Alba Loras: «El deporte fue mi vía de escape para superar un tumor cerebral»

La castellonense forma parte de la Selección Aragonesa de Montañismo y en 2025, su cambio de vida, recibió el premio a ‘Mejor Deportista Aragonesa’, convirtiéndose en ejemplo de superación
Publicado por Mario Jiménez el 18 de marzo de 2026

¿Cómo empezó tu andadura en el mundo del deporte?

Siempre me ha gustado. De pequeña hice ciclismo y balonmano, aunque lo de correr no me lo planteé hasta que empecé a hacerlo con mi marido. Tras ser madre en 2018 me entró el gusanillo, me enganché… Pero me diagnosticaron un tumor cerebral y tuve que parar. Por suerte, pude volver a empezar. Y estos dos años han sido increíbles.

¿Cómo viviste ese proceso tan duro?

Todo empezó porque notaba que perdía audición. Me hicieron pruebas y se pensaban que no era muy importante, porque en los primeros resultados no se veía nada, pero yo iba escuchando cada vez menos. Así que al final me hicieron una resonancia y ahí ya me dijeron que sí que lo era. Tenía un tumor cerebral benigno que medía dos centímetros y medio. Y lo más viable era operar, por lo que confié en ello, aunque acababa de quedarme embarazada y, claro, tuve que interrumpir el proceso para la operación. El problema fue que en ese momento llegó la Covid-19 y todo se paró, pero por suerte me pudieron operar pronto.

¿Y cómo fue la recuperación?

Muy dura, casi no la cuento. Además del problema del oído, no tenía fuerzas para nada, me costaba comer, veía borroso, perdí el lagrimeo de un ojo y me quedé con una parálisis facial de media cara por la que también tuve que hacer una rehabilitación de cuatro horas diarias durante siete meses. Fue muy difícil luchar contra esa incertidumbre de no saber si me iba a recuperar, porque el tumor me lo habían quitado, pero a nivel psicológico era durísimo verme y no reconocerme. Tu cara es tu identidad y yo ni podía cerrar un ojo ni tampoco sonreír. Veía cómo la gente lo hacía y yo no podía.

¿Y cómo intentaste afrontar estos sentimientos?

Cuando te pasan cosas como estas, relativizas. Y eso provocó un cambio de vida, quisimos vivir en mi pueblo, Villafranca, a menos de 10km de Aragón. En esos momentos una se da cuenta de lo verdaderamente importante. Ahí el deporte me ayudó muchísimo. Fue mi vía de escape junto a mi familia, mi salvavidas. Si podía correr 100 metros, pues 100. Luego, 200, 300… Cuatro meses después de la operación hice una carrera de 14 kilómetros. Y es que llegué llorando de la emoción, porque a pesar de todo lo que había pasado estaba ahí.

¿Qué significa el deporte para ti?

Me ha ayudado mucho a controlar mi cuerpo, mi mente y ser muy fuerte. De hecho, yo creo que corriendo mi mayor capacidad es la del sufrimiento, todo es mental, porque lo he sufrido mucho.

¿Y ahora cómo te sientes?

Estoy bien. Soy la persona que soy gracias a lo que he pasado. Y al final yo creo que no nos tenemos que comparar. Me ha tocado esta vida y no la cambio por nada.

En 2025 también fuiste reconocida como ‘Mejor Deportista Femenina’ por la Federación Aragonesa de Montañismo, ¿qué supuso para ti?

Cuando me llamaron, no me lo creía, porque con la cantidad de deportistas que hay… ¿Me lo han dado a mí?, pensé. Por una parte, siempre tengo la sensación de que no me lo merezco, pero por otra parte digo, bueno, pues igual sí. Es verdad que yo soy una persona muy disciplinada y esto es un impulso que agradezco mucho, porque me refuerza y me dice que estoy haciendo las cosas bien.

¿Es tu mayor logro?

Yo creo que sí. Un reconocimiento así, además, en un periodo de tiempo tan corto, es una locura. Este año ha sido como un ¡buf! de repente. Porque yo no soy deportista de élite, yo tengo mi trabajo. Entonces, cuando hago las cosas es porque me motivan, ya que por suerte puedo escoger. Es lo mejor junto a la Selección de Aragón, con la que hemos formado una familia genial y además con grandes resultados, y el top 10 absoluto en el Campeonato de España de Ultra.

¿Dónde quieres llegar?

No lo sé. Lo más importante es que estoy disfrutando del proceso y me he rodeado de gente que confía en mí. Ojalá llegue a lo máximo, pero lo que tengo claro es que con lo que he pasado nunca voy a priorizar nada más que la salud.

¿Cuánto entrenas para ello?

Para estar preparada a nivel físico tengo a mi entrenador y, depende el momento y objetivos, entreno alrededor de 13 horas semanales. También he empezado con un nutricionista. La parte mental creo que la llevo bien porque no me pongo retos imposibles.

¿Y en qué piensas cuando estás corriendo y sientes que no puedes más? ¿Cómo te mantienes fuerte?

Depende de la carrera, pero es verdad que no suelo tener ese tipo de sensaciones. Tuve una en el Valle de Tenas que sí, pero es que sé que tengo que seguir. Es decirme, ‘venga, que puedes’, intentar que se vayan esos pensamientos negativos y focalizarme en otras cosas.

En 2026, ¿cuáles son tus próximos retos?

Tengo un día marcado que es el 24 de enero, porque vamos al Campeonato de España de Snow y yo nunca he hecho una carrera de ese estilo, nunca he corrido en la nieve, pero por lo que me han dicho creo que puedo competir. Acabar entre los 10 mejores sería algo soñado.

¿Otro objetivo podría ser formar parte de la Selección Española?

Todos lo tenemos en mente, aunque ahora mismo lo veo difícil, pero ojalá. No sé donde van a estar mis límites, así que no voy a dejar de trabajar.

Y con toda tu historia, ¿cómo ha cambiado tu vida en este 2025?

Mi vida es el deporte. No concibo esto sin ello, porque forma parte de mi día a día. Yo me levanto y lo primero que pienso es la hora del deporte. Mis días se ordenan y se organizan en base a los entrenamientos, lo mismo con mis vacaciones… Todo. Y también la de mi hijo. Intentamos transmitir esos valores y, de hecho, en el trabajo, me dicen ‘es que me inspiras a que yo también lo haga’. Me encanta ayudar a la gente. Este año, además, nos hemos aventurado a coger un club de trail de niños. Es un rato muy bonito, porque disfrutamos con mi hijo y sus amigos.