Las vigas del techo del Teatro de Alcañiz son un vestigio del paso del tiempo. Tanto es así que comienzan a mostrar «achaques» propios de la edad. En este caso en forma de carcoma, un conjunto de insectos cuyas larvas se alimentan de la madera, perforándola y debilitándola progresivamente.
Para ello, el Ayuntamiento ha tenido que gastar unos 12.000 euros en un tratamiento especializado anticarcoma que estaba afectando a las vigas y otras partes de madera del edificio. Los trabajos ya han concluido y la previsión es que sirvan para atajar la problemática de forma definitiva.
Inversión en seguridad
Además, la inversión también ha permitido mejorar la seguridad de los empleados municipales que se encargan de las cuestiones técnicas del teatro. Se ha colocado nuevas líneas de vida que permitirán acceder con más facilidad y cumpliendo con la normativa de protección, llevar a cabo las tareas en las partes más altas del escenario, como sustituir los focos o cambiar el telón, entre otras cuestiones que resultan necesarias para adaptar el espacio a cada uno de los eventos que se desarrollan sobre sus tablas.
El teatro de Alcañiz fue inaugurado en 1890 y fue obra del ingeniero Alejandro Mendizábal -quien actualmente tiene una plaza con su nombre en la ciudad-. Aunque más tarde, en la década de los 90, fue ampliado y reformado para mejorar sus condiciones, todavía es necesario prestar atención a cuidar los detalles que hacen del espacio un edificio único.