Una vez hechas las presentaciones en la inauguración y una vez todos los pueblos mostraron sus toques en la exaltación con los grupos oficiales, las calles tomaron el relevo del polideportivo. El desfile es uno de los momentos más esperados en todo encuentro nacional, y es lo que pone un poco de orden antes de que vuelva a hacerse el caos. Andorra vivió el suyo este sábado por la tarde y noche, con miles de tamborileros desfilando con sus pueblos y con el mismo orden que se siguió por la mañana con Baena abriendo y Andorra cerrando. El desfile incluyó a Tamboas como agrupación invitada. Acudieron representantes de Ariño, Berge, Muniesa y Alloza, que son las poblaciones que componen el grupo, y que aceptaron la invitación de Andorra para participar en este gran encuentro como vecinos bajoaragoneses.
El desfile partió desde la plaza de la Iglesia, rodeó por toda la avenida San Jorge hasta subir por la calle La Fuente hasta la emblemática plaza del Regallo con el minero y agricultor presidiendo. La lluvia de la mañana dio una tregua a la tarde y todo transcurrió como estaba planeado. Allí siguió el ambiente que desde primera hora de la tarde y la noche del viernes ya se había creado y al que se fue sumando más y más gente. Tanta, que los aparcamientos habilitados en las entradas de Andorra apenas lucieron plazas libres en los momentos clave. Para apaciguar el hambre y la sed, el comercio y la hostelería se volcaron con este encuentro nacional poniendo barras en las calles y despachando las comandas necesarias.