El campo toma el relevo a las procesiones en el Bajo Aragón con la celebración del día de Pascua

El Bajo Aragón despide la Semana Santa con comidas, reencuentros y tradición en su día de Pascua
Publicado por Sara Cubero el 24 de abril de 2025

El Bajo Aragón cerró este lunes una Semana Santa especialmente participativa con la celebración del Lunes de Pascua, una jornada que va más allá de lo religioso y se convierte en un día de convivencia, reencuentro y gastronomía compartida. Aunque el Domingo de Resurrección marca el final de los actos litúrgicos para muchas personas, en buena parte de Aragón la festividad se prolonga un día más.

Durante la mañana, varias localidades acogieron misas de Pascua, que pusieron el broche a unos días intensos en los que los tambores y bombos han sido protagonistas. Las calles y plazas, que días atrás se llenaban de fervor con el acto de romper la Hora o las procesiones del silencio, dan paso al aire libre y al ambiente distendido de las excursiones y las meriendas.

El espíritu festivo se traslada así al campo, donde familias y cuadrillas de amigos se reúnen para celebrar este día con almuerzos tradicionales y las populares monas de Pascua, protagonistas en muchas mochilas bajoaragonesas. En función del municipio, esta celebración adopta un nombre distinto: en Alcañiz se conoce como la Rosqueta, en Andorra como la Pascuica y en Alloza como «La Rosca», aunque todas comparten la esencia del encuentro y el disfrute colectivo en plena naturaleza.

Panaderías y carnicerías a pleno rendimiento

Los días previos y el propio Lunes de Pascua fueron especialmente intensos para panaderos y carniceros. Miguel Cardete, responsable de la panadería Cardete, explica que esta jornada supone «el punto final a una Semana Santa de mucho trabajo». Su obrador ha despachado en torno a 400 roscas de Pascua, siendo las más demandadas «las pensadas para los pequeños, que se llevan al campo para merendar o comer». Además de la rosqueta, también elaboran la torta de Pascua y otros dulces típicos.

En la carnicería de Alcañiz, Macu Herrera asegura que «el lunes se vive con mucho trabajo, preparando embutidos como longanizas, morcillas, panceta o cordero, según lo que nos encargan las cuadrillas y familias». La planificación previa es clave, ya que muchas personas hacen sus pedidos días antes. «La longaniza seca se vende todo el año, pero en fechas así se llevan bastantes más», apunta.

Con el eco de los tambores ya apagado, el Bajo Aragón cerró así una Semana Santa de participación notable, donde tradición y gastronomía caminaron de la mano hasta el último día.

Grupos de amigos celebran este día en Alcañiz, Andorra, Cretas, Alcorisa y Caspe. / LA COMARCA