La campaña agrícola ya ha comenzado en el Bajo Aragón Histórico con una previsión de cifras de producción similares a las del año pasado si respeta la climatología y con un alza de costes importante para los productores debido a la situación geopolítica mundial. Los agricultores han visto como en el último año han aumentado considerablemente el precio de la energía, fertilizantes y transporte; imprescindibles para afrontar una campaña agrícola en la que, como sucede siempre, no saben cómo se comportará el mercado y los precios a los que cobrarán su trabajo. No es el único incremento, también el de la mano de obra con la subida del salario mínimo.
También en la contratación se prevén cifras similares a las de 2025, aunque hay empresas a las que les está costando encontrar mano de obra cualificada, una situación que preocupa pero que aseguran que «no es alarmante» y que creen que se va a solucionar. No afecta a todas las zonas por igual y el principal foco se sitúa en el Bajo Aragón-Caspe, donde existe más demanda de mano de obra.
El sector reclama precios «viables»
En el plano económico, las primeras cotizaciones de cereza y albaricoque han comenzado con precios positivos, aunque el sector insiste en que deberán mantenerse para garantizar la rentabilidad de las explotaciones familiares.
El responsable del sector frutícola de UAGA Aragón, Óscar Moret, considera necesario superar los 55 o 60 céntimos por kilo en fruta de hueso y una media de tres euros por kilo en cereza para cubrir el incremento de costes de producción. «El sector necesita buenos precios para seguir siendo viable», reivindica el responsable frutícola, quien alerta también de las dificultades que atraviesan muchas explotaciones familiares tras años de aumento de costes energéticos y productivos.
600 millones de fruta de hueso
Respecto a la producción, Moret, avanza que los cálculos apuntan a unos 600 millones de kilos de fruta de hueso y 125 millones de kilos de pepita en toda la comunidad. Además, recuerda que en julio del pasado año se alcanzó un récord de 27.000 contrataciones vinculadas a la campaña en todo Aragón.
Con la esperada llegada de los trabajadores temporales se ha activado la maquinaria institucional y empresarial preparada para afrontar unos meses clave para la economía del territorio.
En el caso, de la Comarca Bajo Aragón-Caspe comenzó a finales de abril su operativo social y de atención básica para recibir a las más de 3.000 personas que refuerzan las plantillas en los meses más intensos del sector.
Aunque para esta campaña se espera que las cifras sean parecidas, preocupan los episodios de granizo que, en el Bajo Aragón Histórico, han causado daños, principalmente, en la zona de Castellote, pero también las consecuencias de las lluvias de principios de año.
Las precipitaciones han afectado a la cereza temprana, «con numerosas partidas rajadas que no podrán recolectarse», advierte Moret. No obstante, desde la cooperativa La Chipranesca apuntan que el calibre y la calidad de este fruto rojo está siendo «excelente».
En el melocotón, fruta que espera todavía a iniciar su temporada de recogida, se teme que las precipitaciones hayan perjudicado a las variedades de Jesca y Calante, pero hay que esperar al menos 15 días para constatarlo, tal y como adelanta el presidente de cooperativa La Calandina y de la Denominación de Origen Melocotón de Calanda, Ramón González. No obstante, la previsión es que la campaña sea similar en cifras a la de 2025, que califica de «aceptable». El año pasado se certificaron 4 millones y medio de Denominación de Origen y en total la quincena de empresa incluidas en la D.O. produjeron entre 20-25 millones de kilos.
En la cooperativa calandina que preside González, La Calandina, se recogieron cerca de 6 millones de kilos de melocotón amarillo el año pasado y en 2026 también se prevé unas cifras similares. En su caso, las contrataciones de trabajadores temporales rondan las 150-160 en campo, y 100-120 en almacén.
En el Bajo Aragón, el flujo de contrataciones es similar cada año. Los agricultores recurren a empleados extranjeros que repiten cada año en sus fincas y que llegan desde Rumanía o países del continente africano. «Si nos faltan trabajadores son ellos mismos quienes los buscan y los traen. Este año, no falta mano de obra, aunque tampoco sobra», añade el presidente.
Cambia el origen de la mano de obra
El sector también detecta un cambio progresivo en la procedencia de los trabajadores. Según Moret, cada vez llegan menos trabajadores de países del este de Europa y aumenta la presencia de personas procedentes de África e Hispanoamérica.
Entre los colectivos más demandados destacan trabajadores chilenos especializados en la recolección de cereza, además de contrataciones en origen de personas colombianas y venezolanas. El representante agrario atribuye esta transformación tanto al crecimiento económico de países del este europeo como a las nuevas relaciones laborales con países hispanoamericanos, fruto de la situación actual en Estados Unidos respecto a la inmigración.
Duchas, comida y atención
Desde la Comarca Bajo Aragón-Caspe, la consejera de Servicios Sociales, Mireia Bondía, explica que el dispositivo de atención social mantiene una estructura consolidada. Este se apoya en la coordinación entre administraciones, entidades sociales y empresarios agrícolas.
El operativo incluye servicios de duchas y reparto de alimentos para personas en búsqueda activa de empleo y en situación regular; atención social fuera del horario ordinario y labores de mediación y convivencia. La entidad también impulsa campañas informativas y coordinación con las mesas de seguridad y agentes sociales.
Bondía incide en que los recursos de alimentación y duchas están concebidos como una ayuda temporal de una o dos semanas para quienes llegan al territorio antes de incorporarse a un puesto de trabajo. Además, destaca que buena parte de los temporeros «ya conocen el funcionamiento del sistema» tras repetir campaña en años anteriores.
Por el momento, la llegada de trabajadores está siendo similar a temporadas anteriores y se prevé que la mayoría lleguen a mediados de mayo. Cabe recordar, que la campaña agrícola implica que Caspe, que supera los 10.000 habitantes, crezca en un 30% en población. Por ello, servicios como la Guardia Civil, Policía Local o el Centro de Salud se preparan para la presión asistencial que esto supone.
Regularización y vivienda
Uno de los asuntos que más preocupa al sector es el retraso en los procesos de regularización extraordinaria de trabajadores extranjeros. Moret lamenta que la tramitación administrativa no haya llegado a tiempo para el arranque de la campaña de la cereza y advierte de que muchos trabajadores podrían seguir sin documentación en regla durante parte de la temporada.
También preocupa la disponibilidad de vivienda para los trabajadores temporales. En el Bajo Aragón-Caspe, es habitual la detección periódica de infraviviendas y situaciones de hacinamiento ante la falta de alojamientos asequibles.
En este sentido, Moret defiende la creación de un plan público de rehabilitación y vivienda rural destinado tanto a trabajadores temporales como a jóvenes. «Tendríamos alojamiento digno, mantendríamos el patrimonio inmobiliario y generaríamos trabajo en el mundo rural», afirma.
Desde Servicios Sociales, la consejera coincide en que existe vivienda disponible en muchos municipios, aunque gran parte necesita reformas para ser habitable. No obstante, recuerda que algunos empresarios agrícolas ya acondicionan espacios en sus propias explotaciones para alojar a parte de sus plantillas.
Labores de la campaña agrícola en Nonaspe y Chiprana./ A.Z. y Alberto Gracia
Ver comentarios (2)
SI ES PREOCUPANTE LOS SUELDOS DE LOS JORNALEROS , VAMOS ,UNA VERGUENZA QUE DIGAN ESTO , LOS TIENEN DADOS DE ALTA , CON NOMINA , SI LA ENTENDES TE DAN UN PREMIO , ES NEGRA , PASEN Y VEAN LO QUE LES PAGAN , LO QUE LES ROBAN , LAS HORAS QUE NO LES PAGAN , VAMOS .
que a ti te hayan engañao como un chino en algun trabajo no significa que todos los jefes sean unos negreros