El Matarraña ha vuelto a enfrentar esta semana nuevos problemas de telefonía móvil, esta vez con falta de cobertura durante más de diez horas entre el miércoles y el jueves por la tarde en pueblos como Valderrobres, Beceite, Cretas y La Fresneda. La avería afectó a particulares y negocios usuarios de Movistar y repercutió igualmente a otras compañías.
El servicio se recuperó el jueves después de horas de problemas. «No solo ha perjudicado a la comunicación, sino que los pagos con tarjeta también se han visto afectados, ya que los datáfonos van conectados a redes Wi-Fi», lamentó Montse Julián, presidenta de los empresarios turísticos de Beceite.
La falta de conexión no solo afectó a la atención al cliente, sino también a los cobros, reservas y gestiones básicas. «En mi caso, tengo varias compañías para que no me falle… pero es que ninguna funcionaba», explicó Julián, quien asegura que desde la asociación de empresarios turísticos valoran elevar una queja formal. «A veces los clientes se enfadan porque no lo entienden», añadió.
Sin noticias de las operadoras
Como viene siendo habitual, Movistar no ha dado respuesta a las incógnitas de los usuarios. No obstante, fuentes consultadas explican que todo apunta a que se ha podido tratar de una avería en la conducción del cable de la fibra óptica. Cabe recordar que esta no es la primera vez que el Matarraña enfrenta problemas de cobertura móvil.
Desde el Centro de Salud de Valderrobres confirmaron que, afortunadamente, no se vieron afectados por el apagón de cobertura, ya que sus líneas telefónicas siguieron funcionando con normalidad. La incidencia tampoco se notó en los dispositivos de teleasistencia de Cruz Roja que, en muchos casos, no dependen de líneas telefónicas para su funcionamiento, hecho que facilita la independencia de los dispositivos.
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En Maella cuando hace viento fuerte, llueve unas cuantas horas seguidas o hay tormenta, según la suerte y según la ocasión, lo mismo puedes estar un día o dos sin teléfono fijo e internet por fibra óptica, que lo mismo se va la cobertura móvil de Movistar y las operadoras secundarias que usan su infraestructura durante horas o días enteros.
Esto sucede desde hace años.
La sensación que tiene uno que no sabe muy bien de qué va el tema (porque tampoco te dan explicaciones) es que en las torres de comunicaciones y en las centralitas hay algún cable suelto o empalmado con esparadrapo y cuando se mueve o se moja hace mal contacto.
En resumen: las chapuzas de Pepe Gotera y Otilio de los tebeos de antaño.
Tantas titulaciones universitarias, tantos "grados medios y grados superiores", tantos ingenieros y al final parece que los empalmes los ha hecho una peña de adolescentes.
Eso sí, los primeros días de mes la factura llega puntual y sin ningún descuento por las horas o días que hemos estado privados de servicio.
En Mazaleón vivimos exactamente el mismo calvario cada vez que caen cuatro gotas. Jueves 17, en cuanto paró la tormenta sobre las 2:40 de la madrugada, el servicio se fue a negro total durante más de 12 horas.
Y cuando vuelve, vuelve de vergüenza: apenas 1 Mbps de descarga frente a 25 Mbps de subida, con picos de latencia de 1.000 ms y más de un 60% de paquetes perdidos o retrasados. Es imposible teletrabajar, tener una videollamada o hacer una gestión básica. La subida funciona porque tu móvil llega a la antena, pero el enlace de retorno (el backhaul) o los equipos de la torre están fritos o saturados, parcheados de mala manera hasta la siguiente tormenta.
Mucho hablar de luchar contra la despoblación y de atraer nómadas digitales a la España vaciada, pero no son capaces de garantizar una infraestructura móvil que no se deshaga con un poco de humedad. Eso sí, el recibo a fin de mes no se retrasa ni un segundo ni viene con un euro de descuento por los días que nos dejan incomunicados.