Hasta ahora, la eléctrica tenía prioridad según el Ministerio para la Transición Ecológica e invertiría 800 millones en un parque fotovoltaico
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) propone subastar la capacidad de acceso a la red que quede disponible por el cierre de instalaciones de producción de potencia instalada superior a 200 megavatios, caso de las centrales térmicas entre las que se encuentra la de Andorra.
Se trata de una mala noticia para los intereses de Endesa, que según lo establecido hasta ahora tendría prioridad para que la potencia que quede libre tras el fin de la Térmica (1.000 MW) sea para ella. Si esto sucediera, la eléctrica invertiría 800 millones de euros en el territorio para llevar a cabo el plan de desmantelamiento y la creación de un parque fotovoltaico que cubriría los 1.000 megavatios de potencia. La posición de la CNMC es contraria, y al igual que el Gobierno de Aragón y el Clúster de la Energía exige una subasta pública para que otras empresas puedan presentar sus proyectos.
En la propuesta de circular del CNMC por la que se establece la metodología y condiciones del acceso y de la conexión a las redes de transporte y distribución de las instalaciones de producción de energía eléctrica, señala que los permisos de acceso y conexión a la capacidad correspondiente al cierre de las instalaciones superiores a 200 MW deberán ser otorgados siguiendo un procedimiento de concurrencia competitiva, es decir, mediante subasta.
El proceso de adjudicación se realizaría mediante subasta de sobre cerrado con sistema marginal, en el que se ofertará el importe en euros por MW que está dispuesto a ofrecer la empresa solicitante.
Esta visión del CNMC dista de la del Ministerio para la Transición Ecológica, que en su anteproyecto de Ley de Cambio Climático daba prioridad a los actuales titulares de las centrales, Endesa en el caso de la Térmica de Andorra.