No lo cantó él, sino las cientos de personas que corearon juntas uno de sus estribillos más famosos, protagonizando un momento mágico en el día grande de las fiestas de San Roque de Caspe: "En mi mano voy a ver. Que algo hoy puede suceder. Y la euforia dejará. Un secreto al que gritar. Un secreto al que cantar". La noche del pasado domingo fue para Nil Moliner y la energía desbordante que comenzó en el escenario y que se multiplicó en la zona exterior de los pabellones de Caspe, que se llenó.
El concierto de Nil Moliner ha sido la apuesta musical por la que ha optado el Ayuntamiento este año y no ha fallado. Hasta la Ciudad del Compromiso viajaron de propio familias y jóvenes de ciudades como Zaragoza o Valencia, que no quisieron perderse la oportunidad de verle actuar. Se subió al escenario con su icónica gorra y una guitarra, pero dejó también espacio para sorprender con un show repleto de recursos audiovisuales y una cuidada escenografía. Todo ello, quedó eclipsado cuando hacia el final de la actuación, el barcelonés se bajó del escenario para cantar cerca de sus fans.
Al hilo de la letra de sus temas, además, el cantante aprovechó para competir algunos mensajes. La idea principal, marcada por el optimismo que impregna sus canciones: "De todo se sale". La noche en los pabellones municipales la cerraron DJ Nerea Lucky y DJ Rubén Ráfales. En paralelo, en la plaza de España, DJ Gallo puso el ambiente y la nota festiva.
Las fiestas de San Roque llegan a su fin este lunes, tras cinco días de multitud de actos, concursos, actividades y fiesta. La retirada del cachirulo en la plaza de San Roque, a las 00.30, por parte de la peña Histeria será el colofón de unas patronales que siempre dejan con ganas de más.














Nil Moliner de lo mejor de las fiestas