El Bajo Aragón Histórico se ha volcado con la selección española en su camino hacia la segunda estrella. Localidades como Alcañiz y Caspe ha habilitado espacios públicos en puntos para ver el partido de la final del mundial de fútbol, donde vecinos de todas las edades se han reunido para apoyar al equipo de Luis de la Fuente frente a Argentina.
La recompensa a tanto sufrimiento ha llegado en el minuto 106 de la prórroga, cuando un gol de Ferran Torres ha desatado la locura colectiva tras un partido dominado de principio a fin por La Roja. Este histórico triunfo no solo ha coronado a España como bicampeona del mundo, sino que ha desatado una fiesta en la comarca que se prolongará hasta altas horas de la madrugada.
Una plaza de toros de Alcañiz abarrotada se rinde ante la selección
Cientos de personas han visto cómo la selección española de fútbol se ha vuelto a coronar campeona del mundo desde la plaza de toros de Alcañiz. En una calurosa noche de julio, los vecinos del municipio han seguido la final del mundial gracias a la pantalla gigante que ha instalado el Ayuntamiento. Al recinto han acudido grupos de amigos y familias enteras para celebrar que España regresaba a una final 16 años después.
La gente ha empezado a llegar a las 19.00, muchos de ellos directamente desde el campo tras pasar el día calmando los nervios. Es el caso de Elsa y Sonia, quienes explican: «Celebramos que España llegaba a la final en la huerta de una amiga con una paella y ahora venimos aquí para ver el partido». El optimismo era total y los asistentes han ganado sus apuestas, como Alberto y Olivia, que han pronosticado un 3-0 con Oyarzabal como máximo goleador.

La plaza de toros de Alcañiz segundo antes del pitido final ./ Gema Romero
La unión y los amuletos también se han dejado ver durante la tarde. Una bandera de Extremadura es el talismán de un grupo de amigos extremeños que ha viajado para visitar a Iván, su amigo que reside en la ciudad. Con la plaza llena hasta la bandera, los aficionados han coreado con orgullo el himno español.
Durante el partido se han vivido momentos de máxima tensión debido a un inesperado fallo técnico. En el minuto 7, justo cuando arranca el choque, un error en la red ha dejado a los asistentes sin visionar el partido al apagarse la pantalla gigante. Tras unos minutos de incertidumbre en las gradas, la señal se ha restablecido y los aficionados han podido volver a ver el partido.
El sufrimiento se ha prolongado en el terreno de juego y la grada lo ha vivido con el corazón en un puño. Hasta en diez ocasiones se ha escuchado un atronador y unísono "¡Uy!" en la plaza hasta que, por fin, ha llegado el ansiado gol de la victoria. Nada más sonar el pitido final, los asistentes han estallado de alegría tirando los vasos al aire y al ritmo de 'Yo soy español'.
Para cerrar la noche, la marea roja se ha desplazado a la fuente de colores para continuar con la fiesta. A pesar de que el Ayuntamiento ha confirmado que el espacio se ha vaciado de agua y se ha vallado por motivos de seguridad, los vecinos no han querido romper la tradición.
La Selección Española une a generaciones caspolinas en el pabellón
El pabellón municipal de Caspe se ha convertido este domingo en el gran punto de encuentro para seguir la final del Mundial en la capital del Bajo Aragón-Caspe. Con una pantalla gigante de cinco metros de ancho, servicio de barra y un ambiente que ha ido creciendo desde la apertura de puertas. Decenas de vecinos han cambiado el sofá de casa por una experiencia compartida. Familias con niños, peñas de amigos y cuadrillas de todas las edades respondieron a la convocatoria del Ayuntamiento con un objetivo común: vivir juntos una noche histórica para el fútbol español.
Entre los asistentes ha predominado la ilusión. Joseba ha reconocido que en 2010 celebró el título en una casa con amigos, pero esta vez prefería hacerlo rodeado de todo el pueblo para intentar disfrutar de una segunda estrella: «El año 2010 yo lo celebré en casa. Ahora a ver si lo disfrutamos con los amigos y con toda la gente de Caspe».
Carlos Ramos ha admitido que él suele ver los partidos con tranquilidad en casa, aunque en esta ocasión fueron sus hijos, de cuatro y seis años, quienes le convencieron para salir y empaparse del ambiente. "Hoy tocaba venir por la familia y por los niños", ha explicado, mientras confiaba plenamente en las opciones de la selección.

Las peñas y los grupos de amigos también han dado color a la previa. Raúl Merino ha llegado con una quincena de compañeros tras organizarse a través de redes sociales. «Tenemos un grupo en Instagram y hemos dicho vamos a ir a verlo con todo el pueblo», ha explicado, convencido de un triunfo español por 3 a 1 y con la celebración ya planificada si llegaba la victoria. Un plan similar comparte Daniela Sanón y su grupo de 15 amigas, quienes han quedado para seguir el partido juntas antes de continuar la noche en su local.
«Desde las 18.00 llevamos haciendo la previa». Desde varias horas antes del inicio, como contaba Hugo, muchos ya han ocupado sus sitios para vivir una cita que, más allá del histórico resultado, convirtió el pabellón en el corazón futbolero de Caspe durante una noche.
La segunda estrella de España ha llegado en el minuto 106
España ha sido fiel a su identidad desde el primer minuto y ha convertido la final en un monólogo contra la campeona del Mundo en 2022. El conjunto de Luis de la Fuente ha dominado la posesión, encerrado a Argentina en su propio campo y acumulado ocasiones suficientes para haber resuelto el encuentro mucho antes de la prórroga. Lamine Yamal ha avisado nada más comenzar, Oyarzabal, Cucurella, Pedri, Laporte, Nico Williams y Ferran Torres han puesto a prueba una y otra vez a un gigantesco Emiliano 'Dibu' Martínez, único argumento de una selección albiceleste incapaz de generar peligro sobre la portería de Unai Simón.
Ni las interrupciones, ni el juego físico argentino, ni las lesiones de Lisandro Martínez y Cuti Romero han alterado el guion de una final dominada de principio a fin por La Roja. España incluso ha visto cómo el colegiado ha anulado un gol a Nico Williams por una discutida falta sobre Otamendi y ha continuado insistiendo con la misma convicción. Las estadísticas han reflejado el dominio: cerca del 70 % de posesión y una Argentina que ha llegado al descanso de la prórroga sin haber realizado un solo remate.
El premio ha llegado por fin en el segundo tiempo de la prórroga. Nico Williams ha prolongado un centro al segundo palo y Ferran Torres ha aparecido desde atrás para empujar el balón a la red y desatar la locura. Aún hubo tiempo para un segundo tanto anulado al propio Ferran y para el último susto con el remate de Tagliafico, pero el destino ya estaba escrito. España ha encontrado la recompensa a un partido brillante y ha conquistado el Mundial tras una actuación de autoridad, paciencia y personalidad que no encumbra a ningún nombre propio, sino al colectivo.









