Desde la comedia clásica hasta la vanguardia más experimental. Torre del Compte ha sido durante todo el fin de semana la sede de la edición de 2026 del Matarranya Íntim. Más de una veintena de espacios, entre ellos salones, desvanes y garajes, han acogido las representaciones teatrales. Desde la organización confirman que el festival artístico ha vuelto a ser «todo un éxito» y recuerdan que la cita solo es posible «por toda la implicación de los vecinos y voluntarios».
La actividad llegó a la localidad ya el viernes con la representación inicial a cargo del grupo de teatro formado por vecinos de la comarca. Este año, bajo el título «Romancero de la Vulnerabilidad» y la dirección de Sonia Lanuzza y producción de Ester Blanco, 25 intérpretes presentaron una propuesta coral en la plaza de Torre del Compte. La performance multidisciplinar dio el pistoletazo de salida a un fin de semana de propuestas variadas. Todas las propuestas han contado con al menos tres pases cada día, colgando el cartel de completo prácticamente en todas las funciones.
Entre las propuestas destacaron «Replaceta», que combinó acrobacias, danza y música en directo; «Maribel Vermut y su entrenador», un cabaret absurdo y delirante que abordó con humor las exigencias que soportan las mujeres; «Autoficción», centrada en una pareja y un fragmento de vida cotidiana; y «Tou com un peluix», una propuesta familiar de clown, música y circo.
El festival apostó además por lenguajes muy visuales, como «Titiriscopio», que unió títeres físicos y hologramas; «Madame», una pieza de danza contemporánea y teatro físico; e «Inland» y «Bèsties», dos obras de videoarte. A ellas se sumó «La limpiadora de sangre», una tragicomedia negra basada en un caso real de violencia machista.
La programación se completó con «Saeta», teatro de títeres y objetos; «Z/B Zweig Bernanos», sobre el encuentro entre dos intelectuales europeos exiliados durante la Segunda Guerra Mundial; y «A mí no me escribió Tennessee Williams», que mezcló texto, danza y performance. La música también tuvo protagonismo con Zorz, SisterDJ, Vermut Electrònic y Luna Cosmic Blues, junto a catas de vino, una exposición fotográfica y una instalación colectiva.
Vulnerabilidad como eje del festival
Con el lema de la vulnerabilidad como hilo conductor, la edición de este año ha querido poner el foco en la capacidad del arte para emocionar y generar vínculos. La organización eligió este enfoque al considerar que refleja la propia identidad de Matarranya Íntim, un festival que cada verano transforma espacios singulares de un municipio de la comarca en escenarios donde desaparecen las fronteras entre lo íntimo y lo público, asumiendo siempre el riesgo de crear experiencias únicas e irrepetibles.
Durante estos días, las propuestas artísticas han invitado al público a desprenderse de las máscaras y dejarse atravesar por las emociones compartidas. La vulnerabilidad se ha entendido no como una debilidad, sino como un acto de valentía capaz de propiciar cambios personales y colectivos. Desde el festival han defendido también la belleza de lo frágil, lo imperfecto y lo efímero, recordando que es precisamente en esa exposición donde el arte encuentra su mayor capacidad para conectar con las personas. El mensaje se completó con una muestra de apoyo a las poblaciones que actualmente viven situaciones de guerra y violencia en distintos lugares del mundo.
En este sentido, uno de los espacios ha contado con un mural solidario en el que los asistentes podían pintar el famoso cuadro del «Guernica», una iniciativa que permitía recaudar fondos para enviar a Gaza. La propuesta surge de una asociación que conecta a familias del Matarraña con otras de Gaza y permite que lo recaudado sirva para las necesidades reales de la población en la Franja.
Vecinos y visitantes han disfrutado durante el fin de semana del Matarranya Íntim en Torre de Arcas / M.M.R.





















