60 gestores culturales crean en Ariño un pionero manual de buenas prácticas

El Parque Cultural del Río Martín acoge un encuentro con profesionales a nivel nacional. Una burocracia más ágil, perfiles profesionales y acciones de divulgación están entre las conclusiones
Publicado por Beatriz Severino el 2 de junio de 2025

Un total de 60 profesionales de la gestión del patrimonio cultural en el medio rural se han citado esta semana en Ariño para sentar las bases de un manual de buenas prácticas que aplicar en el día a día. El encuentro se celebró entre el miércoles y el jueves y se planteó como un ‘Hackrural’ en el que responsables de proyectos y expertos compartieron experiencias tanto del territorio como del resto de la comunidad e incluso de otros lugares como Alicante, Castilla-La Mancha y Murcia. Entre las conclusiones a las que se llegaron, se encuentra la necesidad de contar con perfiles profesionales transdisciplinares, la creación de metodologías de investigación, y conocimiento del territorio, de la temática y de los perfiles de los profesionales. Siempre se debe contar con la implicación del territorio. En cuanto a la protección se reclama una legislación con criterios claros y objetivos y agilizar burocracia. Se considera importante una colaboración entre administración y empresa privada y que el criterio político no prime en la toma de decisiones. De cara a la comunicación, que debe ser transversal a todo, se insta a fomentar el sentimiento de pertenencia para crear implicación, colaboración de instituciones y asociaciones y, entre otras muchas cosas más, cuidar y empoderar a los jóvenes.

Francisco Bernal, catedrático de Historia Antigua y vicerrector de la UNIZAR, junto a la foto de su padre Antonio Beltrán, que da nombre a la sede. / B. Severino

El escenario para alcanzar estos acuerdos que se traducirán en un manual fue el Centro de Arte Rupestre Antonio Beltrán, sede del Parque Cultural del Río Martín. Cumple 30 años y es un espacio distinguido como ejemplo de buenas prácticas en ‘Interreg Europe’, programa de cooperación europea entre casi cuarenta regiones de diferentes países. Participaron gestores culturales y de universidades como la de Zaragoza y también personal de la administración y la legislación. Entre el público hubo personal de ayuntamientos, comarcas, centros de estudios, artistas y estudiantes en contacto con el sector cultural. «Hemos pretendido que hubiera expertos de todos los procesos que intervienen en la gestión de patrimonio», apuntó el gerente del Parque Cultural, Pepe Royo, organizador junto a AdHoc, que aseguró que el hecho de que el Parque esté reconocido ya como ejemplo de buenas prácticas es una ventaja pero, por otro lado, también detectan muchas deficiencias. Buena parte de ellas tienen que ver con no contar con una financiación estable. «Entiendo que es complejo por mucha buena voluntad que haya por parte de los técnicos», añadió en referencia, en este caso, al Gobierno de Aragón, presente en la inauguración con la directora de Cultura, Gloria Pérez; y de Pepe Andrés y Miguel Andrés, que hablaron sobre legislación y nuevas tecnologías. La directora recordó que Aragón es la segunda región de interior más visitada en España, y que el motivo es el patrimonio cultural. «Valoramos mucho la opinión constructiva de la ciudadanía para mejorar. El documento que saldrá será un elemento importante para valorarlo como una herramienta de gestión sostenible», señaló y destacó que nazca desde el medio rural y fruto de la cooperación de todos los agentes. Invitó a continuar y conseguir, a través de la cultura, crear motores de desarrollo económico y social para las que se necesitarán «políticas de patrimonio».

La ponencia de apertura corrió a cargo de Pepe Royo, que reivindicó sensibilidad y rapidez a la administración para poder trabajar. Lamentó que presentaran proyecto a las ayudas de la Transición Justa para recursos endógenos, «que ni se han convocado todavía». La lentitud de la burocracia, algo a lo que se enfrentan también desde la gestión municipal y comarcal. «No puede ser que cuadrupliquemos esfuerzos para llegar a un mismo objetivo, debe haber burocracia pero debe ser fluida, hay que simplificar porque es inviable estar dos años tramitando un proyecto», dijo Carlos Ros, alcalde de Ariño y consejero de Cultura de la Comarca Andorra-Sierra de Arcos. Destacó el Parque y el efecto «más que evidente» en visitantes y en los propios pueblos. «Sabemos que en las zonas rurales nos toca desplazarnos a hacer trámites pero hay que dar facilidades. Si algo funciona así de bien hay que tratarlo con mimo», apuntó.

La concejal Frinnette Reynoso, y la técnico de Cultura Ana Mari Beamonte, en representación del Ayuntamiento de Villanueva de Gállego (Zaragoza), que este año ha celebrado su XXXVII Premio de Pintura Francisco Pradilla. / B. Severino

Retos en territorios despoblados

Llevando a cabo actividades en los pueblos del Parque el año pasado es como surgieron estas jornadas desde AdHoc Gestión Patrimonial. «Vimos que todos afrontamos los mismos retos y buscamos soluciones. Nos enfrentamos a la falta de recursos e infraestructuras, falta de financiación estable para las buenas ideas, y falta de visibilidad. Nos afecta también la despoblación con la falta de relevo generacional e infraestructuras, además de los grandes retos de la humanidad como las tecnologías o el cambio climático, que influye en la protección del patrimonio», dijo Marta Fernández, gerente de AdHoc Gestión Cultural.

Acto de apertura a cargo de Marta Fernández, de AdHoc Gestión Cultural; Naiara Loras, presidenta de la Comarca Andorra-Sierra de Arcos; Carlos Ros, alcalde de Ariño; Gloria Pérez, directora de Cultura del Gobierno de Aragón; y Emma Garcés, presidenta del Consejo Rector del Parque Cultural del Río Martín. / B. Severino

Según los datos que aportó Pepe Royo, en los últimos 19 años, en los pueblos del Parque en Cuencas Mineras, Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín se han perdido 1.169 habitantes; 574 en los últimos 10 años coincidiendo con el inicio de los cierres de las minas hasta el de la Central Térmica de Andorra. Recordó que la creación del Parque surgió con el fin de las minas de la cuenca minera central y que la puesta en marcha del Parque supuso la generación de empleo tanto directo como indirecto en los pueblos de su entorno. Desde la pandemia han aumentado las visitas de forma considerable, pero la masificación no es una realidad de momento con alrededor de 16.000 visitas anuales. Entre los retos, está la accesibilidad de los yacimientos a nivel físico, cognitivo, visual y también tecnológico a través de la app de realidad aumentada que hizo al Parque pionero en su implementación. Tampoco escapan al vandalismo, que en patrimonio al aire libre es difícil de controlar. Royo mostró cómo alguien se había llevado un banco de madera del Barranco del Mortero. «Cortaron las patas ancladas al suelo con una sierra. Está denunciado a la Guardia Civil», dijo. El dato sorprendió, pero encontró entre los ponentes más espejos en los que mirarse. Consuelo Matamoros, jefa de servicio de Patrimonio en la Generalitat Valenciana, expuso el caso de un yacimiento subacuático en la costa alicantina. Se encontró el Pecio Bou Ferrer, bautizado así en honor a sus descubridores. «Cada quince días la Guardia Civil hace inmersiones para comprobar porque hemos sufrido expolios», relató. Contó todo el proceso de investigación, protección y también difusión, la parte que considera que es la clave del éxito. «Una estrategia de comunicación en medios y en redes ha sido fundamental», dijo. En esto coincidió Francisco Bernal, que se dedica a un ámbito tan dispar como es la escritura. Es catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Zaragoza y vicerrector. «Lo primero es hacer el bien patrimonial comprensible para toda la sociedad, hay que comunicar», dijo y presentó un mapa interactivo, una de las herramientas de las que se sirven en el departamento. No ocultó su satisfacción porque la jornada se celebrara en una sede que lleva el nombre de su padre. «He vivido el nacimiento de este Parque día a día, es una maravilla lo que han conseguido», dijo.

Royo habló de los retos del Parque Cultural, extensibles a otras zonas del país. / Miguel Pedrosa

Nuevas tecnologías

El envejecimiento de la población refuerza la necesidad de modernizar los recursos creando la accesibilidad tecnológica. «Buena parte del mudéjar está en edificios religiosos a los que acuden personas que son mayores de 80 años», dijo Victoria Trasobares, directora de la Asociación Territorio Mudéjar que engloba a diferentes ayuntamientos. Para alcanzar a más gente están promoviendo varios proyectos creativos, también investigaciones con residencias en el pueblo. Una de las colaboraciones es con Alabaster Spain, en el CIDA de Albalate, con el fin de trabajar el alabastro. «El objetivo es la conservación del patrimonio desde el perfil profesional cualificado pero siempre con un objetivo claro que es el impacto en los habitantes», añadió y valoró el encuentro «como una muy buena oportunidad para conocer qué herramientas tenemos para solventar problemas diarios desde una visión estratégica y no puntual».

El encuentro lo cerraron este jueves por la tarde los Dulzaineros del Bajo Aragón, otra elección nada casual con la música folk en un momento dulce. Uno de sus integrantes es Fernando Gabarrús, director de la Escuela Municipal de Música de Zaragoza, investigador, músico y el artífice del Centro de la Cultura Popular de Albalate del Arzobispo, donde el miércoles la expedición visitó el castillo. «Lo importante de este encuentro es conocer a gente que está trabajando con formas y proyectos similares a los tuyos y coger confianza y ánimo para seguir», dijo. Valoró la posibilidad de conocer más fuentes de financiación y también que haya «personas y empresas dedicadas a promover proyectos que acaban redundando en el territorio en una mejora». Hizo hincapié en que se trata de «una mejora en el bienestar, satisfacción y disfrute. Me importa ese impacto porque el dinero es necesario pero todo lo demás es más importante para mí», añadió y valoró que se expusieran proyectos «desde los que se valora más la cultura, la educación, la sociabilidad, la ayuda mutua, la valoración de otros y de otros territorios y de otras personas es lo que hace que esta sociedad avance y sea mejor». Respecto a su ámbito, celebró el resurgir de la música popular. «Casi con la esperanza perdida por un bajón tremendo que hubo, ahora está resurgiendo. Pensábamos que el patrimonio inmaterial de tradición endémico desaparecía con nosotros y no, de pronto aparece otra generación que está empezando a levantarlo a la que hay que dejar paso y ayudar», concluyó.

Hackrural: un manual coordinado

El Hackrural tuvo tres ejes: Estudio e investigación, Protección y conservación, y Comunicación y difusión. Expusieron sus experiencias y se coordinaron para crear el manual: las universidades de Zaragoza y Castilla-La Mancha; la Asociación Territorio Mudéjar, la Fundación Ars Civilis de Murcia, el Centro de la Cultura Popular de Albalate del Arzobispo, la Asociación Caelum de Ariño, el Parque Cultural, el Museo Provincial de Teruel, el Gobierno de Aragón, la Generalitat Valenciana, Adibama, la Ruta del Tambor y Bombo, MWINAS, el Museo Goya y ATRUTER.