La poblana Ana Asión Suñer publica «La cultura audiovisual en Aragón durante la Transición» (Rolde, 2020). Está prevista su presentación el 16 en el teatro romano de Zaragoza.
Ana Asión: «el Aragón rural fue importante en la transición»
Ana Asión, con su última investigación con Rolde / Carlos Gurpegui
En este libro se habla de la Cultura Audiovisual y de mucho más...
Siempre enfoco las investigaciones desde el punto de vista sociológico. Además, creo que los años 70 fue la década con más cambios aglutinados en todo el siglo XX. Para hablar de la Cultura Audiovisual tenía que saber qué había sucedido en música, prensa, pintura… Saber el contexto cultural para entender lo que era el cine y lo que había sucedido con anterioridad. A raíz de ello también me fijé en que no había ninguna publicación que recogiera todo esto.
Esto hace que el lector tenga un libro cargado de ganchos que le invitan a querer saber más.
Dentro de esa visión global, hay cositas para seguir tirando del hilo. Si te interesa el cine de Maenza por ejemplo, tienes referencias. O los cantautores, qué me encanta el tema pero es amplísimo para detenerse.
También creo que es una inyección de moral a los aragoneses, que siempre se nos achaca ese pesimismo hacia nosotros mismos.
(Ríe) Lo lees y piensas: Cuántas cosas se han hecho en esta tierra… ¡Pero es que es así!
Siempre se ha dicho que Aragón es tierra de artistas. Muchos son muy conocidos y pero hay otros tantos, que a la vista está con este libro, que quizá adolecen de visibilidad.
Siempre pensamos que está todo dicho pero no, hay muchas personas que están ahí y a las que no se les ha dado visibilidad y yo espero haber aportado algo. Que al menos, aunque sea sólo porque se mencione su nombre o figure la obra aquí, la gente las conozca. Y, volviendo a lo de antes, quién tenga ese interés, siga tirando del hilo.
En el libro aparecen episodios vividos en Caspe, personajes bajoaragoneses... ¿Qué papel tiene el medio rural en la cultura en la transición?
Creo que ha tenido importancia y va teniendo más. A diferencia de entonces, cuando las posibilidades estaban en Zaragoza y donde se concentraba la gente, ahora hay más opciones tanto en el medio rural como en otras ciudades; se están reivindicando y se está moviendo mucho en ese sentido. Sale Caspe 76 y también Monegros 69 con el documental donde Antonio Artero quiso mostrar otra realidad que no era la de la ciudad de Zaragoza y en la que participó Labordeta, una de las figuras clave entonces. Estaba la reivindicación de Aragón como autonomía en todo su territorio desde los Pirineos hasta Teruel. Fue importante.
Hablas de las publicaciones. ¿Fue un momento muy prolífico?
Sí, se hicieron muchos libros vinculados con la reivindicación regionalista y por eso es importante conocer el contexto de la época. Volvemos al ejemplo de Caspe 76 porque, sobre todo, desde el 75 con el fin de la dictadura, había movimientos que van cogiendo más fuerza. Antes ya se hacían cosas, sobre todo, desde el punto de vista cultural que fue un sector adelantado. De hecho, Andalán nace antes. Todos estos cambios culturales llegan mucho antes que los políticos aunque sí que es verdad que a partir del 75 la libertad se abre, no era la anterior cuando se las tenían que ingeniar para burlar la censura.
Desde una visión global nacional, ¿qué papel jugó Aragón?
Pasa lo mismo que si comparamos Zaragoza con el resto, que se aglutina todo y parece que todo esté centrado en la capital, en este caso Madrid, pero no, al contrario. Con la fuerza que fueron tomando las autonomías, ves las múltiples variedades culturales. Aragón tiene un papel importantísimo y es lo que quería visibilizar con este libro, que en esta tierra hubo muchísimo movimiento.