondía precisamente al peso que la gastronomía tiene en el modelo turístico de la comarca. "La gastronomía muchas veces es la puerta de entrada al oleoturismo. El visitante prueba un aceite en un restaurante y, a partir de ahí, quiere conocer de dónde procede, cómo se elabora o visitar la almazara. Ahí empieza realmente el interés por el territorio", ha señalado.
Por ello, la organización ha querido reunir en una misma mesa a productores y hosteleros para analizar cómo reforzar esa conexión. "No se trata únicamente de pedir a los restaurantes que utilicen aceite de la zona. También queríamos preguntarles qué necesitan de nosotros, qué podemos ofrecerles como productores para que el aceite tenga más presencia y se convierta en un elemento diferenciador de su oferta", ha añadido Sánchez.
Una relación que debe construirse en ambos sentidos
Uno de los mensajes que más se ha repetido durante la jornada fue que el crecimiento del oleoturismo pasa por una colaboración mucho más estrecha entre ambos sectores. Según ha explicado Javier Sánchez, muchas veces se reclama a la hostelería que incorpore cartas de aceite, que recomiende variedades concretas o que utilice AOVE de proximidad, pero no siempre se tiene en cuenta que los profesionales necesitan herramientas para hacerlo.
"En las escuelas de hostelería se dedica mucho tiempo al vino o a otros productos, pero el aceite todavía no ocupa el lugar que merece. Queremos ayudar a que los equipos de sala reciban formación para que puedan explicar un aceite, realizar una pequeña cata o recomendar la variedad más adecuada para cada plato con la misma naturalidad con la que hoy recomiendan un vino", ha explicado.
Precisamente esa necesidad de formación fue uno de los ejes del encuentro, que también sirvió para dar a conocer la figura del sumiller de aceite de oliva y su papel dentro de las experiencias de oleoturismo.
Innovación, sostenibilidad y calidad
La jornada comenzó con la intervención de Sergio Gil, presidente de la Fundación Restaurantes Sostenibles, que abordó cómo la innovación gastronómica pasa necesariamente por tres pilares: los productos, las personas y el respeto al planeta.

Posteriormente, el académico de la Academia Aragonesa de Gastronomía Miguel Ángel Vicente analizó el papel que desempeñan los chefs y la alta cocina como prescriptores del aceite de oliva virgen extra. Durante su intervención defendió que la restauración constituye uno de los principales escaparates del AOVE y que una correcta utilización del producto en los restaurantes despierta la curiosidad del consumidor por conocer su origen, favoreciendo así el desarrollo del oleoturismo.
Tras una pausa en la que los asistentes pudieron degustar distintos aceites y tomar un respiro con una taza de café, productores y hosteleros compartieron experiencias en una mesa redonda centrada en el presente y el futuro de esta colaboración. El debate contó con representantes de la Escuela Superior de Gastronomía Azafrán, la Cooperativa del Mezquín, Aceites Aiosa, Fonda Alcalá, Posada Guadalupe y La Fábrica de Solfa, entre otros.
Del producto al territorio
La jornada concluyó con la intervención del consultor y experto oleícola Eduard Susanna, que presentó la figura del sumiller de aceite de oliva como un perfil llamado a ganar protagonismo en los próximos años. Según ha expuesto, incorporar esta especialización permite transformar una simple degustación en una experiencia sensorial y didáctica capaz de enriquecer la visita a una almazara o a un establecimiento turístico.








