Ni carreras, ni sorteos, ni rifas: en Cretas aunque pueda parecer raro quien reparte suerte es un manso. El popular juego de la cagada del manso volvió a celebrarse este sábado en el campo de fútbol con gran participación y ambiente festivo, recuperando por segundo año una tradición que la juventud del municipio quiere mantener viva.
El funcionamiento es tan sencillo como ingenioso. El campo de fútbol se convirtió en un tablero dividido en casillas numeradas hasta el número 500. Tras ello, un manso entra en escena y, sin saberlo, se convierte en la mano inocente que determinará la casilla ganadora, según el lugar en el que defeque. Quien tiene el número correspondiente, se lleva los 500 euros de premio. "Está preparado por la peña taurina. Hemos entrado a formar parte bastantes jóvenes porque no queremos que se pierdan este tipo de tradiciones", apuntaron desde la junta.
En esta ocasión la afortunada fue una vecina de Cretas que acude al pueblo a veranear. Fue de esta manera uno de los primeros actos del sábado en Cretas, que por la tarde acogió las vaquillas en su plaza y orquesta y discomóvil por la noche.