El Ayuntamiento de Ariño ha incorporado nuevos cabezudos a su repertorio festivo con el objetivo de revitalizar una tradición popular que, aunque nunca se ha perdido del todo, llevaba años relegada a un segundo plano. La decisión parte de la necesidad de sustituir las antiguas figuras, de las cuales apenas quedaban tres en buen estado, tras años de uso y restauraciones continuas. Hasta la fecha, en el municipio solo contaban con cuatro personajes que formaban parte del alma del municipio, pero ahora, se suman cuatro nuevos personajes que son la bruja, el pirata, el diablo, y pepe botella.
«Siempre se han ido utilizando y ya quedaban muy pocos en condiciones», explica Carlos Ros, alcalde del municipio. Desde el consistorio se optó por adquirir nuevos cabezudos que garantizaran la continuidad de esta actividad tan esperada, sobre todo por las personas más pequeñas del municipio.
Según ha indicado la comisión de fiestas, para los vecinos de Ariño los cabezudos no son simplemente unos muñecos: "son una tradición viva, una forma de hacer pueblo, de compartir generaciones y de mantener encendida la llama de sus fiestas patronales año tras año".
La recuperación de estos emblemáticos personajes no solo refuerza el calendario festivo local, sino que también fomenta el arraigo cultural en la localidad. «Aquí nunca hemos sido de gigantes, siempre de cabezudos, aunque últimamente estaban un poco olvidados», reconoce Ros. Ahora, con la nueva adquisición, esta parte de las fiestas vuelve a cobrar protagonismo.
La acogida ha sido muy positiva, tanto por parte de los niños como de los adultos. «Al final los que más corren y sudan son los mayores, no sabría decirte quién se divierte más», ha comentado con humor Ros. Las nuevas figuras ya han salido a la calle a animar a todos los vecinos durante las fiestas patronales.