Crecen los casos de atención temprana y ya suman más de 200 niños y adolescentes

TESTIMONIOS. La Fundación Atención Temprana alerta del aumento de casos de autolesiones e ideaciones suicidas en jóvenes. Reivindican mejorar la red de detección y más difusión de sus servicios
Publicado por Camila Ortiz Tomaselli el 14 de junio de 2024

Más de 200 niños y adolescentes del territorio sufren dificultades en su desarrollo-con retrasos en el desarrollo lingüístico o social, u otros como el espectro autista-, así como problemas de salud mental. El número de casos ha aumentado respecto a años anteriores, especialmente en lo que respecta a los jóvenes, entre quienes a su vez se ha detectado un incremento de autolesiones o conductas suicidas. Es el balance que realizan desde la Fundación Atención Temprana, la única entidad que atiende y acompaña este tipo de realidades en todo el medio rural bajoaragonés desde hace ya 21 años. Con solo dos centros, uno ubicado en Alcañiz y otro en Caspe, han logrado construir una red de apoyo que pese a ser todavía desconocida para muchos resulta «vital» para las familias implicadas.

Las funciones de esta entidad son múltiples y con ella se intenta dar respuesta a todas las necesidades. Sus profesionales están especializados en estimulación precoz, logopedia, fisioterapia pediátrica o respiratoria, psicomotricidad o psicoterapia y jamás dejan de formarse. A día de hoy, por ejemplo, quienes trabajan en el centro de Alcañiz se están instruyendo para poder llevar a cabo terapia acuática para los pacientes que lo necesiten.

En concreto, la Fundación ofrece el Programa de Atención Temprana del Gobierno de Aragón, destinado a niños de entre 0 y 6 años y con el que se busca detectar y trabajar en todo tipo dificultades en el desarrollo de los más pequeños. A este también se unen otros servicios como el de Atención a la Infancia (a partir de los 6 años), para todos aquellos que necesitan continuar o iniciar tratamiento especializado dirigido a las dificultades en el desarrollo y crecimiento; así como el Servicio de Atención a la Adolescencia (a partir de los 14 años), donde se desarrollan estrategias, programas y servicios para dar respuesta a las necesidades de salud mental. Además, la entidad también ofrece un servicio concreto a la atención al autismo, dado que en el caso del centro de la capital bajoaragonesa, por ejemplo, en torno al 25-30% de los casos que atienden siguen correspondiendo a este trastorno.

¿Por qué aumentan los casos?

Las causas de la tendencia al alza entre sus usuarios son difíciles de determinar, aunque en aspectos como el de la salud mental esta puede asociarse a que cada vez se habla más de este tipo de situaciones. La Fundación detectó el 'boom' de estos problemas después de la pandemia, cuando muchas familias comenzaron a acudir a los centros del territorio con hijos adolescentes con inseguridades en torno a su imagen y dificultades para socializar. Pero la cosa ha ido a más: «A nuestras puertas cada vez vienen más familias con chicos y chicas con problemas de autolesiones, emocionales, de vínculo…Es algo que preocupa especialmente», explica Eva Burillo, directora del centro de Alcañiz de la Fundación Atención Temprana.

La fundación se propuso actuar también fuera de las paredes de sus sedes «al ver que las necesidades entre este sector de la población iban a más». La idea era que un psicólogo entrara en el entorno de los jóvenes para detectar y prevenir este tipo de problemas «desde dentro» y «cuanto antes». Es por ello que durante todo este curso profesionales de la entidad han trabajado codo con codo con institutos de la zona, un esfuerzo que ha dado sus frutos. «Uno de los datos más alarmantes que se han revelado es el alto número de protocolos de ideación suicida. Es muy preocupante, pero por lo menos se ha podido trabajar en ello», afirma Nuria Porcar, directora del centro de Caspe de Fundación Atención Temprana.

El programa continuará el año que viene y la idea es que se sumen más institutos, dado que este ya «ha demostrado que todavía tenemos que aunar más recursos en torno a este asunto». «Son problemas que antes pasaban desapercibidos, y que ahora salen cada vez antes a la luz», añade Burillo.

Mejorar la red de detección

Este es un cambio de perspectiva que han notado igualmente en otras áreas en las que trabajan como la del autismo, «donde también se detectan más casos porque a las familias les cuesta menos hablar de ello, cuando antes en cambio resultaba un tabú». Sin embargo, un gran desconocido de cara a la sociedad continúa siendo la atención temprana, a donde los niños llegan a través de la derivación en la escuela infantil o los servicios sanitarios. Lo confirman las cifras: «Es un servicio con el que se tendría que estar atendiendo a un 5% del total de todos los niños del territorio, cuando actualmente tan solo estaremos llegando al 2%», explican desde la Fundación. Y también el número de usuarios: en ambos centros esta es el área donde hay más niños atendidos, con 79 en Alcañiz y 49 en Caspe.

Es por ello que aunque se hable más, «todavía sigue haciendo falta una mayor difusión», así como una mejora de la red de detección, la cual desafortunadamente en ocasiones todavía se ve afectada por cuestiones externas asociadas al medio rural. «Apenas recibimos casos de Andorra, uno de los municipios más grandes de la zona, y en parte quizás se deba a que es un pueblo en el que no hay un servicio de pediatría estable desde hace años. En el resto de pueblos también pueden influir los equipos de educación. Estos varían de forma habitual en nuestra zona, y ese es un factor que obliga a que año tras año haya que recordar los criterios para que manden a los niños. Hace falta mejorar la coordinación», puntualiza Burillo.

De hecho, estas dificultades también pueden llegar a interponerse en ocasiones en los propios servicios de los centros. No es el caso de Caspe, donde actualmente hay 14 profesionales y sus necesidades están cubiertas, pero sí el de Alcañiz, donde además de sus 18 especialistas requieren personal especializado en logopedia. Se trata de una formación que no está disponible en Aragón y para la que hay que recurrir a trabajadores fuera de la Comunidad, lo cual «no resulta fácil». «Cuesta mucho que alguien venga aquí, más si no encuentra unas condiciones para poder quedarse en la zona. Estamos cubiertas en lo demás, pero sí necesitamos más horas de esta especialidad», explica su directora.

Servicios itinerantes

Lo cierto es que tampoco resulta fácil hacer frente a estas circunstancias para las familias. Son muchos los padres que se desplazan semanalmente hasta estos dos centros para que sus hijos puedan recibir la atención que necesitan, con unos gastos de kilometraje que corren íntegramente de su bolsillo. En el centro de Alcañiz, la mayor parte de sus 130 usuarios son de la propia capital bajoaragonesa, aunque también cuenta con un alto porcentaje de usuarios del Matarraña. A Caspe, con 101 casos, acuden desde pueblos cercanos de la zona, pero también otros como Mequinenza.

El objetivo de DGA y la Fundación es garantizar que todo el mundo pueda acceder al servicio, y por ello mismo también se ha impulsado el servicio de equipos itinerantes de Atención Temprana. Con él se evita que los pacientes tengan que viajar hasta los centros, siendo los profesionales los que se desplazan hasta pueblos de las comarcas de Gúdar-Javalambre, Maestrazgo, Andorra-Sierra de Arcos y Cuencas Mineras, en el caso de los que dependen de la sede de Alcañiz, y Escatrón y pueblos colindantes con Caspe.

El objetivo, por encima de todo, es lograr «detectar estos problemas a tiempo». En el caso de Caspe así lo conciben también en proyectos aparte de la fundación como el que realizan con la escuela infantil a través de un grupo de estimulación, totalmente pionero. Este se impulsó hace ocho años, y desde entonces el 23% de los niños que han pasado por él han podido ser derivados a la fundación, «mucho antes de lo que se hubiese logrado sin él», prueba de que actuar «cuanto antes» es vital, recuerda Porcar.

La Fundación prevé seguir ahí pese a las dificultades, y animan a que familias se acerquen a consultar, y que vecinos del territorio conozcan un servicio "que vale la pena tener". "Una intervención temprana puede prevenir muchos problemas en el futuro que estamos viendo sobre todo ahora en la adolescencia. Al final es la importancia de la i la inversión en políticas de crianza y la protección de nuestros niños y familias como mejor prevención", concluye Porcar.

La pequeña María, hija de Belén Aguilar, junto a Clara, fisioterapeuta del centro de la Fundación Atención Temprana de Caspe./ Archivo personal.

«Se necesita más difusión sobre la realidad de los prematuros»

Belén Aguilar, la madre de María, todavía recuerda el 'miedo' que tenía cuando su pequeña comenzaba a jugar por su cuenta después de haber nacido prematura con tan solo 28 semanas. Es una situación que pudo combatir después de que su hija fuera derivada al servicio de Atención Temprana del centro de Caspe, donde sus profesionales acompañan a ambas desde hace dos años. «Al principio te obsesionas, pero tienes que crecer y aprender con ellos. Lo bueno de la fundación es que te va dando las pautas», explica. Para ambas este será «un camino largo», aunque la evolución de las sesiones de fisioterapia «ya se está notando». A su vez, también reivindica «mayor implicación de las administraciones» y «mayor visibilidad de los prematuros» .

Los pequeños Tanith y Joel, usuarios de Mequinenza del centro de la Fundación Atención Temprana de Caspe, junto a sus padres, Sandra y Rubén./ A.P.

«Las sesiones son totalmente personalizadas. Es un gran apoyo»

«Es una suerte». Así define Sandra Lacosta, la madre de Tanith y Joel, lo que supone para ella y su familia poder acudir semanalmente a la Fundación Atención Temprana, en el centro de Caspe. Sus dos pequeños llevan siete meses recibiendo sesiones tras haber nacido prematuros, y aunque todavía resulta demasiado pronto para notar grandes cambios sus padres ya lo definen como «un gran apoyo». Todo ello pese a los kilómetros que deben realizar hasta la Ciudad del Compromiso desde Mequinenza, su localidad natal. «Por ahora, aparentemente, no tienen nada, pero este es un servicio que nos ayuda a prevenir. Las sesiones son personalizadas, con servicio de fisioterapia, logopedia y psicoterapia. Como madre primeriza es un alivio», explica Sandra.

«Tener una fundación así es crucial en el medio rural. Los padres no deben asustarse»

Diana Romeo, la madre de Carolina, lleva tres años acompañando a su hija desde La Portellada hasta el centro de Atención Temprana de Alcañiz. En su momento la pequeña fue derivada por pediatría y la guardería, y ahora va a continuar en el servicio de Atención a la Infancia tras cumplir los 6 años. «Carolina recibe tratamientos en logopedia y psicoterapia. Si miro atrás veo una evolución muy grande», afirma. Su madre recuerda el desconocimiento que tenía sobre esta fundación antes de entrar en ella, y reivindica ahora una mayor difusión. «Se está haciendo un trabajo enorme que solo conoces cuando entras en él. Hay que recalcar que es importante tenerla en el medio rural. Los padres no deben asustarse, porque te acompañan», añade.