Las calles de Caspe se han llenado este viernes de color, música y disfraces gracias a uno de los actos más esperados de las fiestas de San Roque: el tradicional desfile de carrozas y comparsas, acompañadas de las charangas. Catorce carrozas han recorrido durante la tarde buena parte del centro de la localidad, convirtiendo el itinerario en una sucesión de escenas, personajes y ocurrencias ideadas durante semanas por las peñas caspolinas.
Desde las 19.30, las carrozas han tomado la calle Barcelona para continuar por Nueva, Fernando el Católico, Pellicer, plaza Compromiso, calle Mayor, plaza España, plaza Heredia, Baja, Coso, plaza Santo Domingo, Obispo García, plaza Aragón y Diputación, hasta llegar a la explanada situada entre las calles Gaillac, Diputación y avenida Río Ebro.
El desfile ha contado además con el acompañamiento de las charangas ‘A todo ritmo’, ‘Jaguay Bombay’, ‘Isamar’, ‘Gramola’, ‘Gramola 2 Grup’, ‘Sincopa’, ‘Trucaos’ y ‘Póker’, encargadas de poner ritmo a un recorrido en el que los caspolinos han salido a las calles para disfrutar del espectáculo.
Una fiesta hecha entre peñas
Detrás de cada carroza hay horas de preparación, reuniones y muchas noches de trabajo. La peña La Secta, por ejemplo, ha optado este año por convertir su carroza en un auténtico safari. Sofía ha explicado que aprovecharon una estructura que ya tenían y decidieron adaptarla a una temática que, además, «va mucho con el pueblo». La preparación se ha realizado «poco a poco» en el pabellón, habitualmente durante la noche para escapar de las altas temperaturas.
Para ella, que lleva cuatro años participando, las carrozas son «lo que más me gusta de las fiestas»: compartir el momento con los amigos, disfrutar, reírse y encontrarse con todo el mundo durante el recorrido.
También ha habido espacio para la historia local. La denominada celda 1412 ha convertido a varias peñas, entre ellas Génesis, Apoteosis y Xilepsis, en presos durante el desfile. La elección, además de resultar «original y divertida», guarda relación con el Compromiso de Caspe. Su propuesta ha permitido jugar con una temática sencilla de llevar al terreno del disfraz y, sobre todo, disfrutar en grupo.
En esa misma mirada hacia la historia se ha inspirado el grupo Pai Pai, que suma ya alrededor de cuatro décadas de participación. Su carroza ha girado alrededor de la Estatua de la Libertad, utilizada como símbolo de acogida y convivencia. «Acoger a todo el mundo, pero con mucha paz», han explicado desde el grupo, que ha querido convertir su propuesta en una reivindicación de «todos son bienvenidos» en Caspe.
La imaginación también se ha ido hasta la Odisea. La peña Exilia ha presentado una propuesta inspirada en la obra de Homero, ahora popularmente conocida tras la película de Christopher Nolan. Telas, goma eva, purpurina y materiales sencillos han terminado dando forma a los personajes, unos disfraces elaborados prácticamente hasta el último momento. «Es lo mejor de toda fiesta», ha resumido una de sus participantes al hablar de las carrozas.
Del voleibol a las flores gigantes
Otra de las propuestas ha tenido un marcado carácter deportivo. Un popurrí formado por alrededor de 25 peñas, agrupadas en torno a Samos 2 y Bastinazo, ha apostado por el voleibol para dar visibilidad a una asociación deportiva local. La carroza ha recreado una pista de voleibol y ha reunido a jugadores, selecciones y animadoras. Como en el resto de propuestas, buena parte del trabajo se ha concentrado en el pabellón, espacio que el ayuntamiento ofrecía a partir de las diez de la noche para ultimar los preparativos.
La Asociación de la Mujer Caspolina también ha puesto su particular nota de color con una carroza inspirada en la flor de loto. La propuesta busca transmitir alegría y está acompañada por una falda que permanece recogida hasta abrirse durante el desfile y convertirse en una gran flor. La preparación de los trajes comenzó «dos o tres meses antes», una muestra del trabajo que existe detrás de unas carrozas que, durante unas horas, parecen cobrar vida en las calles.
El desfile ha dejado también otras muchas estampas y propuestas. Entre ellas, una carroza de ángeles y demonios, otra dedicada a la cultura china y la de la peña Makrosis, encargados de colocar el cachirulo, dedicaron su carroza a San Roque, siempre acompañado de Elmo. La música y el espectáculo han continuado con una propuesta inspirada en 'Mamma Mia' y otra dedicada al flamenco, completando un desfile en el que las peñas han vuelto a demostrar que la imaginación no tiene límites.
Y es precisamente esa combinación de trabajo, imaginación y diversión la que hace que el desfile se mantenga como uno de los grandes momentos de las fiestas caspolinas. Las carrozas no son únicamente un espectáculo para quienes las contemplan desde las aceras y balcones: son también el resultado de semanas de preparativos y una oportunidad para que las peñas compartan protagonismo, se disfracen y disfruten juntas. Tras completar el recorrido, la fiesta ha continuado con una sesión de DJ Gaski en la explanada final del desfile.



















