Hay caminos en la vida que están destinados a ser. De eso sabe bien Óscar Belles, el masino que no se imagina un mundo sin música. Ha crecido con ella: empezó a formarse profesionalmente en el sector con solo 9 años, a los 13 se estrenó en la charanga de Berge, y a los 16 su nombre como DJ ocupó por primera vez un cartel. Experiencias que le han hecho crecer y le han llevado hasta ahora, cuando acaba de sacar su propio single, ‘Valenciana’. «Quería comprobar si era capaz de componer, producir y grabarme las voces en tan solo 7 días. Y con ayuda de mi ingeniero de mezcla y máster, Blindshook, lo conseguí», cuenta.
Cualquiera entiende que la figura del DJ ocupa un lugar diferente en el medio rural. Mientras que en las ciudades abundan -y el público rara vez recuerda el nombre de quien estuvo detrás de los bailes que marcaron la noche-, en los pueblos su figura va mucho más allá. Los vecinos conocen a quienes suben al escenario, y disfrutan con ellos de pueblo en pueblo. Y ese papel de cercanía que se genera a través de la música es lo que reivindica Belles.
Todavía recuerda la primera vez que le tocó ocupar ese lugar. «Pasar de tocar la percusión o ir con la charanga a ser el responsable de hacer bailar a toda la plaza desde la cabina impone bastante, pero fue una experiencia increíble que me confirmó que esto era a lo que me quería dedicar», cuenta. Desde entonces ha pasado prácticamente una década, y en ese tiempo Belles ya ha conseguido tener su propio estudio en su pueblo de toda la vida. Para formarse ha tenido que salir fuera como muchos jóvenes del territorio, pero aspira a vivir de la música en el Mas.
«Mucha gente de la industria me dice que, para dedicarme a esto en serio, me tengo que ir a vivir a Madrid. Pero allí mi inspiración no sería ni de lejos la misma. El entorno en el que vives influye muchísimo en lo que creas», defiende el masino, quien a su vez reivindica más formación ligada al mundo de la música y la producción en los pueblos para que «los jóvenes con inquietudes artísticas o técnicas no tengan que irse».
Porque además del papel de la música, el joven dj también reivindica el papel de los jóvenes para demostrar que desde el medio rural también se pueden impulsar proyectos de ocio de mucha calidad. Desde 2018 organiza el festival ‘Techno Street’, una calle que se convierte en una macrofiesta y a la que sus vecinos respondieron desde la primera edición. «Si no apostamos por nuestros pueblos y nos movemos se apaga. En 2027 volveremos a la carga con nuevas ideas», defiende.
Entre sus próximos proyectos, Belles está desarrollando su nuevo ‘Aka’, Belazy; para el cual ha hecho equipo con la calandina y diseñadora Andrea Royo, que también ha regresado al pueblo. Además, también sigue trabajando en su faceta más «electrónica trance y hard», bajo el nombre Delabega. «Estamos preparando mucha música para sellos nacionales e internacionales, y ahí me está ayudando muchísimo Alfredo Lambán (F.R.E.D.Y), también del pueblo, con el que estamos cerrando fechas muy potentes», adelante.
Porque para que todo funcione, para el masino su equipo es indispensable. «No me puedo olvidar de Demme, mi fotógrafo y persona de confianza. Tampoco de Jesús Roselló, y Avenida Event Show y Discocube. Gracias a ellos he podido llevar mi música a muchos sitios».
Y en cuanto a su gran sueño, también tiene un papel fundamental su casa, Mas de las Matas. Si mira al futuro, se imagina trayendo a artistas a su estudio, sacándolos de su zona de confort en las grandes ciudades para que puedan trabajar de la desconexión del pueblo. «De esa paz mental pueden salir proyectos y canciones increíbles», concluye.







