'Al-Qannis' recorre en 15 artículos los usos del aceite en el Bajo Aragón

Once autores aportan investigaciones en la revista nº15 monográfica sobre la producción del cultivo de olivo. El empleo industrial en textil o jabones resultó clave
Publicado por Beatriz Severino el 18 de abril de 2024

Un homenaje, además de un recorrido por la historia del aceite y su producción en el Bajo Aragón, es lo que recoge la Revista nº15 ‘Al-Qannis’. Está editada por el Taller de Arqueología de Alcañiz y cuenta con 15 artículos de investigación y divulgación realizado por 11 colaboradores, algunas de ellas del territorio como la de Alberto Bayod, Fernando Zorrilla o Juan Baseda. El miércoles vio la luz y se presentó en un acto que llenó el Auditorio del Palacio Ardid.

Este proyecto comenzó a fraguarse en 2017 y tras algunas vicisitudes como una pandemia de por medio o conseguir los apoyos económicos con los que han cubierto la mitad de costes, ya es una realidad. Está coordinado por el arqueólogo José Antonio Benavente, quien también escribe. «Se trata de valorizar el cultivo del olivo en el Bajo Aragón desde los orígenes hasta nuestros días repasando sus diferentes usos, que no solo son culinarios», dice. Uno es el industrial y fue un elemento clave en un momento con auge de la fabricación de jabones. En el libro se aprecia como, además de una cuestión agrícola, el aceite ha sido un recurso fundamental en el desarrollo histórico y económico del Bajo Aragón y que ha dejado un legado patrimonial del que poder hacer uso. «Una parte está valorado pero sigue teniendo muchas posibilidades como recurso importante relacionado con el oleoturismo y con la gastronomía, por ejemplo».

A través de las indagaciones se aprecia la etapa en la que el olivo pasa a cultivarse de una forma que va más allá que el consumo doméstico, es decir, cuando se empieza a tratar como un producto con el que comerciar. «Se puede remontar a época romana, que es cuando se introduce el cultivo del olivo. Lo más antiguo que creemos que hemos encontrado sestaría en el Palao de Alcañiz, Tiro de Cañón y en el Cabezo de Alcalá de Azaila en torno al siglo II-I a.C.», añade. Benavente se detiene en un espacio clave como el yacimiento romano Loma del Regadío. «Hay una constancia muy evidente y muy clara en Urrea de Gaén de finales del siglo III d.C., y no hay duda de que hay una producción ya muy importante. Lo vemos porque en las excavaciones que hizo el Museo de Teruel se documentaron hasta cinco prensas de viga, que es un número muy importante que en muchos pueblos del Bajo Aragón no se alcanzó hasta la Edad Moderna», dice.

Conferencia a cargo de Laliena

La presentación del libro, que presidió el concejal de Cultura, Javier Climent, contó con la conferencia del catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, Carlos Laliena. Habló sobre ‘Aceite, olivo y vida cotidiana en el Bajo Aragón en la tardía Edad Media (siglos XIII-XV). Puso de manifiesto cómo el uso del aceite fue muy importante al final de la Edad Media en la industria. Especialmente para tratar el textil y, sobre todo, lana porque se empapaban los mechones para que no se rompiesen.

Era su uso más masivo, ya que podrían emplearse unos 11 litros para medio paño (una pieza no muy grande). Citando a Antonio Peiró, destacó los usos de entonces del aceite también como grasa para cocinar, iluminación, usos médicos y también litúrgicos. «Este último no suponía cantidades muy elevadas pero era significativa la sacralización y prestigio de este producto», apunta. En cuanto a las fábricas de jabón, se han llegado a contabilizar hasta medio centenar en el territorio, desde donde también se exportaba aceite a Cataluña. Aragón además era zona de tránsito y aduana para exportaciones entre otros territorios como los del norte o sur de Francia.