Alcañiz despidió el miércoles sus fiestas patronales con el sabor de la paella y el sonido de las jotas y la traca final. Unos festejos que desde su concejalía valoran de forma «positiva» por sus «sensaciones» porque aún no se cuenta con datos de asistencia. «Los actos han ido muy bien algunos han sido multitudinarios aunque ahora con las fiestas aún frescas nos tendremos que juntar con el responsable del área, Tito Lizana, y con las peñas para que nos digan qué les ha gustado y qué habría que cambiar», explica el concejal de Festejos, Nacho Carbó.
En cuanto a los cambios de organización, Carbó asegura han sido «difíciles» pero los han pasado con «buena nota» por lo que están satisfechos. Las principales diferencias han sido dos. Primero, que Emiliano Doñate ya no ha estado al frente del departamento de Festejos al jubilarse a finales de 2016. Su puesto no ha sido sustituido por lo que ahora trabaja una persona menos y además, el área dedicó parte de sus esfuerzos durante los primeros meses del año a organizar las Jornadas Nacionales del Tambor y Bombo. Por otro lado, el Ayuntamiento ha vuelto a encargase de la gestión de la Pista Roja después de que el año pasado Interpeñas acumulase una deuda de más de 40.000 euros y en el convenio al Consistorio solo le correspondía asumir 15.000 euros de pérdidas.
El concierto estrella de la Pista Roja fue el de Fangoria, que «cumplió expectativas» al igual que la fiesta posterior con The Cigarettes. En el concierto de Los Bengala el domingo hubo «poca afluencia». Respecto al festival El Chupianzo, que abrió el viernes los festejos con 14 horas de música desde las 16.00 el balance es positivo y se repetirá el próximo año. «En la primera hora no hubo nadie, en la segunda poca y de seis a cena la gente se lo pasó muy bien con un concepto de fiesta por la tarde que es diferente, repetiremos seguro».