Un abuelo es condenado a cuatro años de prisión por abusos sexuales a su nieta menor en Alcañiz

El hombre abusó de la víctima, de 13 años en el momento de los hechos, durante unas vacaciones en 2021. La madre puso la denuncia tras leer unos mensajes alarmantes que su hija remitió a una amiga
Publicado por María Celiméndiz el 5 de agosto de 2025

Un hombre de 71 años ha sido condenado a cuatro años de prisión -más cinco de libertad vigilada- por abusar sexualmente de su nieta cuando esta tenía 13 años. Los hechos ocurrieron en agosto de 2021, cuando la menor, que ahora tiene 15 años, pasaba el verano en casa de sus abuelos paternos en Alcañiz. La madre de la víctima puso la denuncia en abril de 2022 tras leer unos mensajes alarmantes que su hija remitió a una amiga a través de WhatsApp el día siguiente de sufrir el abuso. Tras el juicio celebrado el pasado mes de enero, la Audiencia Provincial de Teruel ha hecho pública la sentencia este miércoles 7 de febrero. Al procesado, nacido en Guayaquil (Ecuador) el 28 de octubre de 1952 y con domicilio en Madrid, no le constaban antecedentes penales.

Los tribunales han considerado que el relato de la menor sobre el abuso sufrido la noche del 11 de agosto de 2021 por parte de su abuelo paterno es "congruente, persistente, carente de contradicciones relevantes o de ambigüedades" y que se apoya en las pruebas presentadas. Además, descartan que exista ninguna circunstancia "que pudiera hacer sospechar de un móvil espurio para la interposición de la denuncia" por parte de la madre. Los progenitores de la menor se separaron antes de su nacimiento y, hasta ese momento, la relación familiar había sido buena, habiendo visitado la niña a sus abuelos paternos con frecuencia.

La víctima, nacida en 2008, relató durante el juicio que durante los días que pasó de vacaciones en Alcañiz durmió en la cama de sus abuelos paternos. Las primeras noches se colocó entre la pared y su abuela, sin embargo, al percatarse de la presencia de telarañas, el día 11 de agosto de 2021, se acostó entre su abuelo y su abuela. En un momento de la noche, el hombre se colocó de costado mirando hacia la espalda de su nieta y con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, le bajó el pantalón del pijama y la braga. Seguidamente, le tocó sus órganos genitales manoseándola, se frotó su pene y cogiéndola por la cintura trató de atraerla hacia él. La menor, al percatarse de la situación, llamó a su abuela que despertó, momento en el cual, el procesado cesó en su actuación haciéndose el dormido.

Esa misma madrugada la niña envió unos wasaps a su madre preguntándole hasta cuando tenía que estar en Alcañiz, según contó la progenitora en el juicio. La misma explicó que, cuando los vio a la mañana siguiente, intentó contactar con su hija, pero esta no le respondió los mensajes ni las llamadas. Por la noche, la menor le escribió por WhatsApp que su abuelo le había bajado la ropa interior, se había sacado el miembro y la había querido besar, pero que ella le había dado un empujón y había avisado a la abuela. La madre le contestó que no se separara de su padre o de su tía y, al día siguiente, la niña quiso volver a Madrid. Al cabo de unos días la progenitora llamó al abuelo y le recriminó lo ocurrido. Según ella, él le reconoció los hechos. Sin embargo, el acusado lo negó en el juicio.

La madre denunció tras leer los wasaps enviados a una amiga

La víctima narró que después de los hechos se sintió muy mal, pero que no quiso contarlo ni denunciar. La madre también argumentó que su hija le había pedido no denunciar y, que además, no le había contado todos los hechos. Ocho meses después del abuso, el 12 de abril de 2022, la progenitora leyó unos mensajes alarmantes que su hija había remitido a una amiga a través WhatsApp un día después de lo ocurrido. En ellos hablaba con claridad de los hechos y manifestaba que se sentía sucia y que se quería morir. Todo ello coincidió con un empeoramiento del estado psicológico de la menor, que estaba muy triste, lloraba mucho y comenzó a autolesionarse.

En ese momento, la madre decidió llevar a su hija al centro de salud de Valdezarza en Madrid, lugar de residencia de ambas. Posteriormente, por consejo del médico, acudieron al servicio de urgencias del Hospital Universitario La Paz. Allí la menor fue explorada físicamente, actuando un médico del servicio de pediatría y otro del de ginecología. El diagnostico concluyó que los genitales externos estaban normales, el himen íntegro, la vagina normal, el cérvix normal y que no padecía leucorrea patológica. Ese mismo día, la progenitora presentó la correspondiente denuncia.

Con posterioridad, el 27 de septiembre de 2022, la víctima fue diagnosticada de trastorno de estrés postraumático -afectación anímica con llanto fácil y alteraciones del sueño- por el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario La Paz. La niña también ha recibido atención psiquiátrica por un trastorno adaptativo con alteración mixta de emociones y conducta por parte del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Del seguimiento y control se encarga su médico de Atención Primaria. Además, la menor está siendo tratada psicológicamente en un Centro de Abusos Sexuales en la Infancia (CIASI) de la Comunidad de Madrid por problemas de sueño, pesadillas, problemas relacionados con su imagen corporal y conducta alimentaria, autolesiones, ataques de ansiedad, retraimiento social y dificultades de integración de procesos emocionales.

El abusador no podrá acercarse a la víctima en 10 años

Una vez finalizada la pena de cárcel de cuatro años, el hombre de 71 años no podrá aproximarse a su nieta a menos de 500 metros, ni a su domicilio, lugar de trabajo, centro de estudios o cualquier otro lugar que sea frecuentado por la misma, durante un periodo de 10 años. Tampoco durante ese tiempo podrá comunicarse con ella por ningún medio. El acusado deberá, además, indemnizar a la víctima con 6.000 euros, más los intereses legales, por daños morales. La pena también inhabilita al abusador durante 9 años a ejercer cualquier profesión, oficio o actividades, sean o no retribuidos, que conlleve el contacto regular y directo con menores de edad.

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  • Lo que tendrían que hacer es encerrarlo y tirar la llave al mar. Pedazo de cerdo!!