672 años de historia, tramos descalzos y nueve horas de recorrido en la romería de San Marcos de Villarluengo

FOTOGALERÍA. La localidad del Maestrazgo recuerda cómo en 1354 siete de sus mozos trajeron la lluvia pero se dejaron la vida extenuados tras recorrer todos los santuarios de Aragón por siete años de duras sequías
Publicado por La COMARCA el 28 de abril de 2026

Villarluengo celebró este sábado la que es una de las romerías más antiguas del Maestrazgo, la de San Marcos, conocida popularmente también como San Pedro de la Roqueta. Su origen data de hace 672 años. En torno a 1350 la bailía de Cantavieja sufrió siete años de duras sequías y la situación era complicada. Las rogativas y penitencias de la población no surtían efecto así que siete mozos de Villarluengo decidieron salir en romería visitando todos los santuarios de Aragón. De vuelta para sus casas visitaron la ermita de San Pedro en Montoro. Entonces se cubrió el cielo de nubes y comenzó la ansiada lluvia. Los mozos extenuados de penitencias y trabajos fueron muriendo en el camino de retorno a Villarluengo. Esto ocurrió el 25 de abril de 1354 y, desde entonces, cada 25 de abril los vecinos de Villarluengo recuerdan aquellos hechos caminando hasta la ermita.

La víspera se lleva a cabo la subasta de la bandera, la más cotizada; la cruz; y los báculos entre los cofrades. Al día siguiente, a las 9.00 las campanas anuncian el inicio de la romería y los cofrades parten de la plaza hacia la ermita de San Pedro, en Montoro, haciendo varias paradas durante un camino que dura cuatro horas y media. El orden dentro de esta procesión está muy marcado: la bandera, los cofrades entrantes, el más viejo, la cruz, el primer báculo y el resto de cofrades (entre medio, el segundo báculo). Al final de éstos, el que porta el báculo de las mujeres que las separa de los hombres.

Cabe destacar que los cofrades realizan todo el recorrido con unas capas negras. Anteriormente todo aquel que deseaba formar parte de la Cofradía debía ir descalzo durante todo el camino de ida, lo que suponía un verdadero esfuerzo. Actualmente sólo es obligatorio del pueblo a la fuente del Siscar, del Barranquico a la Ermita; y a la vuelta de la Ermita al Barranquico y del Tosco a la Iglesia (alrededor de una hora).

La llegada al templo es uno de los momentos más emocionantes de la jornada y se realiza con el sonido de los cánticos, que en ese momento resuenan más fuerte que nunca. Después de un refrigerio se celebra una misa en honor al santo y después se sirve la tradicional comida de judías con arroz que la cofradía reparte entre todos los asistentes de forma gratuita. Después, café, coñac y pastas.

Por la tarde comienza la vuelta a Villarluengo haciendo paradas en lugares como la ermita de San Cristóbal, que marca el camino definitivo hacia el pueblo. Al caer la noche, los vecinos llegan con velas al pueblo, lo que unido a los cánticos deja una emocionante estampa. Primero realizan una primera parada en el cementerio, donde se reza por los cofrades difuntos; y después en la iglesia, que se llena de cientos de velas dejando una bonita estampa con la que termina esta emocionante romería.