Mercedes Ciércoles ha vuelto a revalidar su récord como la persona más longeva de Castelserás, alcanzando los 105 años. Corría el 14 de julio del 1919 cuando llegó al mundo en uno de los sitios más emblemáticos de la localidad, el Molino de la Carrasca, situado a las afueras de la misma. Desde muy joven siempre supo ganarse la vida con una actitud muy emprendedora: trabajó dirigiendo la cooperativa de frutas del municipio bajoaragonés y tiene el título de modista, con el que aprovechaba para hacer su ropa y la de toda la familia. Además, es una gran cocinera y cuando era más joven la contrataban para hacer comidas en las bodas que se celebraban en el pueblo.
La castelserana, a lo largo de su vida, ha experimentado el cambio de la sociedad y ha vivido muchos sucesos inolvidables. Uno de ellos fue a los 6 años, cuando hubo un incendio en el molino en el que vivía que casi le cuesta la vida a ella y a toda su familia. «Con 6 años se quemó el molino, nos salvamos porque el abuelo Bernardino estaba asmático y se dio cuenta el primero de todos porque le costaba respirar. Era de noche y, cuando mi padre encendió el candil, vimos que había mucho humo. Fue corriendo hasta el pueblo descalzo para pedir ayuda, tocaron las campanas y todo el pueblo salió a ayudar con cubos de agua, porque en esas épocas era la única manera de apagar un incendio», recuerda.
Además de vivir todo tipo de dificultades, como fue el perder a su padre debido a una neumonía tras intentar desatascar una acequia en el molino, a Mercedes le tocó vivir la Guerra Civil de 1936. Cuando solo era una adolescente de 17 años, tuvo que irse del pueblo por un tiempo. La situación era complicada, hasta el punto de que tuvo que ser evacuada junto con algunos familiares. «El primer sitio al que nos llevaron fue Torrecilla de Alcañiz, fuimos ahí porque al pueblo venían muchos militares y no era seguro. De ahí nos trasladaron a Valencia, a un convento vacío a pasar unos días. Después nos mandaron a Murcia capital, a una casa que tenía muchas chinches, pero al poco tiempo nos movieron definitivamente a Cieza. Ahí es donde más a gusto estuve, aunque solo pasáramos 10 meses. Conocimos a gente muy buena, tanto que no me habría importado quedarme. En esos momentos trabajé en una casa haciendo lo que me mandaban, pero era muy joven todavía», cuenta.
Cuando la familia regresó a Aragón, primero estuvo unos meses en Zaragoza en casa de sus tíos. En el momento de la vuelta a Castelserás, se encontró con una situación difícil. El molino en el que había crecido había sido vaciado y tuvieron que empezar de cero, además, no encontraba trabajo en ningún sitio. No lo dudó y en vez de quedarse de brazos cruzados, decidió irse a Barcelona con 19 años a trabajar en una casa que en su momento era una zapatería. Vivió ahí tres años hasta que un día entraron a robar y tomó la decisión de volver al pueblo con su familia.
Cuando encontró una estabilidad dirigiendo la cooperativa de fruta, entre otros trabajos que le surgían, Mercedes se casó con 30 años y tuvo a un hijo, José Manuel, que le ha dado tres nietos y cuatro bisnietos. Ahora vive con él, su nuera y su consuegra Joaquina, que tiene 95 años. Pero no ha pasado todos estos años en el pueblo, ya que en los 90, con la muerte de su marido Manuel, se fue a vivir a Madrid con José Manuel y su familia. Estuvo en la capital española unos 30 años en los que venía al pueblo de vez en cuando por unos meses. Sin embargo, en la pandemia la familia se mudó definitivamente a Castelserás.
Hace dos meses, Mercedes sufrió una caída en su casa que le provocó una rotura de la cadera. Tuvo que pasar por quirófano, y afortunadamente salió todo a la perfección. No es la primera vez que tiene un accidente así, ya que con 90 años sufrió una crisis coronaria (un problema en el corazón) por la que perdió el conocimiento varias veces. «La llevamos al hospital y le pusieron un marcapasos, eso ha sido lo que le ha dado vida porque ha regulado perfectamente su corazón y siempre ha tenido las constantes normales», comenta su hijo. Ahora se encuentra en plena fase de recuperación de la caída y la rehabilitación va a "muy buen ritmo", demostrando de nuevo la habilidad que tiene para superar las adversidades con tanta facilidad a esta edad.
Celebración familiar
El pasado domingo tuvo lugar la celebración del 105 cumpleaños de Mercedes. El festejo se realizó en su casa, decorada para la ocasión, con la familia presente. Incluso sus familiares de Madrid viajaron desde la capital para no perderse el evento. La cumpleañera sopló las velas con el número 105, algo de lo que no muchas personas pueden presumir. En su día a días, la castelserana disfruta de tener a gran parte de sus seres queridos cerca. Justo en la vivienda de al lado, y conectada por la parte del jardín, reside su nieto Jesús, junto a su mujer Lucía y su hija Ana.
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Muchísimas gracias por hacer esta entrevista a Mercedes, y contar algunos momentos de su vida. Ejemplo de mujer incansable, buena esposa, madre y abuela. ahh y bisabuela! Su infranqueable memoria, es su seña de identidad, entre otras muchas cosas. Por muchos años más, Mercedes.
¡Gran reportaje!
Ojalá más entrevistas como estás para dar valor a nuestros ciudadanos.
Aun que se llevaron pocos meses de diferencia, el récord de longevidad en Castelseras, lo tiene Doña, Trinidad Cerezuela Catalán, habiendo nacido en el siglo XIX , vivido el siglo XX y murió en agosto de 2004