El AFS Alcañiz continuará una temporada más en la División de Honor Juvenil, la máxima categoría nacional del fútbol sala base. El conjunto bajoaragonés ha conseguido asegurar la permanencia tras superar una campaña marcada por la exigencia competitiva, las lesiones y la juventud de una plantilla que ha sabido responder en los momentos decisivos.
Los pupilos de Alberto Egea han finalizado la temporada 2025/2026 en 13ª posición con 30 puntos, 9 victorias, 3 empates y 18 derrotas, con 99 goles a favor y 141 en contra. Más allá de los resultados, el club considera que la campaña deja un importante legado de aprendizaje para una generación de jugadores que ha competido durante todo el año contra algunos de los mejores equipos del país.
El logro cosechado, además de garantizar la continuidad del Alcañiz AFS en la élite juvenil, refuerza el futuro deportivo de la entidad y de su primer equipo.
El nivel «extraordinariamente alto» de la División de Honor Juvenil
Después de encarrilar la primera parte de la temporada envueltos en una dinámica de resultados negativa, los alcañizanos encararon el tramo final con carácter. La misión para lograr el objetivo de la salvación parecía prácticamente imposible: obligados a ganar 3 de los últimos 4 partidos para conseguir la permanencia.
La reacción llegó en el momento más determinante de la campaña. El conjunto de Egea ganó en casa al Coras (4-2) y al Romareda (6-3), pero no fue hasta la última jornada que se certificó la permanencia en División de Honor Juvenil. Fue gracias a la agónica victoria en Zaragoza frente al Gran Vía (4-5), un resultado que puso el broche a una temporada «que nos deja un bagaje de aprendizaje tremendo», apunta Alberto.
De esta manera, el AFS Alcañiz cierra la temporada en una competición doméstica muy exigente. «El nivel medio de la liga ha sido muy alto. Cada partido era una guerra y la mayoría llegaban abiertos a los minutos finales, con resultados que se decidían por pequeños detalles. Ahí radica la importancia de mantener esta categoría y la exigencia a la que somete a los jugadores», explica el técnico alcañizano.
La salvación pese a las dificultades y las lesiones
La salvación supone un importante logro para el club, no solo por el resultado deportivo, sino también por el valor formativo que representa mantenerse en una competición considerada una de las más exigentes del panorama nacional. «Formativamente es oro molido para el club, porque los futbolistas que hoy se forjan en la máxima división nacional apenas notarán el salto cuando pasen a formar parte del primer equipo», señala Alberto Egea, entrenador del AFS Alcañiz.
La temporada no ha sido sencilla para los alcañizanos. El equipo afrontó el curso con una plantilla muy joven, formada principalmente por jugadores de primer y segundo año y únicamente dos futbolistas de tercer año, un aspecto que en una categoría tan física suele marcar diferencias importantes.
A esta circunstancia se sumaron dos lesiones de gran relevancia. El portero Santi Griñón, que partía como guardameta titular, sufrió una rotura del ligamento cruzado durante la pretemporada y se perdió toda la campaña. Más adelante, Álvaro Colás, único jugador zurdo de la plantilla y una de las principales referencias ofensivas del equipo, sufrió una fractura de peroné que le obligó a abandonar la competición en el tramo decisivo del curso.
Estas bajas obligaron al equipo a reinventarse. Mario Díaz asumió la responsabilidad de defender la portería durante toda la temporada en su primer año en la categoría, mientras que el resto de jugadores tuvieron que adaptarse a nuevos roles para suplir la ausencia de Colás.
Sin embargo, el carácter del grupo resultó determinante para superar las dificultades. El equipo no perdió la fe pese a atravesar momentos complicados y llegó al tramo final con la obligación de ganar tres de los últimos cuatro encuentros para depender de sí mismo en la lucha por la permanencia. Finalmente, el AFS Alcañiz será equipo de División de Honor Juvenil la próxima temporada 2025/2026.