Es fácil adivinar cual es su casa porque la creatividad es la forma de vida de Miguel Estaña Gimeno (Maella, 1954). Diferentes obras se reparten en la cochera y en la cocina, donde pasa rato con unas cartulinas. Están ahí porque son las que ha ideado para que las personas invidentes puedan ubicar colores en un cuadro, y puedan hacer sus collages.
Todas las cartulinas tienen grabada en braille la inicial de su color en toda la superficie. «Me encantaría que esto le pareciese buena idea a alguna organización y sacarlo adelante, pero cuando lo he intentado no he tenido éxito», lamenta. «Es fácil de aprender y acercaría el arte a mucha más gente. Solo pasando la mano se pueden interpretar los colores de un paisaje, por ejemplo», asegura. Para este proyecto se ha preocupado de aprender el alfabeto y plasmarlo en los papeles.
No recuerda cómo empezó, pero sí que desde niño mostró inquietudes artísticas. Sí ubica cuando sintió la revelación, y eso fue cuando siendo un niño se enteró de la realidad de los Reyes Magos. «No podía ser que mis padres me engañasen así. A mucha gente esto le parece una tontería, pero a mí me pareció importante y ahí empecé a cuestionármelo todo», ríe.
Se interesó por la música, por la pintura, la escultura, por las manualidades y por darle otra vida a las cosas… Desde joven ya entendió el arte como un medio para mejorar las cosas, y de ahí tantos proyectos, como el de braille porque, además, sabe qué es no ver bien porque siendo un veinteañero fue operado de cataratas congénitas. «Nos tenemos que sentirnos ciudadanos del mundo, todos vivimos en la misma casa, que es la Tierra, y todos la podemos mejorar desde nuestra parcela y cuidarnos», reflexiona. Dice que el arte de su paisano Pablo Gargallo le inspiró e hizo entender que con una sencilla imagen se puede contar un mensaje, y no hace falta mucho más. «El proyecto de la Homomaquia es eso, con una imagen poco más queda por explicar», apunta.
La Homomaquia es una de las iniciativas que más llamaron la atención en su día hace ya unos años. Y es lo que sugiere el nombre: una plaza en la que los toros torean a los toreros. «Y yo era taurino, pero luego ya no», ríe. Esa plaza sigue recibiendo visitas porque es llamativa, pero para llegar a ella hay que pasar por delante de varios cuadros que Estaña ha pintado sobre Maella con unas vistas muy variadas. Incluso en una de las paredes conserva una pintura mural de dos baturros bailando jota con relieves en escayola. También por allí conviven algunas instalaciones artísticas, como unas cuantas piedras pintadas de colores para componer la frase ‘Sí a la Paz’. «Traté de impulsar una ONG para la paz, pero tampoco cuajó y no conseguimos muchos apoyos, está claro que la paz no vende como la guerra», añade.
Además de Pablo Gargallo, en casa tenía a su madre que tocaba el órgano y daba clases a algunas chicas. Él aprendió a tocar la bandurria pero de forma autodidacta y con la técnica de los números. «Mi madre sabía solfeo y no se explicaba cómo lo hacía», recuerda divertido. Muchas de estas vivencias o capítulos de su vida las muestra en elpintordeinternet.es, la web que creó hace ya años porque siempre ha sido un adelantado. No obstante, últimamente le ha ganado la partida Facebook y es donde comparte más contenido.
En la web, y también en su canal de Youtube, muestra diferentes tutoriales sobre cómo pintar cuadros o composiciones. Los vídeos para aprender a crear y manejar las cartulinas de colores con las iniciales en braille también están y, tal y como lo explica, no parece complejo.
Sus vídeos no dejan indiferente, porque se le puede ver pintando, pero también tocando el órgano, la armónica y el acordeón. Todo a la vez. E incluso el teclado de espaldas. La variedad es amplia. «Lo que me llama la atención y por mejorar, lo hago».