El Bajo Aragón Histórico se ilumina con cinco nuevos 'Soletes con Solera' de la Guía Repsol

Los establecimientos han sido reconocidos por su autenticidad y esencia, reivindicando el alma de la tradición gastronómica en Valderrobres, Alcañiz, Villarluengo y Allepuz
Publicado por La COMARCA el 24 de julio de 2025

La Guía Repsol, en su afán por resaltar los lugares que «revolucionan la hostelería con autenticidad y esfuerzo», ha premiado la trayectoria de cinco joyas del Bajo Aragón Histórico en su última entrega de los 'Soletes con Solera'. Desde la dulzura tradicional del Horno Casalduc en Valderrobres hasta la cálida hospitalidad del Hostal Venta Liara en Allepuz, pasando por la historia viva de la Pastelería Alejos y el Hotel Guadalope en Alcañiz, o el enclave único del Hotel La Trucha en Villarluengo, estos galardones reconocen lo mejor de la tradición y la innovación.

Horno Casalduc: un dulce legado en Valderrobres

Con casi cinco décadas de historia, el Horno Casalduc sigue endulzando la vida de los vecinos del Matarraña. Sergio Casalduc, actual propietario, reconoce con orgullo que este premio «es un reconocimiento a tantos años de esfuerzo familiar». Desde su creación, el horno ha crecido de ser un pequeño obrador a un equipo de más de veinte personas. Aunque han modernizado instalaciones, como su nueva cafetería, Casalduc asegura que «hay cosas que no se pueden hacer con máquinas; la tradición requiere manos expertas, y ese mimo se nota en cada producto».

A pesar del crecimiento, el horno mantiene su esencia: «Seguimos elaborando lo tradicional como al principio, pero también innovamos para adaptarnos a los gustos actuales», comenta. Este equilibrio entre lo clásico y lo moderno ha conquistado a generaciones de clientes que ven en Casalduc un rincón imprescindible de la comarca.

Pastelería Alejos: la tradición centenaria que perdura en Alcañiz

En el corazón de Alcañiz, la Pastelería Alejos guarda casi un siglo de historia. Antonio Alejos, representante de la tercera generación -junto a su mujer, Isabel Palomo-, describe con humildad la sorpresa del reconocimiento: «Nunca imaginé que la Guía Repsol se fijara en nosotros. Este premio nos da fuerzas para seguir adelante».

Sus famosas frutas de Aragón y pastas de té se han convertido en emblemas de la casa. «El secreto está en la calidad de las materias primas y en el tiempo que dedicamos a cada proceso», señala Alejos, quien subraya que las recetas de su abuelo, creadas en 1925, siguen siendo la base de su oferta. Sin embargo, el futuro presenta retos: «El relevo generacional es complicado; pocos están dispuestos al sacrificio que requiere este oficio artesanal», confiesa.

Hotel Guadalope: un emblema de Alcañiz con historia

Con más de medio siglo de trayectoria, el Hotel Guadalope es un pilar en el panorama hostelero de Alcañiz. Juanma Crespo, gerente -que comparte con su hermana Inma Crespo y con su gran maestra e impulsora del hotel: su madre, Vicentina Calvo- explica que este galardón tiene un valor especial porque «lo otorga el público; no hay trampa ni cartón». Crespo atribuye el éxito a la conexión con sus clientes: «Cuando el dueño está presente y crea empatía, el cliente se siente en casa. Esa complicidad es clave para perdurar».

El hotel, que ya pasó por una renovación integral en 1996, se plantea pequeños ajustes para seguir siendo competitivo. «Aunque no tenemos grandes proyectos inmediatos, sabemos que las instalaciones necesitan renovarse para mantener el nivel que esperan nuestros huéspedes», comenta Crespo.

Hotel La Trucha: la calma en la Ruta del Silencio

Enclavado en el Alto Maestrazgo, el Hotel La Trucha ofrece a sus visitantes una experiencia que combina historia, naturaleza y modernidad. Víctor Puch, jefe de recepción, considera que este reconocimiento es un premio al esfuerzo colectivo: «Hemos trabajado mucho para ofrecer una experiencia única. Estar rodeados de montañas y escuchar el río es un lujo que muchos buscan».

El hotel, que ocupa una antigua fábrica de papel moneda, integra elementos históricos en su diseño. «Hacemos visitas guiadas y hemos logrado que la modernización respete la esencia original del lugar», explica Puch. Además, se ha convertido en un destino ideal para familias, parejas y amantes de la Ruta del Silencio, que buscan tranquilidad y actividades en plena naturaleza.

Hostal Venta Liara: un refugio familiar en Allepuz

Con casi un cuarto de siglo de historia, el Hostal Venta Liara ha sido testigo de las transformaciones del turismo rural. Ascensión Corella, su gerente -cargo que comparte junto a su marido-, comenta que el premio ha sido «una sorpresa que reconoce la consistencia de nuestra oferta: mismas recetas, misma plantilla y un trato familiar que hace que los clientes se sientan como en casa».

Ubicado estratégicamente para explorar las rutas del Maestrazgo, el hostal ofrece una cocina tradicional que enamora. «Siempre recomiendo platos como las migas o el cocido de garbanzos, que reflejan la esencia de nuestra tierra», añade Corella. Sin embargo, al igual que otros negocios familiares, el futuro presenta incertidumbres: «No tenemos relevo generacional, pero nuestra idea es continuar todo el tiempo que podamos».

Un premio al arraigo y la autenticidad

Los Soletes de la Guía Repsol no solo resaltan la calidad, sino también el valor de la tradición y el esfuerzo. «Estos galardones nos animan a seguir trabajando, a preservar lo que nos hace únicos», concluye Casalduc. En cada rincón del Bajo Aragón Histórico, donde con los de este año ya se cuentan un total de 24 de estos galardones, la autenticidad encuentra su refugio, haciendo del territorio un destino imprescindible para los amantes de la gastronomía y la hospitalidad.