Todo era posible este sábado por la tarde en Valderrobres. El municipio se llenó de deportistas olímpicos, cocineros o racimos de uvas andantes participantes en una de las tradiciones más arraigadas del pueblo: la gran y divertida charlotada. Decenas de vecinos llenaron su plaza de toros para participar en un acto en el que grandes protagonistas fueron también las pistolas de agua para hacer frente al calor.
La cita consiste en un recorrido por las calles hasta el coso taurino en el que los disfraces demuestran cada año el ingenio de sus vecinos. Una vez allí, cada uno de los grupos participantes dan una vuelta al recinto ante el aplauso del público. Este año destacó la numerosa cuadrilla de nadadores profesionales, grandes y pequeños, que realizaron su propio número de natación sincronizada. Aunque también hubo otras carrozas donde pudieron verse dálmatas, cartones de bingo gigantes, y carteles como "No hay mayor premio que ser de Valderrobres", entre otros. La gran mayoría, además, llevaban agua para lanzar y hacer frente a las altas temperaturas, creando incluso divertidas guerras de pistolas de agua entre cuadrillas.
El recorrido de participantes partió de la calle Elvira de Hidalgo, punto de concentración para llegar hasta el coso taurino de la capital del Matarraña. La comitiva incluso llegó a interrumpir durante varios minutos la circulación en la travesía valderrobrense. Una vez allí, se mostraron los disfraces y creaciones, y posteriormente los más valientes salieron para hacer recortes a las vaquillas.
La capital del Matarraña afronta sus últimos dos días de fiestas patronales. Esta noche la Orquesta Valhalla hará bailar la carpa de fiestas. El domingo llegará el momento de decir adiós a cinco días de festejos que culminarán con el lanzamiento de un los fuegos artificiales desde el castillo.
Instantes de la charlotada de Valderrobres celebrada este sábado./ C.O.