Aragón entrará el lunes, al igual que poco más de la mitad del territorio español, en la Fase 1 de la desescalada, que permite reuniones con hasta 10 personas en casa o en la calle, a apertura de terrazas con un aforo del 50% -no el interior de los bares- y la actividad de los comercios sin necesidad de cita previa con capacidad para un cliente. Eso sí, el ejecutivo autonómico espera este sábado, cuando se concrete en el BOE el avance de la desescalada, una mayor flexibilidad para el medio rural al igual que ya ocurrió cuando se permitió que los municipios de menos de 5.000 habitantes no hubiera restricciones horarias.
De esta forma se tendría un guiño con los pueblos, con mejores datos sanitarios y unas particularidades que permiten el distanciamiento social, después de rechazar que algunas comarcas entren directamente el lunes en la Fase 2. Esta propuesta que presentó el Gobierno de Aragón fue rechazada, según ha explicado en rueda de prensa este viernes el director general de Salud Pública, Francis Falo, porque no se ha aceptado que ninguna zona acceda directamente a la Fase 2. Algo que, según Falo, «no les desanima» en su voluntad de anticipar el desconfinamiento en el medio rural.
Una desescalada para la que Falo ha pedido responsabilidad a los aragoneses. "Tenemos que ser conscientes como ciudadanos que puede haber un rebrote de casos en las próximas semanas. Por eso debemos apelar a la responsabilidad en el distanciamiento social", ha recalcado el director general.
Según ha precisado, Aragón presentó dos propuestas, una de ellas la aceptada, que se reformuló a una división provincial para ser aceptada; y otra, la primera, en la que pedía que algunas comarcas –que no se han querido especificar- entraran en la Fase 2.
La comunidad autónoma cumple los criterios de fortalecimiento de Atención Primaria y de disponibilidad de recursos para la Atención Especializada marcados por el Ministerio de Sanidad. La provincia de Teruel, con una ratio de camas de UCI por debajo de los criterios que exigía Sanidad- con solo seis camas en Teruel y ninguna en Alcañiz- no ha sido un hándicap porque la propuesta de Aragón defendía un reparto «solidario» de los recursos sanitarios al igual que se ha trabajado en la lucha contra el coronavirus.
El Servicio Aragonés de Salud ya ha establecido cómo organizar la asistencia sanitaria en los nuevos escenarios de transición que marca la evolución de la epidemia por Covid-19, incluyendo escenarios rápidos de reescalado asistencial por si se produjeran rebrotes de la enfermedad.
Con las actuaciones llevadas a cabo en las últimas semanas, la ratio de camas de hospitalización en Aragón es de 38,2 camas de agudos (excluidas UCI) por 10.000 habitantes. Estos recursos se pueden movilizar en un plazo máximo de 5 días. La ratio de camas de UCI con respirador alcanzable en un plazo de 5 días es de 2,2 por 10.000 habitantes. A esto se suman los recursos de hospitalización a domicilio y de la coordinación con Atención Primaria.