Biendicho: «Necesitamos simplificar la normativa ambiental asfixiante sin renunciar a conservar el monte»

VIDEO Y ENTREVISTA. El consejero de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón analiza en su primera entrevista tras el verano los retos que plantea la nueva generación de fuegos, defiende un cambio de modelo hacia la prevención y explica las medidas del Ejecutivo autonómico para reforzar el dispositivo INFOAR
Publicado por Marina Monreal el 7 de septiembre de 2026

Venimos de un verano de incendios muy continuos y virulentos, de sexta generación, que están planteando importantes dificultades a la hora de extinguirlos. ¿Cuáles son los principales retos que presentan estos incendio?

Lo ocurrido este verano sirve para poner de manifiesto una situación sobre la que nosotros ya veníamos advirtiendo La situación ha puesto en evidencia la necesidad de un cambio de paradigma. Y ese cambio parte de una premisa: al incendio hay que combatirlo en invierno. Lo que estamos viviendo no es nuevo. Es consecuencia de la expulsión progresiva del agricultor, del ganadero, del pastor, del empresario y de la pérdida de vecinos en nuestros núcleos rurales. El resultado es que el monte queda abandonado y se vuelve más difícil de gestionar y conservar. Cualquier incendio que se produce tiene entonces un potencial muy elevado. El reto pasa, lógicamente, por disponer de buenos medios de extinción y seguir mejorándolos, pero, hace falta más prevención y, al final, más sentido común.

Usted ya señaló a su llegada a la Consejería, y lo ha repetido este verano, que con la llegada del otoño habría cambios en la forma de gestionar y trabajar en los montes. ¿Cómo se van a aplicar realmente esos cambios de cara al próximo invierno?

Necesitamos facilitar la limpieza de los montes, agilizar la recogida de leñas, mejorar pistas y cortafuegos y crear anillos perimetrales. También necesitamos formar y encuadrar a agricultores, ganaderos, vecinos y voluntarios a través de las entidades locales. Tenemos que fomentar el pastoreo y potenciar las medidas de autoprotección durante las cosechas, en los núcleos de población, en las explotaciones y en las propias entidades locales. Además, debemos aprovechar la biomasa, impulsar las empresas forestales y tratar de favorecer también el empleo rural. Todo ello requiere elaborar un plan específico de mejora y de aprovechamiento de la biomasa. Y exige tiempo de estudio, determinar qué medios vamos a utilizar y analizar cuáles son las disponibilidades presupuestarias con las que vamos a contar para ejecutar ese plan. Dentro de ese plan habrá que fijar prioridades según los lugares y las zonas. Evidentemente, todo no se puede hacer en un día, pero tenemos que conseguir buscar el equilibrio y desarrollar un conservacionismo real y aplicado a la realidad, no un ecologismo radical.

¿Qué cambios se plantean específicamente en la parte de extinción?

Hay que mejorar las condiciones de los trabajadores del operativo de extinción. Tenemos que dotarnos de mayores medios, disponer de más autobombas y conseguir una integración superior. El examen tan duro al que hemos sido sometidos este año ha demostrado que ha existido una grandísima coordinación. Tenemos gente muy capacitada tanto en INFOAR como en los servicios de emergencias y Aragón es puntero en este sentido. También ha existido una gran coordinación con otras administraciones. No obstante, todo en la vida es mejorable. Estamos estudiando y analizando el incremento de medios y también de personal. Por tanto, todo lo que hagamos para fortalecer el músculo de INFOAR lo podremos utilizar también para desarrollar una mayor labor preventiva dentro de la programación que vamos a poner en marcha.

Ese cambio requerirá también inversión y modificaciones legislativas. ¿Qué se plantea hacer en ese ámbito?

Todo esto tiene que ir acompañado de un esfuerzo presupuestario, que deberá valorarse en el conjunto del Gobierno, pero también de un esfuerzo normativo. Tenemos una regulación muy asfixiante desde el punto de vista medioambiental. Eso no significa que no tengamos que hacer conservacionismo. Nuestro departamento tiene precisamente como misión defender el medio ambiente, pero necesitamos simplificar la normativa para facilitar no solamente las labores de extinción, sino, sobre todo, las correspondientes a la fase preventiva.

Hablaba de reforzar el músculo que representa el personal que trabaja en la extinción de incendios. Precisamente se ha alcanzado un acuerdo de mínimos con el personal funcionario y laboral de INFOAR. Los trabajadores señalan que se contemplan nuevos puestos de trabajo. ¿Cuáles serán y dónde se ubicarán?

Nuestro planteamiento, desde el minuto cero, ha sido mejorar el operativo y mejorar las condiciones de los trabajadores, tanto en SARGA como en el propio departamento. Esta cuestión se nos planteó precisamente cuando nos encontrábamos en plena campaña de máxima activación de incendios, con todo el personal trabajando en un incendio tras otro. Desde el primer momento en que los sindicatos de SARGA se sentaron a nuestra mesa les trasladamos que nuestra voluntad era mejorar el operativo, mejorar las condiciones de los trabajadores y continuar en la línea que se había iniciado ya en 2023. Estos trabajadores no realizan únicamente funciones relacionadas con el operativo de INFOAR, sino que desarrollan también los trabajos ordinarios del departamento vinculados a la gestión de espacios y al conjunto de la actividad medioambiental. La idea es que todas estas mejoras repercutan finalmente en una mayor capacidad de gestión preventiva.

Las brigadas forestales, lo que conocemos propiamente como los bomberos forestales, continúan en huelga indefinida desde hace unas semanas. ¿Cómo están las conversaciones con ellos?

También estamos trabajando en ello. Se plantearon medidas de conflicto colectivo y la situación varió en cierta medida precisamente a raíz de la generación de ese conflicto, porque la huelga se planteó cuando estábamos negociando y, además, prácticamente en el momento más culminante del incendio de las Peñas de Riglos. En aquel momento no teníamos ninguna capacidad real de respuesta desde el punto de vista del análisis, pero mantuvimos en todo momento la mano tendida dentro de la misma lógica que he explicado anteriormente. Hay que mejorar, porque es razonable, las condiciones de los trabajadores y también las condiciones del operativo. Debemos llegar a una solución en la que ganen los trabajadores, gane la Administración, gane SARGA y, sobre todo, gane nuestra sociedad y nuestros compatriotas mediante una mejora y optimización del servicio.

En su visita ha estado en la Lonja, en la Iglesia de Capuchinos, el con Consorcio de Patrimonio Íbero...¿sirven todos estos proyectos para atraer visitantes?

Totalmente. Hay que poner en valor que este último fin de semana ha sido fantástico para la provincia de Teruel. Motorland es un evento tractor y queremos que ejerza precisamente esa función de atracción, no solamente desde el punto de vista turístico, sino también económico, a través de Technopark y de todo lo que lo rodea. Alcañiz y el Bajo Aragón tienen un patrimonio extraordinario y todavía disponen de muchísimo margen de proyección turística. Todos estos grandes eventos sirven para poner el foco en el territorio, para conseguir que quienes vienen disfruten y se queden con ganas de regresar y para que quienes nos ven por televisión comprueben nuestra gran capacidad organizativa y que los aragoneses sabemos hacer las cosas bastante bien, por no decir muy bien. El objetivo es generar en ellos las ganas de venir, descubrir nuestra gastronomía, nuestro patrimonio cultural y nuestro patrimonio histórico.

¿Qué papel juega específicamente Alcañiz dentro de ese modelo turístico?

Alcañiz cuenta con una oferta potentísima. Tenemos los pasadizos medievales, la iglesia de Capuchinos, por la que estamos absolutamente convencidos de que vamos a apostar, el patrimonio íbero, la ruta del Tambor y del Bombo y todo un conjunto de recursos que permiten configurar una oferta muy importante. Pero nuestra idea es que el turismo no consista únicamente en un gran evento o en una gran campaña. Tampoco creemos que se trate exclusivamente de atraer visitantes desde lugares muy lejanos Una vez que lanzamos ese mensaje potente de que somos capaces de organizar grandes acontecimientos y que tenemos cosas extraordinarias que mostrar, el objetivo es que la gente venga, que se quede y, además, que vuelva. Nosotros defendemos un modelo de turismo de calidad, que no esté excesivamente masificado, aunque evidentemente sean necesarios grandes eventos para conseguir ese foco de atención, y que permanezca estrechamente vinculado al territorio.

Además de su vertiente turística, ¿qué importancia económica tiene esta actividad para Aragón?

El turismo representa prácticamente el 11% del PIB regional. Genera, según las cifras que manejo, más de 60.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos y unos 4.700 millones de euros de PIB. Por tanto, tiene una relevancia económica enorme. Pero posee también una relevancia identitaria porque nos permite poner en valor aquello que es estrictamente nuestro: nuestro patrimonio cultural, nuestra gastronomía, los productos de nuestros agricultores y ganaderos y todo aquello que nos identifica.

Una de las actuaciones planteadas es una ruta vinculada al patrimonio íbero y a las necrópolis, que se financiará desde el Gobierno de Aragón a través del área de Turismo. La gerencia del Consorcio del Patrimonio Íbero permaneció durante un tiempo vacante y hace unos meses se incorporó Jorge Abril. ¿Existe voluntad del Gobierno de Aragón de volver a poner en valor todo ese patrimonio del Bajo Aragón Histórico que durante algún tiempo ha estado más aparcado?

El patrimonio, y concretamente el patrimonio cultural, tiene un doble valor: un valor educativo y un valor turístico. Combina ambas dimensiones. No se trata simplemente de conservar los yacimientos. Se trata de convertir esos yacimientos en educación y en turismo. Tenemos que hacerlos comprensibles, accesibles y atractivos para conseguir que la gente venga a conocerlos. Todo ello debe hacerse, por supuesto, desde una premisa fundamental, que es la ordenación. Necesitamos rigor científico, realizar estudios, conservar los restos y ponerlos en valor. La investigación arqueológica también requiere una estrategia de difusión. Ahí es donde nosotros, desde el punto de vista turístico y como departamento, no solamente podemos apoyar, sino que debemos hacerlo por el interés público que defendemos: promover la actividad turística, el conocimiento de nuestra tierra y la generación de actividad económica en nuestro territorio.

El gerente del Consorcio, Jorge Abril, señalaba hace unos meses que para poner en valor este patrimonio también hace falta continuar excavando porque todavía existen restos por descubrir. ¿El Departamento de Turismo apoya esa iniciativa, teniendo en cuenta además que las excavaciones tienen un coste elevado?

La excavación forma parte de la cultura y del patrimonio cultural. Pero estamos hablando de cuál es el punto de partida necesario para poder poner posteriormente en valor todo ese patrimonio cultural como recurso turístico. A partir de ahí, la palabra que más estamos utilizando durante estos meses y que vamos a seguir utilizando durante toda la legislatura es equilibrio. Los intereses públicos son amplios y las disponibilidades presupuestarias tienen que analizarse. Siempre tenemos que trabajar dentro de esa línea de equilibrio. Por tanto, primero rigor científico y técnico; a partir de ahí, conservación; después, difusión cultural; y, finalmente, convertir todo ello también en oferta turística y económica

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  • A esta mesa le falta una pata. Por mucho que mejoremos en prevención de incendios, que es necesario, en apoyar las actividades rurales tradicionales, y en medios de extinción, el cambio climático es un hecho que tiene una importancia fundamental en los grandes incendios que hay actualmente. Es el elefante en la habitación. Y no por no nombrarlo, va a ser menos realidad. Precisamente el máximo responsable de medio ambiente de una comunidad debería de saberlo y añadir esta variable a la ecuación. Sin ella, nada va a funcionar. Y, por cierto, los estudios lo que nos están diciendo es que en los próximos 50 años la situación se va a complicar muchísimo más. Más olas de calor y más, menor humedad en la vegetación, y suelos más secos. Esto va a pasar, nos guste o no, y en nuestra mano está mitigarlo y adaptarnos. El mayor error es obviar está realidad. Por otro lado, los ecologistas extremos de los que habla este señor son precisamente los que más apoyan al negocio rural, más compran productos de cercanía y más interés tienen en que la economía y la vida rural se revitalicen. Vale ya de demagogia barata. Ciencia, trabajo serio, y honestidad. Eso es lo que hace falta por parte de los responsables. Y a los ciudadanos ponernos las pilas, cambiar nuestro modelo de consumo, y exigir que se apliquen las soluciones que la ciencia ya ha puesto sobre la mesa.

  • Igual sería bueno que La Comarca le volviera a hacer una entrevista similar dentro de 6 meses, a ver cuantas de las cosas que dice que se necesitan ha puesto ya en marcha, porque si es consciente de lo que hace falta solo le falta demostrar que de las palabras a los hecho no hay un trecho.