El incremento de residuos derivados de la construcción promoverá la creación de siete nuevos empleos en Albalate del Arzobispo que podrían doblarse con el tiempo. Será a través de la instalación de una planta de recogida, clasificación y almacenamiento de residuos de construcción y demolición antes de su entrega a gestor autorizado para su valorización o eliminación. Se ubicará en una parcela libre del polígono San Cristóbal a 2,5 kilómetros del casco urbano. Esta nueva planta será la segunda de la empresa Tresidual, con sede en Alcañiz, cuyo radio de actividad se ha visto ampliado «con creces en el último año» debido a la alta demanda de recogida y gestión acreditada de residuos, por lo que buscan un punto más céntrico entre las provincias de Teruel y Zaragoza.
En el término municipal alcañizano ya disponen de una instalación de 13.883 metros cuadrados para el tratamiento de residuos no peligrosos, con una capacidad de almacenamiento de 16.800 toneladas. En Albalate ocuparán una superficie aproximada de 14.714 metros cuadrados y prevén una inversión de 741.000 euros que el Consejo de Gobierno de la pasada declaró de interés autonómico. Tal y como se detalla en la memoria del proyecto, la empresa se constituyó en 2016 como solución a la creciente necesidad de gestión de residuos de la construcción y la demolición (RCD), así como el impulso a la economía circular. Cuenta con una plantilla de 9 trabajadores que se prevé ampliar a 16 con el nuevo centro.
Disponen de una flota de camiones para el transporte de contenedores y traslado de residuos tanto peligrosos como no peligrosos. Ya realizan transporte diario de entrega y recogida de contenedores en varios municipios de las provincias de Teruel y Zaragoza de las comarcas de Bajo Aragón, Matarraña, Maestrazgo, Andorra-Sierra de Arcos, Cuencas Mineras, Bajo Martín y Campo de Belchite. Con la nueva planta aseguran que «no se propone alternativas de tratamiento» sino que se continuará con los procesos de valorización que ya se realizan en la de Alcañiz (almacenamiento, clasificación, prensado y expedición a lugar de tratamiento), proyectando unas mejores instalaciones que contarán con una nave de tratamiento y explanada hormigonada. Las alternativas se han basado únicamente en el emplazamiento de la planta de valorización de residuos.
Características de la planta
La instalación proyectada dispondrá de zona de descarga y clasificación, distintas áreas de almacenamiento de los residuos clasificados ya sea para su reutilización, reciclado o los ya valorizados; así como de una zona de contenedores. Tendrá las infraestructuras necesarias para la valorización de los residuos tanto el triturado en el caso de RCD, y prensado en el caso del papel y del cartón.
Se ha previsto una nave de 800 metros para el área de control de acceso, admisión y administración, además de almacenamiento de los residuos no peligrosos como cobre, aluminio, papel y cartón, entre otros, y donde se ubicará la prensa. Se ha contemplado un cobertizo para almacenamiento de residuos peligrosos con solera de hormigón y cubeto estanco que evitará derrames. También habrá zona para descarga en contenedores.
La planta dispondrá de báscula, sistema de protección contra incendios y una balsa de recogida de las aguas de escorrentía de la zona hormigonada para los riegos periódicos. Servirá como medida preventiva para evitar la emisión de polvo y partículas y ante posibles incendios será acopio importante de agua.
Además, se llevará a cabo otra operación y estará dedicada al pelado de cable. Se instalará una peladora para la extracción del cobre y aluminio procedentes de cables de conducción eléctrica.
Más empresas del reciclado
Otra de las razones para fijarse en Albalate, además de por la ubicación, es porque el polígono San Cristóbal ya alberga industrias del reciclado del metal. Se trata de Derichebourg, que cuenta con dos plantas dedicadas al tratamiento de plomo y aluminio y 200 empleados. Otra parcela está ocupada por Toro Gips, un proyecto de reaprovechamiento de yeso que no llegó a prosperar en su plenitud.