Una vez escuchado un «hola, criaturicas lectoras» ya es difícil dejar de tenerlo en la cabeza. Es una de las frases con las que saluda Adrián Fontoba Ribó (Caspe, 1984) en su canal de Youtube. Otras veces emplea un «hola, diario», la cuestión es que capta la atención. En unos vídeos cuenta vivencias, y en otros, regala versos. «Soy muy charrador», sonríe. Lo que no cuenta de viva voz lo hace por escrito dejando fluir su imaginación. Es desbordante, tanto, que ordenar todas las ideas para canalizarlas y liberarlas en diferentes libros es algo que ha conseguido a base de trabajo. Algo tenía dentro que no conseguía sacar ni con música ni con pintura. «Siempre he tenido mucha imaginación y siempre me ha gustado escribir, pero no conseguía darle continuidad», dice poniendo palabras a algo por lo que pasa muchos escritores. Ya en 2010 probó a escribir una novela pero lo dejó. Tras varias idas y venidas, en 2018 agarró la silla y el ordenador con decisión y ya no paró. A este punto llegó después de conocer el reiki y adentrarse en el mundo de las energías y la meditación. «Soy muy ansioso y todo lo quiero para ya, y esto me dio la pausa necesaria para poder tener la paciencia de llevar a cabo una novela porque al final es un ejercicio de paciencia», apunta y reconoce que llegar a este punto también le ha venido bien para su vida. «Trabajo a turnos y me adapto al tiempo que tengo y siempre escribo en mi estudio, fuera no. Si tengo una hora delante del ordenador es una hora aprovechada centrado en esto», celebra.
Llegar a este punto no es sencillo y esas horas que araña a su tiempo libre los dedica a construir otros mundos. La obra que está moviendo es ‘Ella en la tormenta’, una bilogía autoeditada con la ayuda del también escritor y mentor Xavi Guimerà, que se compone de ‘Despertar’ y ‘Confirmación’ y que se presentó este viernes en la Biblioteca de Caspe. Acudió provisto de varios ejemplares de la edición coleccionista que contiene los dos volúmenes en tapa dura y un relato corto cortesía del autor. Tessa es el nombre de la protagonista, una chica de 16 años que se desenvuelve en unas historias que llevan al lector a parajes ficticios que bien podrían ser de un pueblo norteamericano y a mundos más fantasiosos. «La ficción me gusta mucho porque me da toda la libertad. Yo me invento países y mis propias reglas para tener un poco de manga ancha para crear e introducir elementos de fantasía y magia», dice. También abre el espectro de lectores potenciales, porque en la narración confluyen varios géneros e intervienen más personajes como el padre de la protagonista que, además, es el alcalde del pueblo, y policías. Cada uno cuenta su parte.
La novela anterior fue ‘Tierra eterna’, que publicó con una editorial, y ahora está enfrascado en terminar otra mientras promociona ‘Ella de la tormenta’. Para la nueva quiere volver a la senda editorial, ahora ya prevenido con todo lo aprendido con la primera experiencia. No estaba yendo como él imaginaba y decidió seguir por libre. «Para la bilogía opté por Amazon y eso es un universo de productos literarios, pero es que la tenía que sacar ya, no podía aguantar», sonríe. «Para un escritor novel llegar a una editorial como tal es casi imposible pero lo voy a intentar otra vez y sé que es lento», dice. Quiere que vea la luz así una historia con una primera parte en un mundo real y que va evolucionando a la supervivencia y ciencia ficción con mezcla de fe y espiritualidad. Su modo de vida lo aprendió de niño a través de sus padres, los periodistas Néstor Fontoba y Mari Carmen Ribó. «En casa siempre ha estado presente la lectura y la cultura en general, porque los dos eran fijos en todos los actos de Caspe por trabajo para cubrir los eventos y por pura pasión suya. También eran frecuentes las salidas al monte y viajes a la naturaleza y mi primera incursión en redes sociales fue con fotografía de naturaleza», rememora. Sigue muy activo en prácticamente todas y basta con teclear su nombre para encontrar sus perfiles. De una forma u otra sus novelas llegarán a los lectores. Si no sale por vía editorial, lo hará por otro lado porque escribir es una necesidad vital. «Es mi modo de vida en el que lo necesito como necesito salir al monte y hacer ejercicio; escribir es parte de todas mis rutinas y me va genial con todas ellas», concluye.