Jabones elaborados a mano, pieles curtidas de forma tradicional, artículos de cuero de los que ya no se encuentran, jarrones que cuentan un siglo de historia y libros que hoy son considerados auténticas joyas de coleccionista. Objetos de este tipo han llenado este fin de semana las calles de Castelserás, que este año celebraba su X edición de la Feria de Antaño.
El municipio volvió a transformarse en un museo al aire libre con una treintena de puestos y actividades dirigidas a todos los públicos. El evento incluyó dos exposiciones que atrajeron la atención del público: una de peinetas y mantillas en el Ayuntamiento, que ha ido acompañada de una charla que explica los usos adecuados de estas prendas según el estado civil, la edad y el momento del día, y otra muestra de indumentaria y mobiliario antiguo, ubicada en la calle que baja desde el Ayuntamiento, justo debajo de la biblioteca municipal. La jornada también ha contado con la animación de cabezudos, sesiones de cuentacuentos y juegos tradicionales aragoneses que llenaron las calles de ambiente festivo.
La feria surgió hace diez años a iniciativa de Silvia y José, dos vecinos castelseranos enamorados de la indumentaria y las antigüedades, y ha ido creciendo todos los años hasta convertirse en un evento imperdible para muchos vecinos de la comarca. A pesar de que los temporales del fin de semana y con ello los cortes en las carreteras impidieron la llegada de algunos expositores y visitantes, los puestos llenaron las calles del centro urbano con un alto volumen de visitas.
Desde hace tres ediciones, la feria cuenta además con una tómbola solidaria cuyos beneficios se destinan íntegramente a Aspanoa, la asociación de padres de niños con cáncer de Aragón. Todos los premios han sido donados por particulares del pueblo, lo que refuerza el carácter colaborativo. «Se intentó reproducir una tómbola que se montaba en fiestas», han explicado desde la organización, en referencia a una tradición que formaba parte de las celebraciones populares.
Pilar Arellano, la alcaldesa, subrayó la implicación del municipio con esta feria y por seguir fortaleciéndola cada año. "Queremos ir fomentando un poco el reconocimiento de la indumentaria tradicional y conseguir que cada año tenga más calidad".
"En la primera feria, cuando la alcaldesa era Ángela Montañés, la intención era que el pueblo reviviera la indumentaria tradicional", ha recordado Arellano, añadiendo que en los primeros años la gente sí que se vestía, pero ahora esa costumbre se ha ido perdiendo. "Nos vestimos para la inauguración de la feria, que es el fin de fiesta del Cachirulo, únicamente en ese momento", ha añadido. Aun así, ha señalado que la idea es ir retomando esta tradición tan especial y traerla de vuelta poco a poco.
Momentos del fin de semana durante la feria de Antaño. S.C / F.B
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