Los gigantes y cabezudos acompañaron a la comitiva hasta lo alto del cerro, donde se realizó la santa misa
La localidad de Alcorisa vivió ayer uno de sus días más importantes de sus fiestas patronales con la misa en honor al Señor del Sepulcro Glorioso en la ermita del Calvario. A pesar del frío y la amenaza de lluvia, fueron muchos los vecinos, que ataviados con sus trajes regionales, se animaron a subir a lo alto del cerro.
La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Alcorisa fue la encargada de encabezar la comitiva hasta el Calvario. Acompañada por los estandartes, los representantes de las fiestas y la corporación municipal, juntos emprendieron la subida en torno a las 10.30 de la mañana. En lo alto les esperaba un altar improvisado fuera de la ermita para celebrar la santa misa.
Para muchos alcorisanos este acto es uno de los más emotivos de todas las fiestas y uno de los más esperados durante el año. Son muchos los recuerdos que se pasan por la mente y un conjunto de sensaciones recorre el cuerpo de los vecinos durante la subida. «Es el día de nuestro Calvario y es el día de Alcorisa, un día muy especial. Hay un cúmulo de sensaciones, de sentimientos y de emociones únicos», comentó Julia Vicente, alcaldesa de Alcorisa.
La jornada, como viene siendo habitual, se desarrolló sin sobresaltos y los alcorisanos que se atrevieron a subir hasta el Calvario celebraron una gran mañana en familia. Fueron momentos para tomar cientos de fotografías con los hijos y con los nietos, muchos de ellos ataviados con sus trajes regionales. Entre los cientos de vecinos que se encontraban en las proximidades de la ermita existían historias ocultas, historias de recuerdos, tradición y mucha pasión. Un ejemplo es el de Ángel Hernández, que continúa con la tradición familiar de subir el estandarte de su barrio. «Lo llevaron mis abuelos, mi padre y ahora me toca subirlo acompañado de mis hijos. Ha sido un momento muy emocionante, hoy he subido con mis hijos y la verdad es que te toca un poco la fibra sentimental».
Las palabras de Daniel Martín, presidente de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Alcorisa, también transmitían ilusión. Ayer tuvo la oportunidad de subir hasta el Calvario con la figura que recuerdo a su abuelo, un momento muy emocionante para él. «Para mí siempre es un orgullo subir con cualquier gigante, pero subir con mi abuelo al Calvario en un día tan especial, es un orgullo y una satisfacción personal».