Alcañiz ha activado la cuenta atrás para la Semana Santa con uno de los actos previos más emotivos y que cada año cuenta con más participación. Este martes se ha trasladado las peanas desde la "casa de los santos", donde se guardan durante todo el año; a la Iglesia Mayor para que todas las cofradías las comiencen a montar para las procesiones. Todo ello ante la atenta mirada de muchos alcañizanos que se han acercado hasta el templo con devoción. "Es un acto llamativo que gusta mucho, desde los niños que lo ven con curiosidad a los mayores que ponen la fuerza", ha destacado la presidenta de la Junta Suprema, Ana Egea, quien ha animado a los alcañizanos a que colaboren también el día en el que se guardan los pasos.
Las hermandades se encargan de sus peanas y sus cofrades, la mayoría con experiencia, las colocan con sumo cuidado. Una vez se entran todas las peanas llega el momento más laborioso, la subida del Cristo del Silencio. Previamente se ha bajado de la capilla y se le ha quitado el polvo acumulado durante el año. Es el momento en el que muchos fieles se acercan para tocarlo, darle un beso o hacerse una fotografía. Después se lleva a la puerta lateral para que, con sumo cuidado, se coloque en la peana. Así se termina el traslado pero no la actividad en la Iglesia, que se ha prolongado mucho después. Es el momento en el que cada cofradía se marcha a su capilla para quitar los plásticos de las peanas y comenzar con el montaje.
El Miércoles de Ceniza permitió el toque del tambor pero el paso de las peanas es el momento en el que las cofradías se ponen a trabajar al 100%. "Ya estábamos al 60% pero desde hoy ya estamos cada día con tareas y con una gran ilusión por la llegada de la Semana Santa", ha explicado Alfredo Barberán, presidente del Santo Entierro.