Es probable que el nombre de Julio Fernández, alias ‘Casuco’, pase inadvertido para la gran mayoría de Aragón. Justo lo contrario de lo que sucede en el Principado de Asturias, que lo recuerdan como uno de los mejores extremos históricos del Real Oviedo hasta que la Guerra Civil -y más concretamente el Frente del Ebro- puso el punto y final a su prometedora carrera en el mundo del fútbol español.
Perteneciente a la quinta de 1911, su idilio con el balón comienza en su Avilés natal, donde disputa tres campañas con el Stadium Avilesino. Extremo pequeño, ágil y regateador, su calidad no pasa desapercibida para el Real Oviedo -por entonces llamado Oviedo FC por la República imperante-, que le echa las redes en la temporada 1932-33, la del primer ascenso a 1ª división con compañeros como Isidro Lángara, uno de los mejores jugadores de la historia de la selección española.
El excelso rendimiento de Casuco también le vale la convocatoria con España, fechada para el 5 de mayo de 1935 ante Portugal, si bien no disputa ni un solo minuto. La Guerra Civil dejó a la selección sin muchos más partidos a disputar, pero Casuco ya se había ganado extradeportivamente su fin al tener un altercado en un cabaret de Lisboa, lugar al que fueron tras el partido y del cual el extremo derecho sale detenido.
Llamada a filas
Estalla la contienda bélica y Casuco es llamado a filas republicanas, concretamente para el polvorín del batallón Galicia, localizado en la parroquia asturiana de Pruvia. Sin embargo, no tiene un rol directo con la batalla, sino que está encargado de suministrar munición y de llevar el régimen de control de salidas y entradas de la misma.
Aquella función secundaria es la que posiblemente le salva -momentáneamente- la vida, pues termina siendo apresado por los sublevados en la cárcel de El Coto de Gijón, presencia que también consta a través de caricaturas que le hizo otro preso, el artista Rafael Álvarez. Fue liberado tras el sobreseimiento de su caso por parte del Consejo de Guerra. Que hubiera sido un futbolista de enjundia ayudó para que intervinieran contactos poderosos.
Cambio de bando
Las vicisitudes de la guerra hacen que Casuco deba volver a alistarse en octubre de 1937, ya fuera voluntariamente o con un tinte forzoso, esta vez en las tropas franquistas. Comandados por el general Aranda, se enrola en la División Galicia que va hacia el Frente del Ebro. Ya en 1938 realizan un avance iniciado en Montalbán, bajando por Alcorisa, Mas de las Matas y Aguaviva en dirección a Morella. Es en esta zona del Bajo Aragón donde Casuco es alcanzado por una bomba, quedando gravemente herido.
Pese a que en un inicio su vida no corría peligro, Casuco es llevado al hospital militar de Lugo, donde una septicemia galopante termina acabando con su vida a los 26 años de edad al no recuperarse de las infecciones causadas por la bomba.
Desde entonces, los familiares asturianos del prodigioso futbolista lo recordaban como un talento innato que solo la guerra «por los alrededores de Alcañiz», como ellos mismos recordaban con cierta vaguedad en su memoria, fue capaz de vencerle.