Poner en marcha el nuevo Cañón de Santolea es cumplir un deseo de todos (sonríe). "Siempre me viene a la cabeza el antiguo presidente y amigo de la Cuenca del Guadalope, José María Pascual. Era su obsesión conseguir esta presa y ojalá pudiera verla con sus propios ojos", dice emocionado José Fernando Murria, actual presidente de la Cuenca del Guadalope, cuando le preguntan por el recrecimiento de Santolea, que entrará, según la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), en pleno rendimiento a lo largo de 2027.
A final de enero se terminó de llenar el vaso intermedio entre la presa de Santolea y la presa del Cañón, y la siguiente etapa de la puesta en carga consiste en llenar el Cañón hasta el 100 %. Ahora, el embalse del Cañón se encuentra con un volumen de 40 hm³, por lo que se necesitan 41,7 hm³ para llegar a su capacidad (81,7 hm³). El volumen necesario es "considerable", según la CHE, por lo que lo más probable es que el llenado se complete a lo largo del año 2027, "siempre que existan aportaciones medias", puntualizan. "Ese llenado tiene que ser lento y controlado, a un ritmo máximo de 30 centímetros al día, por lo que una avenida aislada tampoco serviría para completar esta fase de llenado de la puesta en carga", remarcan.
La presa del Cañón era y sigue siendo una necesidad vital para los más de 6.500 agricultores que se verán beneficiados cuando la presa esté en pleno funcionamiento, y llega después de seis años de obras y una inversión que roza los 50 millones de euros. La mitad se ha subvencionado a través del fondo Miner y del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.
Ojalá José María Pascual pudiera ver con sus propios ojos esta presa. Era su obsesión y supone cumplir un deseo.
José Fernando Murria. Presidente de la Cuenca del Guadalope.
El resto correrá a cuenta de la cuenca, que todavía tiene que determinar el dinero que aportarán por hectárea de forma anual durante los próximos 25 años los regantes. La razón, en parte, es el aumento del presupuesto inicial. Además, cabe recalcar que, en un primer momento, Endesa también iba a aportar "una parte importante" (unos 11 millones de euros), pero el cierre de la térmica hizo que ya no tuvieran que aportar un canon por la utilización de esa agua para la refrigeración de las torres. Endesa tenía en su momento la concesión de 18 hectómetros. Los regantes, por su parte, obtuvieron «el compromiso» del Ministerio de que esa parte la aportarían desde el Gobierno central.
Un largo y arduo proceso
La antigua presa contará ahora con cuatro hectómetros que se sumarán a los 17 del Puente y que, añadidos a la acumulación del resto de pantanos dependientes de la cuenca, permitirán alcanzar los 240 hectómetros. La capacidad hídrica del nuevo Cañón es de 81,7 hectómetros, el doble que la antigua, y en total se estima un crecimiento del 21 % entre todas las presas dependientes de la Cuenca del Guadalope. "Se van a poder regar alrededor de unas 17.000 hectáreas que parten desde Castellote hasta Remei, en Caspe", explica José Fernando Murria. "Es un alivio para los agricultores después de dos campañas como las de 2023 y 2024, con una sequía extrema", añade. Él mismo recuerda la situación en la que se encuentran las presas de toda la cuenca, que están alrededor de un 80 % de su capacidad y que, si durante la primavera la tendencia de lluvias se cumpliera, todavía podrían aumentarse más esas reservas. En este sentido, al cierre de esta edición, La Estanca está al 84%; Calanda, al 70%; Gallipuén, al 88%; Caspe, al 66%, y Cueva Foradada, al 80%.
Del recrecimiento de Santolea hace ya mucho tiempo que los agricultores hablaban y lo demandaban. De hecho, se sabe que en 1955, cuando César Gimeno era alcalde de Alcañiz, había un libro en el que se comentaba ya un posible estudio. «Había dentro dos páginas con un esquema del plano hidrológico del año 50 en el que ya se nombraba», recuerda Murria.
La realidad fue otra muy distinta y hasta 2018 no empezaron las obras por parte de la sociedad estatal Aguas de las Cuencas de España (Acuaes). Tras décadas de estudios se le dio el impulso definitivo a la construcción. Los trabajos se iniciaron en diciembre de 2018 con la construcción del camino de acceso a la presa desde la carretera autonómica A-226 y de una balsa para la decantación de lodos. Los trabajos de construcción finalizaron en verano de 2021 sin "ningún inconveniente relevante", según Acuaes, en el proceso.
El agua es garantía de futuro. Gracias a ello, las cosechas estarán más aseguradas y se podrá apostar por modernización.
Luis Egea. Presidente Cooperativa de Pueyos Alcañiz
El recrecimiento vio aumentado su presupuesto con la aparición de un puente medieval datado entre los siglos XIV y XVI que estaba construido sobre el río Guadalope. Su retirada, piedra a piedra, por parte de expertos incrementó el presupuesto en alrededor de dos millones de euros. Cabe recalcar que, para ello, se inició una campaña de firmas a través de Change.org y en dos meses y medio la iniciativa ciudadana consiguió recoger más de 1.700 firmas y realizar diferentes informes que acreditaban la importancia arquitectónica y patrimonial del puente. Tras su desmontaje, "todavía está por determinar dónde se va a ubicar", según Murria.
Con la construcción de la obra llegó el turno de realizar las primeras cargas y descargas para comprobar el estado de la infraestructura. En total, deben realizarse tres fases y ahora están finalizando la segunda, aunque desde Acuaes aseguran que "toda la infraestructura se ha comportado perfectamente". Este es uno de los protocolos necesarios para estrenar el nuevo embalse al 100% y que, debido a la sequía que aconteció en el territorio, tuvo que hacerse de forma más paulatina. En este proceso se desplaza un equipo técnico para comprobar todos los movimientos y las subidas y bajadas que pueden provocar, además de estar pendiente de los valores de presiones o las filtraciones. Durante este tiempo, los regantes ya aprovecharon las primeras cargas de llenado, de acuerdo con lo que se establecía. El compromiso adquirido por parte de los regantes es que se utilizaría en épocas de riego.
Es una tranquilidad. Si se hubiera tenido mayor capacidad de almacenaje, igual no se hubiera llegado a esa sequía extrema
José Manuel Sanz. Presidente de los regantes del Guadalope
El proceso culminó con la presentación del Plan de Emergencias por parte de los responsables del proyecto. El plan, explicaron, se calcula teniendo en cuenta el peor escenario posible y multiplicando por cuatro los efectos de un accidente de la presa; por tanto, un escenario muy improbable. Cabe destacar que la lámina en caso de rotura, es decir, la extensión de territorio a la que llegaría el agua, se calcula en el caso más desfavorable: con avenida del río, el caudal máximo, la máxima velocidad y una rotura catastrófica de la presa (un desprendimiento que supere un tercio de los 200 metros de longitud del enclave).
Características del Cañón
La actuación se ubica a 1.500 metros aguas arriba de la presa existente y a 5,5 kilómetros del núcleo de Castellote. La presa es de gravedad de hormigón compactado, tiene 59 metros de altura máxima sobre cimientos y 220 metros de longitud en coronación, y está dotada de un aliviadero de labio fijo en pared gruesa con una capacidad de desagüe de 536 m³/s. Un tipo de material que "celebran" desde la Cuenca del Guadalope, ya que "permitirá llenar al máximo la presa", no como ocurre con la de Calanda, que está construida de material suelto, es decir, que no lleva cemento de aglomeración. Además, en todo el interior hay cuadros de control que, de forma tanto eléctrica como manual, permitirán a los trabajadores de la infraestructura estar al tanto de posibles fisuras o problemas estructurales.
Satisfacción entre los agricultores
La puesta en marcha del nuevo Cañón de Santolea supone "un antes y un después" para los agricultores del territorio y también "una garantía de futuro, ya que las cosechas estarán más aseguradas al contar con mayores reservas". Es también un motivo para continuar apostando por la modernización de riegos de manta a regadío por aspersión. En Alcañiz, el presidente de la cooperativa de Pueyos, Luis Egea, recuerda que hay tres comunidades de regantes y que en la de Valmuel-Puigmoreno sería "clave esa modernización". "Cuanta más agua tengamos, mayores son las posibilidades de crecimiento. Se puede apostar por este tipo de modernizaciones, ya que la garantía de que vamos a tener a disposición más hectómetros de agua hace que las cosas se vean de otra manera". Egea recuerda que este tipo de riegos ayudan a "optimizar el agua y también a producir un mayor número de kilos utilizando el agua necesaria".
Mismas sensaciones comparte José Manuel Sanz, de Calanda, presidente de los regantes del Guadalope. En Calanda, este tipo de infraestructuras supone "una tranquilidad para un amplio número de vecinos que se dedican a la agricultura". Además, recuerda que son "muy importantes" para todas las modernizaciones que están llegando y podrían seguir haciéndolo. "Es una tranquilidad. Si se hubiera tenido mayor capacidad de almacenaje, igual no se hubiera llegado a esa sequía extrema", defiende.
Siguientes pasos a seguir
Los trabajos posteriores, cuando la nueva presa entre en pleno funcionamiento y se mantenga, serán, según Acuaes, "seguimientos rutinarios de auscultación, comportamiento de la presa y mantenimientos preventivos de los equipos electromecánicos y de control". No obstante, será la Confederación Hidrográfica del Ebro, "en virtud del convenio suscrito para la ejecución y explotación de las obras, quien determine las tareas a desarrollar", concluyen.
Ver comentarios (4)
El puente medieval, sacado piedra a piedra, seguirá languideciendo donde esta, entre hierbajos y plásticos. Después de ocho años. "todavía está por determinar dónde se va a ubicar", comenta este señor. Otra utopía que añadir a las cosas de palacio.
En las comarcas del bajo Aragón y Matarraña existen cultivos de secano (olivar y almendro) que con un riego de apoyo podrían multiplicaría por tres su rendimiento, saliendo de la marginalidad.
Celebró el entusiasmo de la comunidad de regantes, pero cuando se transita por la N420 y se observan cultivos de melocotón (10000 m3 por ha y año), maíz (8000) e incluso almendros (con dotaciones de 3000 a 4000) se piensa en un uso más racional y extendido del agua.
Que la comarca de Caspe se riegue con agua del Guadalope, y no del Ebro, es una claudicación a las compensaciones por el pantano de Mequinenza y Ribarroja (que anegaron cinco municipios zaragozanos) y una renuncia de la cuenca media a sus derechos sobre el agua, frente a la desembocadura.
Y en el Matarraña na d na venga agua al Ebro estamos abandonados
esta zona somos d secano cuando os daréis cuenta