Un nuevo proyecto de instalación de planta de biometano llegará a Caspe de la mano de la empresa Biorig. La actuación implicaría una inversión de 35 millones de euros y la creación de 35 puestos de trabajo directos e indirectos, además de los necesarios para su construcción, que ascenderían a unos 100. Se encuentra en fase de exposición pública, tras la que el Inaga evaluará la Declaración de Impacto Ambiental, y es el tercer proyecto renovable que se anuncia en la localidad, en el último año.
La empresa, que es una división de gases renovables de la compañía castellanoleonesa Solarig, ha organizado este miércoles una charla informativa en el Ayuntamiento para atender las consultas de la ciudadanía. Además de esta sesión, la empresa ha habilitado durante dos días, desde el martes, una oficina técnica en la Casa Consistorial para atender en horario de mañana y tarde a los vecinos.
Desde la compañía aseveran que esta forma de proceder está alineada con su «compromiso de escuchar, informar y arraigar» en las localidades donde operan, explica el responsable del área de Responsabilidad Social Corporativa, Martín Espín. Una vez el proyecto sea una realidad al conseguir todos los trámites pertinentes, la empresa creará una Mesa de Diálogo Verde que estará constituida por el Ayuntamiento, el tejido social y la empresa.
Este órgano mancomunado será de especial relevancia a la hora de decidir en qué se invertirá el dinero que se revierte en el municipio durante la vida útil de la planta. Se estima que la reinversión local asociada será de unos 250.000 euros en total y se destinará a iniciativas de índole social y medioambiental.
Horizonte 2028
Según las previsiones de Biorig, la planta se construiría en un periodo de 18 meses, por lo que la actividad de la misma podría comenzar en 2028. Las instalaciones están proyectadas en el polígono 26, junto a la N-211 entre Caspe y Alcañiz, a 7,8 kilómetros de distancia del casco urbano caspolino. La extensión de la planta alcanzará las 5,5 hectáreas, en una parcela de 101.000 metros cuadrados, y se conectará al gasoducto que pasa cerca de dicho terreno.
Para la producción de biometano, así como de CO2 biogénico y un fertilizante orgánico, la planta valorizará un máximo de 260.000 toneladas al año de materias primas agrícolas y ganaderas. Se utilizarán purines y estiércoles para el 80 % del residuo tratado y paja para el 20 % restante. Este suministro se obtendrá de las explotaciones presentes en un radio de 30 kilómetros a la redonda, que ascienden a 861 granjas de distinto tipo de ganado. Los cálculos apuntan también a un sistema logístico para la planta compuesto por nueve camiones que actuarán en este radio de distancia y que accederán a las instalaciones desde la N-211, pasando por la -232 y la AP-2 y evitando en la medida de lo posible el tránsito por núcleos urbanos.
La energía que se generará ascenderá a unos 143 gigawatios-hora anuales de biometano, que equivale al consumo de 25.000 hogares; y entre 22.000 y 24.000 toneladas de CO2 biogénico al año. Desde Biorig recalcan la «oportunidad» que supone esta planta para la gestión de los residuos agroganaderos que ya estaban presentes en la zona, un aspecto con el que coincide la alcaldesa, Ana Jarque: «Somos un territorio ganadero, en el que nos dedicamos principalmente a la ganadería extensiva y el residuo animal es algo importante para cerrar el ciclo. Esta solución nos la están dando las plantas de biogás».
La cercanía del municipio a un gasoducto es uno de los principales atractivos que están incentivando el asentamiento de este tipo de plantas en Caspe. En el último año, se han anunciado otros dos proyectos de estas características, que se suman a la planta de biometano de la empresa Hispania Silva, que fue la primera en interesarse en el municipio, en marzo de 2024. Estos proyectos todavía están pendientes de ser aprobados por el Inaga para su materialización.
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