La ciudad está a la espera de que el Gobierno Central declare Pui Pinos zona catastrófica
La calle Muro de Santiago y la ronda Teruel al fin se volvieron a reabrir ayer al tráfico cuando se cumplían dos meses y un día del desprendimiento del cerro Pui Pinos. Todas las casas afectadas ya han sido demolidas y el talud está saneado por lo que no hay riesgo de nuevos desprendimientos.
Todos los vecinos ya han regresado a sus casas excepto 12 de los 58 desalojados. La gran mayoría son los propietarios de las casas derruidas, que ya han sido totalmente demolidas y retirados sus restos. La única excepción son los propietarios del portal número 63, cuyos inquilinos, un total de tres personas, están a la espera de que se realice una serie de actuaciones en el domicilio que les permitan volver a su casa. El desprendimiento de tierra causó daños en la parte trasera del edificio provocando graves desperfectos en el interior del edificio.
Ahora el foco está puesto en dos asuntos. Por un lado, averiguar con total exactitud cuál es el origen del derrumbe del cerro. Los técnicos siguen trabajando con la hipótesis de que una filtración de agua provocara el deslizamiento debido a que se conoce que había mucha humedad bajo la tierra de lo que fue una antigua escombrera.
Por otro lado, aún es necesario conocer exactamente con cuánto dinero se cuenta para reconstruir las viviendas y arreglar el talud. El Ayuntamiento ya envió al Gobierno Central un informe para que declare el cerro Pui Pinos como zona catastrófica, una consideración especial que puede dar acceso a ayudas económicas superiores a las estipuladas en los planes de emergencias. Además, cabe recordar que la consejería de Presidencia del Gobierno de Aragón se comprometió a compensar a la ciudad con la misma cuantía que el Estado.