El caspolino José Peiró cumple 100 años con un regalo muy especial: su antiguo acordeón

FOTOGALERÍA. El cumpleañero recibió la visita de sus Majestades los Reyes Magos. La Rondalla Caspolina se acercó a su casa para cantarle varias jotas, entre las que destacó la que le dedicó su nieta Noelia
Publicado por Sofía Fondevilla el 11 de enero de 2025

José Perió Bertolín nació el 5 de enero de 1925 llegando como el regalo más importante que puede haber en la noche de Reyes. Es natural de Mora de Rubielos pero desde hace 65 años es un vecino más de Caspe, a donde llegó con su mujer Saturnina. En este último cumpleaños, con el que ha coronado el siglo de edad, recibió la visita más inesperada, la de los Reyes Magos, que no perdieron la oportunidad de felicitarle a su paso por la capital caspolina y con un regalo especial: un antiguo acordeón.

El instrumento acompañó a Peiró durante muchas décadas pero al cumplir los 90 años, su familia decidió escondérselo para evitar que se cayera la suelo al intentar sostenerlo. «Siempre ha tenido mucho oído pero no empezó a ir a clases de solfeo hasta los 65 años. Ha tocado la guitarra, la bandurria, el acordeón... Montó un grupo con otros jubilados e iban a tocar a bodas, bautizos y comuniones», relata su nieta Noelia Peiró.

La celebración del centenario estuvo marcada por la música y no faltaron las jotas que le cantó en directo la Rondalla Caspolina. Noelia aprovechó la ocasión para cantarle a su abuelo una copla escrita para él, por el letrista calandino Iván Rodríguez. "Que llegues a los cien años y estés para celebrarlo te digo, querido abuelo, es nuestro mejor regalo", decía. En su día especial, también le acompañó toda la familia además de varios amigos. "Fue un goteo de gente durante todo el día", afirma su hija Carmen.


Fotos con los Reyes Magos, la familia y la Rondalla Caspolina./ L.C.

"La fiesta me salvó la vida"

A sus 100 años, Peiró disfruta de la compañía de sus seres queridos y aprovecha cada oportunidad para contar alguna anécdota. «Recuerdo cuando mi madre me iba a echar la bronca y yo le bailaba para que se riera, siempre me libraba», confiesa entre risas. La historia que recuerda en cada encuentro es con la que afirma que la fiesta le salvó la vida. El caspolino hizo la mili en una mina en Rillo pero, un día, uno se quedó "rondando" más de la cuenta y llegó tarde a su puesto. Al llegar, le dieron la noticia de que todos sus compañeros habían muerto por el grisú. "Con sus historias nunca sabes cuánto es real pero nos encantan", señala Noelia.

El humor del centenario es incombustible y ha sido el motor de gran parte de su vida. Sus familiares señalan que nunca le han visto enfadarse y que se caracteriza por ser una gran persona. El propio caspolino deja un lema de vida para la posteridad: "Haz el bien sin mirar a quien".

Al preguntarle por el secreto para tener una vida tan longeva la respuesta casi sale sola. Ser feliz, tener sentido del humor y ser buena persona.