La pretensión con la que abrió Concha Lasso su academia hace dos décadas en Alcañiz fue la de conseguir que cada alumna saliese de allí siendo mejor persona. 20 años no se cumplen todos los días, así que parece que algo han calado sus enseñanzas en Alcañiz, donde sigue contando con la confianza de decenas de familias que cada semana dejan a sus hijas en el local de ensayo. Y no solo a Alcañiz, sino que sus clases se han extendido también a Andorra, donde va creando escuela y, entre ambas poblaciones, un centenar de niñas y jóvenes componen la academia.
Este sábado fue el momento de celebrarlo a lo grande, porque siempre hay motivos para hacerlo y si se trata de un aniversario tan redondo, con más motivo. El lugar elegido fue el Teatro Municipal de Alcañiz, un espacio a la altura de las artistas que se están formando en la academia desde las más pequeñas de apenas tres años a las mayores ya adolescentes. "Han venido también exalumnas a vernos, es un momento de reencuentros, una tarde muy bonita", dijo Lasso a minutos de empezar. Estuvo bien arropada, como siempre. Su madre la acompañó entre bambalinas antes de subirse al palco junto a otro de sus hijos y responsable de que eligiese Alcañiz para abrir la academia en lugar de Alemania, país donde la bailarina hizo parte de su carrera. "Eres el culpable total, te responsabilizo", le dijo desde el escenario entre bromas. En esos tiempos Suso Lasso era médico en Alcañiz y en una visita le propuso a su hermana que pensase en la localidad como posibilidad para su escuela. "Ellos regresaron a Zaragoza y yo me quedé", rió. Suso volvió el sábado a Alcañiz para acompañar a su hermana en el espectáculo junto a Raúl Baquedano, amigo de la familia y miembro de La Banda del Flaco, el grupo musical de Suso, que también es pianista y canta. Otra de las colaboraciones recayó en la alcañizana Isabel Rocatín, que le cantó al Alzheimer.
La fiesta se alargó casi tres horas con un público entregado. Las familias de las alumnas aplaudieron a rabiar el buen hacer y la profesionalidad de las que se subieron al escenario porque el directo a veces no pone las cosas fáciles. Pero finalmente sonó y se bailó 'Berghain' con las bailarinas provistas de sus linternas "en señal de que siempre hay que buscar la luz interior". A Rosalía le siguieron más, y grupos tan míticos como el Dúo Dinámico. Así de ecléctico es el festival de la academia en el que estilos y épocas conviven. "La danza es sanadora, el arte en general lo es. A mí siempre me ha salvado", añadió Lasso, que agradeció al Ayuntamiento y a la Fundación Quílez Llisterri su apoyo; y también se acordó de la zaragozana María de Ávila, su maestra.