Merche Martínez es, junto a Alejandro Gisbert, la médica de Vinaceite desde junio y así lo será hasta finales de septiembre, cuando se incorporará la nueva titular. Martínez y Gisbert son MIR de cuarto año y este último lo están realizando con contrato de fidelización del Gobierno de Aragón. Gisbert es castellonense y Martínez es natural de la localidad valenciana de Ontinyent y recaló hace cuatro años en Aragón para hacer el MIR. Cuando le tocó elegir, quedaban dos opciones: o Sant Fruitós de Bages, en Barcelona, o Alcañiz. Dentro del sector, eligió Híjar como centro de salud docente y más concretamente, Vinaceite. En esta zona sanitaria comenzó su primer año de residencia hace cuatro antes de iniciar rotaciones varias que incluyen el Hospital.
Este último año lo empezó en junio de nuevo en Híjar con La Puebla como centro docente, ya que el pasado noviembre Vinaceite se quedó sin médica titular por su traslado a Zaragoza. Entre Martínez y Gisbert -residente en Samper- se alternan las semanas para atender el cupo de Vinaceite, que incluye Almochuel y Azaila y su residencia de alrededor de medio centenar de usuarios. La semana que no están en Vinaceite, siguen su formación en sus consultorios de referencia. «Ya me conocía el cupo, sabía dónde venía y, como todo, tiene sus pros y sus contras», dice. Entre lo menos bueno enumera la limitación de los medios en los consultorios, que no hay tantos médicos de los que disponer en caso de una urgencia grave ni de una ambulancia en la puerta, ya que viaja desde Híjar. «Hoy hemos tenido cuatro urgencias y se bloquean las consultas si tienes que salir», dice. Por otro lado, «la gente lo entiende, y si vienen a su cita y no hay nadie, vuelven al día siguiente o se esperan porque saben que vendremos», añade. Habla en plural porque enfermería nunca falla. «Son una caña», añade.
En este tiempo con Vinaceite sin médico titular pasaron consulta entre el resto de médicos del centro de Híjar que iban a las 13.00. Con los residentes se ha recuperado el horario de toda la mañana -con parte de la del lunes para Azaila- y, entre los objetivos que se han fijado está «poner el cupo al día». Esto es, vigilar el tiempo que hace que un paciente no acude, y si es preciso se le llama y se le insta a hacerse analíticas o revisiones. «No es que hubiera atasco, es que hay gente que si sabe que no hay médico ni se molesta en venir. Enfermería ha estado muy encima este tiempo», explica. En este caso es Lourdes Barco la que comparte consultas y urgencias. «La complicidad es total entre el personal, hay muy buen ambiente en el centro de salud de Híjar, que por algo lo demanda tanta gente. Los cupos están muy bien, creo que es un buen sitio para empezar, y todos sus médicos son especialistas», argumenta entre las bondades del pueblo. «Para mí son muchas, me compensa todo y si no, no estaría aquí», añade.
Aunque quisiera quedarse, Híjar ya está ocupado para cuando ella termine su contrato de MIR. Todos los puntos que ha señalado están en los alrededores de Zaragoza pero ninguno en la ciudad. «Lo bueno de un sitio como Vinaceite es que tienes tiempo para ver a los pacientes, para medirlos, pesarlos y para hablar porque así encuentras respuestas», reflexiona. Defiende la formación de los cuatro años en su especialidad que hace que «en Europa se nos vea bien». «Rotamos en todas las especialidades ya sea cardiología, paliativos o incluso ambulancia, y nos sirve para saber cómo funciona el sistema», dice.
Fidelización
Martínez ha hecho la elección de su próximo destino dentro de las bolsas que se abren para residentes de último año. Según los destinos, irán percibiendo incentivos económicos de forma paulatina durante tres años. En ese tiempo su sueldo irá aumentando y también se tendrán en cuenta los desplazamientos para la hora de inicio de consulta, el gasto de combustible y el desgaste de coche, ya que, además de poner el suyo propio es con el salen a emergencias. Ella también ha seleccionado urgencias hospitalarias. «Para mí, una combinación perfecta sería un mix de Urgencias con Primaria. Todo se andará para que llegue el momento en que saquen también los mixtos», desea. También se negociaron las condiciones, como por ejemplo, las guardias. Tienen las suyas de residentes entre centro de salud y hospital, y se les ofreció una de adjunto -remunerada como tal- y una de adjunto en urgencias hospitalarias. «No sé cómo irá pero hay bolsas, nos han reunido y hay contacto estrecho entre los MIR y las gerencias. Creo que se están intentando adaptar», dice.