Que en el medio rural "hay oportunidades de sobra" es uno de los principales aprendizajes que Alba Andía ha obtenido ya tras el primer mes de prácticas que este verano está realizando en Calanda como parte del programa 'Campus Rural', organizado por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico. La alcañizana, estudiante de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández de Elche, es una de los tantos alumnos que estos meses estivales se encuentran participando de esta formación, que tiene como objetivo dinamizar el tejido productivo de pequeños pueblos generando nuevas oportunidades de trabajo.
La idea para participar en este programa surgió "de casualidad". "Quería hacer prácticas, y al ser de Teruel, me hablaron de este programa que a mí me venía mucho mejor porque además estaría más cerca de casa", cuenta. Uno de los requisitos de la beca, que también ofrece aportes económicos a los estudiantes, pasa por vivir en pueblos. En su caso, la estadía la está llevando en Aguaviva, el pueblo de sus abuelos. "Es necesario vivir en el propio pueblo donde las realizas o a 20 kilómetros a la redonda, aunque Alcañiz, al ser más grande, no entraba en las opciones. Al tener familia en Aguaviva, opté por esa localidad. Me está permitiendo estar con mis abuelos, ayudarles, y eso también me está gustando mucho", añade.
Durante las prácticas, concretamente, la joven está colaborando en diferentes tareas en el Centro Buñuel Calanda y la biblioteca municipal, así como en la puesta en marcha del I Certamen de Arte Contemporáneo José Lamiel que el Grupo de Estudios Calandinos (GREC) está organizando. "Desde el principio me sorprendió la cantidad de trabajo que hay, y lo mucho que saben y que controlan sobre el territorio los trabajadores", cuenta Andía.
En el CBC colabora en la Oficina de Turismo y el propio museo junto a Francisco Aparicio, Técnico Auxiliar de Cultura del Ayuntamiento de Calanda, y Ana, encargada de las visitas; dos personas de las que está "aprendiendo muchísimo". "El otro día vino una pareja explícitamente para agradecerle a Ana sus recomendaciones sobre la zona. Da gusto ver a gente que sepa y de conocer el Bajo Aragón", relata la alcañizana. Mientras tanto, en la biblioteca, también ayuda a Marta, la bibliotecaria, para reordenar y reagrupar libros. "Todos me están dando mucha libertad para hacer cosas, y eso me gusta", añade. En lo que respecta a la preparación del certamen de arte, Alba está ayudando a montar y preparar todos los detalles, algo que le alegra al ser "lo más relacionado con lo que ha estudiado".
A Alba, que siempre había tenido claro que quería estudiar Bellas Artes, el programa le está sirviendo tener el primer contacto con el mundo laboral. También para plantearse el mundo rural como una futura opción en la que asentarse y trabajar. "Estoy descubriendo Calanda más a fondo. Es muy grato ver como la gente llega y se interesa por nuestros pueblos", afirma. "Estudiar fuera me gusta, pero estoy bastante lejos de casa, y la distancia se nota. Estar aquí me ha hecho darme cuenta de que se necesita a más gente de la que creemos. Si me llaman para trabajar estaré encantada. Y en lo que respecta al futuro, me encantaría abrir una galería de arte, y quién sabe, quizás podría conseguirlo en uno de nuestros pueblos", concluye.