'La Carrasca' Teruel: el primer proyecto rural sostenible de azafrán

José Antonio Esteban, fundador de la empresa junto a su hijo, ha recuperado el cultivo de esta delicada planta en su localidad natal, Blancas
Publicado por Pepa Pizcueta el 2 de julio de 2024

La transición ecológica se ha convertido en una necesidad predominante en la lucha contra el cambio climático. En este contexto, la iniciativa 'La Carrasca' en Teruel representa un gran ejemplo de cómo la sostenibilidad puede ser una oportunidad para el desarrollo rural y una herramienta eficaz contra la despoblación. José Antonio Esteban, fundador de 'La Carrasca' junto a su hijo, ha compartido la historia y la motivación detrás del proyecto: "Todo empezó con la recuperación del cultivo del azafrán, que se había perdido en Blancas, que es nuestro pueblo".

La tradición del cultivo del azafrán tiene raíces profundas en la región, pero con la emigración de los pueblos a la ciudad, esta práctica casi desapareció: "Mi inspiración con este proyecto se debe a que en mi pueblo toda la vida se ha cultivado el azafrán, desde los árabes que fueron quienes lo trajeron. En los últimos años, con tanta emigración, el cultivo del azafrán se fue perdiendo hasta prácticamente llegar a desaparecer".

Esta situación le motivó a recuperar aquella tradición que, según el turolense, le producía tanta nostalgia por su padre. Sin embargo, quería hacer de ello algo diferente: azafrán certificado en ecológico. "En el comité aragonés nos dijeron que nunca nadie había certificado el azafrán ecológico. Somos los primeros que cultivamos azafrán ecológico en mi pueblo, en Teruel, en Aragón y en España. Y probablemente también en Europa", ha indicado José Antonio.

El proceso de cultivo ecológico es riguroso y está diseñado para garantizar la calidad y sostenibilidad del producto: "Lo primero que hay que hacer es hacerlo en una tierra en la que durante un mínimo de dos años no se haya utilizado ningún tipo de fertilizante químico", ha explicado el fundador. Asimismo, el método que utilizan para cultivar en 'La carrasca' consiste en abonar con estiércol de oveja de la zona y abono con certificación ecológica. Posteriormente, cultivan los bulbos que se plantan en el campo entre junio y septiembre. En octubre, recogen las flores, separan el azafrán, lo deshidratan y lo guardan herméticamente.

El cumplimiento con las normativas ecológicas es estricto. "Todos los años pasamos auditorías del comité aragonés de agricultura ecológica. La envasadora también debe tener certificación ecológica, y para la limpieza usamos productos con certificado", ha asegurado.

Por otro lado, 'La Carrasca' no solo ha tenido un impacto ambiental positivo, sino que también ha revitalizado la economía local. En palabras de Jose Antonio, "necesitamos más personas en la época de la recogida y colaboramos con asociaciones de personas con algún tipo de minusvalía. Organizamos visitas que dan vida al bar del pueblo y ayudan a los establecimientos locales".

Además de la producción agrícola, 'La Carrasca' se dedica a la educación y sensibilización sobre prácticas sostenibles. Ofrecen talleres y visitas guiadas donde los visitantes pueden aprender sobre el proceso de cultivo del azafrán y la importancia de la agricultura ecológica. Estas actividades educativas no solo conciencian sobre la necesidad de preservar el medio ambiente, sino que también fomentan el arraigo y el sentido de comunidad entre los habitantes locales.

También han innovado en la creación de productos derivados. Este proyecto fue el primero en desarrollar productos como queso de cabra ecológico con azafrán, chocolate, cápsulas, y agua de mar de Ibiza y Formentera con azafrán. Con este último producto, José Antonio ha recibido el premio al producto sostenible que organiza BBVA con la Fundación Can Roca.

En este sentido, la sostenibilidad es una prioridad en todas sus operaciones: "La nave en la que trabajamos tiene placas solares y recogemos agua de lluvia para regar el azafrán. Cumplimos con todo para respetar la biodiversidad y aprovechar las energías renovables". Además, la propia nave cuenta con placas solares que les nutre de energía renovable y utilizan canalones en el tejado para almacenar el agua de la lluvia que posteriormente es usada para el riego del azafrán.

En definitiva, la despoblación es un problema acuciante en muchas zonas rurales de España. Iniciativas como 'La Carrasca' demuestran que la sostenibilidad y la innovación pueden revertir esta tendencia. Al crear oportunidades de empleo y fomentar un modelo de vida más conectado con la naturaleza, se consigue atraer y mantener a la población en áreas rurales.