El acusado por agredir sexualmente a dos mujeres con las que compartió piso en Maella compareció el pasado lunes tras tres intentos de iniciar el juicio debido a la ausencia de las dos denunciantes en todas las ocasiones, tal y como ha informado Heraldo de Aragón. Esta vez, tampoco acudieron y el implicado de iniciales J.A.S.C. aseveró ser inocente, afirmando que todo se debía al despecho sufrido por una de ellas, con la que en el momento de los hechos mantenía una relación sentimental. «Me dijo que me iba a denunciar porque no quise darle dinero», aseguró.
En esta ocasión, la Fiscalía pide pena de prisión y es la única parte que acusa al no haberse personado en la causa las víctimas. La defensa, por su parte, solicita la absolución. Ambas partes optaron por renunciar a sus testimonios para continuar con un procedimiento en el que los hechos puestos bajo la lupa se remontan casi ocho años atrás.
La denuncia fue interpuesta ante la Guardia Civil el 31 de agosto de 2018. En ella, una de las dos víctimas aseguró que sobre las 6.00 el encausado la había agarrado, desnudado y violado. También prestó declaración en aquel momento la otra joven que, según recordó el agente que la entrevistó, expuso que J.A.S.C. la había tocado en los pechos y la zona genital.
«Conocí a esa señora por Facebook, trabajaba en Caspe y por eso me vine aquel verano desde Huelva a estar con ella», recordó el procesado. Según manifestó, desde su llegada a Aragón, se instaló en la casa en la que la mujer vivía en Maella con otra chica. También él encontró una ocupación laboral en Caspe y a diario se desplazaban hasta este municipio en su coche.
«Jamás en mi vida he forzado a nadie, a Dios pongo por testigo», afirmó de forma vehemente ante el tribunal de la Sección Sexta, presidido por el magistrado Mauricio Murillo. Él subrayó que la relación fue normal y sin problemas y que con la otra chica tan solo se saludaba. Sin embargo, un día su pareja le pidió dinero. «Le dije que no le podía dar, soy un simple trabajador y todo lo que tengo es para mis tres hijos», expuso.
Poco después, afirma que encontró un trabajo como pintor en Huelva y decidió regresar. «Le dije a ella que no iba a regresar y entonces me amenazó con acudir a la Policía», comentó. El 31 de agosto recibió la llamada de la Guardia Civil de Caspe. «Me informaron de que había sido denunciado y que tenía que presentarme allí, así que volví y en el mismo día me llevaron ante el juez, le enseñé los mensajes y me dejó libre», narró.
El servicio de Criminalística de la Guardia Civil encontró perfil genético del acusado en la ropa de la denunciante que manifestó que había sido violada. En cambio, no apareció en las muestras de la zona genital que se le tomaron a la víctima.
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que fácil es arruinar la vida de una persona. Espero que este chico esté bien mentalmente, pq algo así tiene que ser duro de asimilar. Y las chicas deberían tener algo de responsabilidad por lo que están haciendo.
Y nada menos que han transcurrido 8 años. La justicia lenta no es justicia.